Última llamada a las vacas sagradas



Última llamada a las vacas sagradas 1

La cornada del Cádiz dolió tanto o más que la del PSG en Can Barça. Estos días, la gent blaugrana puede perdonarle al equipo su falta de jerarquía en Europa. Y hasta cierta incapacidad de los jugadores. Porque ya pasaron sus mejores años o, simplemente, porque no dan más de sí. Pero por donde no pasa ya el socio es por la desidia; y eso es lo que se tragaron contra el Cádiz, hasta que empató Álex Fernández. Así que los jugadores se han puesto solitos en la diana, mucho más que su entrenador, Ronald Koeman. Al Camp Nou llega el Elche de Escribá, del que hablaremos más adelante, para recuperar el encuentro aplazado de la primera jornada (sigue el partido en directo en AS.com). La alineación de hoy va a dejar bien claro el grado de paciencia de Koeman con su equipo. Hay jugadores, sobre los que no hace falta volver, que necesitan un paso inmediato por el banquillo. Pero Koeman tiene un problema si quiere imponer un castigo ejemplar con el once. El rendimiento de los jugadores que salieron del banquillo contra el Cádiz (Pjanic, Trincão, Riqui Puig, Braithwaite) fue deprimente. Mientras espera a Araújo, Ansu e incluso al sentenciado Coutinho, deberá controlarse con la toma de medidas drásticas.

Así que el holandés, que tantas ruedas de prensa vio de Cruyff en sus seis años en el Barça, decidió cambiar de táctica y poner el foco ayer en las vacas sagradas. Hay que mojarse y tirar del carro. Meterle energía a los jóvenes, dejar de tirar de una vez la camiseta como llevan haciendo un buen tiempo. Y los citó a todos: Piqué, Sergi Roberto, Alba, Busquets, Messi. Los supuestos líderes del vestuario que lo han ganado todo son los que deben levantar al equipo o, por lo menos, no intoxicarlo para que se caiga al primer empujón.

Y ahora sí, el Elche, el único equipo que tiene dos partidos menos en LaLiga; y en el que Almirón se quedó sin fuerzas. Había que llamar a un sabio que conociese la casa y ese es Escribá, que ganó y metió en el lío al Eibar. Sus primeras decisiones están bien reflejadas en este periódico por nuestro analista Javier Sillés. Guti (21) y Marcone (20) alcanzaron las cifras más altas de presión de la temporada. Es un equipo que quiere morder. Y que tiene sus armas. Lucas Boyé, Josan, Rigoni… Su ejemplo es el Cádiz. Y, además, esta vez el Barça tiene presión. Y no la de los puntos. También la de su gente, que está hasta el gorro aunque nadie la escuche en el Camp Nou.



Fuente: As.com

Compartir