Tokio 2020, los Juegos del futuro: medallas recicladas, camas de cartón y robots multiuso


Todavía no existen los aeroautos. Tampoco estamos en 2062. Sin embargo, la sensación inequívoca que se tiene al pisar Tokio es que uno está en una ciudad del futuro. Autopistas y túneles kilométricos. Rascacielos y más rascacielos. Un lugar mucho más parecido a la metrópoli espacial que Hanna y Barbera imaginaron para Los Supersónicos, esos posmodernos Picapiedras del siglo XXI, que lo que solemos ver todos los días cuando viajamos apretujados hasta Constitución en modernos trenes -japoneses, claro- de la década del 60. Ni mejor ni peor. Distinto. Muy distinto.

La asociación libre de ideas se completa cuando uno se percata que este 2020 ya es el presente y que en poco tiempo, en la imponente Tokio, se celebrará la edición número 32 de los Juegos Olímpicos​ -entre el 24 de julio y el 9 de agosto- y la 16ª de los Juegos Paralímpicos -del 25 de agosto al 6 de septiembre-.

Y, como si se tratara de una cinta de Moebius, en ese infinito camino que lleva en loop al infinito, la capital japonesa, fusión de tradición, amabilidad, resiliencia y continuo porvenir, recibirá a los mejores atletas del planeta en los que están llamados a ser los Juegos del Futuro

El estadio Nacional de Tokio acaba de ser reinaugurado.

El estadio Nacional de Tokio acaba de ser reinaugurado.

A pesar de los imperceptibles coletazos del tifón que azotó la región en el otoño boreal y del ajetreo por el eterno Mundial de Rugby​ que coronó a los Springboks ​de Sudáfrica, ya todo luce milimétricamente preparado para recibir a miles de deportistas y miles de espectadores en el corazón del imperio que desde octubre tiene a Naruhito como dueño del trono.

Todo llama poderosamente la atención, incluso ante los ojos de aquellos que ya conocen el lugar. El hábito de salir a la calle con barbijos; las estaciones de paraguas -la mayoría transparentes- para usar y devolver una vez que se llegó seco a destino; los inodoros smart con bidet incluido y tabla caliente; la red de trenes y subterráneos con forma de mandala salvaje; el monorriel sin maquinista y silencioso, tan silencioso como los motores de la enorme cantidad de autos híbridos o de pila alimentada a hidrógeno; los edificios imponentes y las escaleras mecánicas aún más imponentes; los templos milenarios, sus monjes y las estatuas jizo; los locales de karaoke como el de Perdidos en Tokio, pero sin Bill Murray ni Scarlett Johansson a la vista; la locura de los salones de maquinitas repletos de jugadores empedernido,s que en su mayoría también son fumadores empedernidos; las veredas sin basura y, curiosamente, sin siquiera cestos para la basura; las reuniones callejeras de chicos cosplay

Miraitowa y Someity serán las mascotas de los Juegos Olímpicos de 2020

Miraitowa y Someity serán las mascotas de los Juegos Olímpicos de 2020

Y siguen los asombros en medio de un caos increíblemente organizado, con hileras de gente que van para un lado y para otro, con bicicletas que avanzan a máxima velocidad esquivando peatones que caminan por lugares donde no deben caminar y con bocinas de autos que nunca jamás suenan. Todo eso sucede en una ciudad donde día a día se mueven más de 30 millones de personas.

En esa súper ordenada entropía, en Tokio, ya se respira olimpismo. Y eso que faltan seis meses para que comiencen la acción y el reparto de medallas. La gran mayoría de los taxis -los negros, los amarillos y los naranjas- llevan los isologos de los Juegos -de un lado el de los Olímpicos, un círculo a puro cuadrillé, y del otro el de los Paralímpicos, un semicírculo similar pero inclusivo-. Los locales de merchandising oficial asoman por todos lados (casi tanto como los adolescentes cosplay). También las simpáticas figuras de Miraitowa y Someity, las mascotas de los Juegos que tienen un aire a Sonic The Hedgehog, legendario personaje de los fichines de SEGA.

Usain Bolt y la exhibición que sirvió como excusa de la reinauguración del Estadio Nacional de Tokio. Foto: AP

Usain Bolt y la exhibición que sirvió como excusa de la reinauguración del Estadio Nacional de Tokio. Foto: AP

Los dos legados

Lo de la cinta de Moebius no es un gastado recurso literario. Serán 42 las sedes donde se desarrollarán las competencias que se repartirán entre la moderna Bahía de Tokio -un Puerto Madero XXL-, el centro de la ciudad -definida como La zona del legado, porque se reutilizarán muchos de los escenarios de los Juegos de 1964- y las periferias -el maratón, por ejemplo, se correrá en Sapporo, al norte del país, para que el calor estival de la capital no perjudique el potencial de los atletas-.

Entre La Zona de la Bahía, en los distritos inteligentes de Odaiba y Ariake -islas de cemento ganadas al mar-, y La Zona del Legado se forman esos dos aros unidos por la Villa Olímpica, que replican a la perfección el símbolo del infinito que promete, como rezan los folletos turísticos, una emoción infinita.

El corazón de la competencia será el Estadio Nacional de Tokio, construido en 1958, demolido en 2015 y reinaugurado semanas atrás con la magnética presencia de un mucho más ancho Usain Bolt sobre la pista de atletismo. Ese escenario, conocido por los tokiotas como Kokuritsu y que ahora tiene lugar para 80 mil espectadores sentados, fue donde la leyenda etíope Abebe Bikila, ya con zapatillas, alzó los brazos y sonrió cuando se consagró doble oro olímpico de maratón y el mismo donde Diego Maradona​ se coronó campeón mundial juvenil con la Selección Argentina.

Las sedes deportivas de Tokio 2020

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Infografía: Clarín

A pocos pasos, detrás de un estadio gigante de béisbol, uno de los deportes más populares de la isla, se erige el Comité Olímpico de Japón y su museo, custodiado por los anillos multicolores y la figura de Pierre Fredy de Coubertin, el padre del olimpismo moderno.

Siguiendo a rajatablas el concepto de austeridad para evitar gastos innecesarios que promueve el Comité Olímpico Internacional liderado por Thomas Bach​, serán 24 las sedes que se aprovecharán del legado que dejó la anterior cita en Tokio, hace lejanos 56 años, en la que Argentina apenas cosechó una medalla plateada de la mano de Carlos Alberto Moratorio y su caballo Chalán en la prueba de equitación.

Otros 10 son escenarios temporales -se desarmarán total o parcialmente una vez que terminen las competencias- y sólo ocho son estructuras totalmente nuevas, como el Centro Acuático de Tokio, que estará listo en febrero y contará con una pared modular que permitirá partir en dos a la pileta principal de 50 metros y profundidad ajustable, y el Ariake Arena, la sede del vóleibol olímpico y más tarde del básquetbol en silla de ruedas.

Seis ejemplos de sustentabilidad
Seis ejemplos de sustentabilidad

Sustentabilidad, la palabra clave

Tampoco la idea de Juegos del Futuro forma parte de un eslogan marketinero vacío de contenido. Lo serán, sin duda alguna. Y no sólo porque tanto en las competencias como en la organización se verán avances culturales y tecnológicos que por estas latitudes parecen tan lejanos como las distancias entre un lugar y otro, sino porque una de las palabras clave es la sustentabilidad.

Esa sustentabilidad se explica bajo la premisa «Ser mejores, juntos. Por el planeta y por la gente». La lucha consciente contra el cambio climático y la voluntad férrea de las autoridades gubernamentales de alcanzar las metas propuestas para 2050 por el Acuerdo de París permite pensar que estos Juegos no sólo pasarán a la historia por las proezas de los deportistas.

Será prioritario en Tokio 2020​ reducir al mínimo las emisiones de dióxido de carbono, maximizar el uso de energías renovables, racionalizar el uso apropiado del agua y alcanzar la meta de basura cero, todo dentro de una política que celebrará la diversidad, la igualdad de géneros y la defensa de los derechos humanos y del medio ambiente.

Las camas reciclables que instalarán en la villa olímpica. Foto: EFE

Las camas reciclables que instalarán en la villa olímpica. Foto: EFE

Un par de ejemplos. En la Villa Olímpica de la convergencia entre el pasado y lo que vendrá, se alojarán los 18 mil atletas de todo el planeta que durante los Juegos dormirán en camas hechas de cartón reciclado. Lo mismo ocurrirá con los 8 mil que serán parte de los Paralímpicos. Soportarán, según dicen, humanidades de más de 200 kilos. Las camas de cartón ya tienen dueños: una vez que finalicen las competencias, serán repartidas en distintas urbanizaciones de las afueras de la ciudad.

Este emprendimiento forma parte de la denominada Operación BATON, que incluyó la decisión de emplear madera de todos los rincones de la nación para construir la Villa Olímpica. Esas maderas luego serán utilizadas para otros desarrollos. De hecho, los organizadores se propusieron que el 99 por ciento de los artículos y bienes que se usarán durante los dos eventos sean reutilizados más adelante.

Algo similar ocurre con las más de 5.000 medallas de oro, plata y bronce que se repartirán entre los mejores de las competencias. Diseñadas por el japonés Junichi Kawanishi, quien ganó un concurso en el que participaron más de 400 contendientes, fueron fabricadas a partir de los diferentes metales recolectados de dispositivos electrónicos usados. Sí, basura tecnológica.

No será la primera vez que se utilizarán materiales reciclados para la confección de las medallas, pero sí serán los primeros Juegos de Verano en hacerlo -el antecedente es de los invernales de Vancouver 2010-.

Otra peculiaridad: los metales llegaron totalmente a partir de las donaciones del pueblo japonés, que entregó teléfonos celulares, notebooks y electrodomésticos en desuso para que se extrajeran las pequeñas cantidades de metales preciosos que contienen. Se necesitaron más de 5 millones de dispositivos para recolectar la materia prima suficiente.

Los atletas usarán los e-Palette autónomos para moverse dentro de la Villa Olímpica. Foto: Tokyo Motor Show

Los atletas usarán los e-Palette autónomos para moverse dentro de la Villa Olímpica. Foto: Tokyo Motor Show

Movilidad para todos

La idea de Juegos Olímpicos sustentables no se agota allí. También se verán avances notables en el transporte y en la movilidad. Está claro que no existen los aeroautos, pero sí habrá vehículos híbridos, electrificados y con pilas alimentadas por hidrógeno -con emisión cero- como parte de la organización para garantizar los traslados de los atletas y de los oficiales de la competencia.

El Tokyo Motor Show que se celebró en octubre pasado sirvió como plataforma de lanzamiento de estos vehículos. Toyota​, uno de los patrocinadores oficiales de los Juegos, compartió con Clarín su proyecto Mobility for All, que consta de diferentes modelos que poblarán las calles de la Villa Olímpica.

Uno de ellos son los e-Palette, desarrollados como prototipos hace dos años y que verán la luz en Tokio 2020. Se trata de 20 vehículos eléctricos y autónomos -también pueden ser operados por un humano a través de una especie de joystick– que alcanzan una velocidad máxima de 20 kilómetros por hora y que servirán para llevar de un lado a otro a los deportistas y a sus implementos. Con sensores 360 y mapas inteligentes a bordo, podrán sortear los obstáculos: los esperados y los inesperados.

Además, habrá una serie de vehículos de “última milla” para acercar de una sede a otra a los oficiales de las competencias. Y también se multiplicarán por las peatonales olímpicas diferentes versiones de scooters -monopatines eléctricos- de última tecnología que facilitarán el traslado de aquellos que tienen movilidad reducida, incluso adaptables para quienes deben usar sillas de ruedas.

Ya por las calles de Tokio circulan los colectivos Sora, con estacionamiento autónomo, pilas de combustible de hidrógeno y con capacidad para poco menos de 80 pasajeros -22 sentados- que no tendrán que preocuparse por mantener el equilibrio gracias al sistema de control de aceleración entre otros elementos de seguridad.

Un niño le da la mano a Miraitowa, la mascota robot de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Foto: EFE

Un niño le da la mano a Miraitowa, la mascota robot de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Foto: EFE

Los herederos de Rosie

También habrá robots en Tokio 2020, algunos como Rosie, la ama de llaves de la familia supersónica de Hanna y Barbera, que cumplirán roles importantes en la competencia y en la organización. La automotriz japonesa tiene su Silicon Valley, el Toyota Research Institute, en un rascacielos recién estrenado en el corazón de Tokio, a unas pocas cuadras de los majestuosos jardines del Palacio Imperial.

Allí, dispuestos en diferentes pisos, ingenieros, desarrolladores y técnicos trabajan bajo la filosofía del jidoka, un concepto que pensó Sakichi Toyoda -sí, con «D» de dedo- a principios del siglo XX en los orígenes de la empresa que hoy es un gigante mundial. Jidoka significa “automatización con un toque humano” y esa es la premisa que se persigue en el desarrollo de los robots que tendrán un rol preponderante en Tokio 2020.

Miraitowa y Someity, los primos lejanos de Sonic, no serán simples mascotas de peluche. Tendrán sus versiones automatizadas, que servirán como anfitriones capaces de interactuar con los espectadores y con los atletas gracias a una cámara montada en la cabeza del robot que permitirá reconocer a las personas cercanas y usar sus ojos para expresarse. Habrá otro robot, el T-HR3 con forma de humanoide, que será capaz de imitar a distancia y en tiempo real los movimientos del interlocutor de turno.

Habrá también robots de apoyo humano (Human Support Robots), que guiarán a un grupo de espectadores a sus asientos y les ofrecerán distintos servicios, sobre todo la posibilidad de pedir comidas y bebidas sin necesidad de moverse de sus lugares en los estadios.

Los robots que se utilizarán durante los Juegos de Tokio 2020.

Los robots que se utilizarán durante los Juegos de Tokio 2020.

Sin embargo, las grandes vedettes serán los FSR (Field Support Robots). Se trata de vehículos autónomos eléctricos que irán por zonas específicamente demarcadas del estadio Olímpico y que servirán para transportar discos, jabalinas y martillos y funcionarán como asistentes de los voluntarios y a los oficiales de la competencia.

Los robots que se utilizarán durante los Juegos de Tokio 2020.

Los robots que se utilizarán durante los Juegos de Tokio 2020.

Así, con todos estos ingredientes, los Juegos Olímpicos que vienen prometen ser un viaje imperdible por una ciudad que maximiza los espacios reducidos, derrocha amabilidad y combina sabiamente tradiciones milenarias con escenografías propias de la ciencia ficción. Todo eso sin contar todavía con el aporte de los atletas, los protagonistas principales, los dueños de los sueños y de esas hazañas que tardan cuatro años en escribirse.

Tokio. Enviado especial.



Fuente: Clarin.com

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