Tarde, insuficiente y sospechosa la decisión de jugar a puerta cerrada el resto de la jornada


El COVID-19 amanece este domingo 15 de marzo con 41 casos confirmados dentro de México, y esto ha puesto en el centro de la discusión la realización de eventos masivos como conciertos y partidos de fútbol dentro del país. ​La ​Liga MX finalmente decidió actuar para evitar esta aglomeración y posibles contagios, pero en lugar de cancelar los compromisos, la opción elegida fue cerrar las puertas a la afición.

Esta decisión llega tarde en comparación a las acciones de prevención que están tomando otros países, quienes aunque no se encuentren en la misma fase de contagios, sí marcaron la pauta de lo que se debe hacer y lo que no, pero parece que tanto las autoridades mexicanas como las organizaciones privadas no las quisieron tomar en cuenta.

La suspensión de la liga debió hacerse oficial junto al comunicado de la MLS y Concacaf a mitad de semana, donde declaraban que por salud de los asistentes, jugadores y medios, los eventos deportivos no se podrán llevar a cabo. Actuar con rapidez y autoridad es vital en estas emergencias sanitarias, pero lo que me sigue pareciendo absurdo que hasta el día de hoy la liga está obsesionada con no parar el fútbol.

Imposible evitar pensar que el tema económico se está interponiendo en esta toma de decisiones. Las casa de apuestas y televisoras deben estar poniendo mucha presión para retardar esta suspensión el mayor tiempo posible

El colmo se dio con el adelanto de la jornada 11 para la mitad de la próxima semana, todo para evitar una posible cancelación el próximo fin semana. Parece que los directivos están necesitados en que se juegue lo más que se pueda para sacar el máximo provecho de este negocio tan redituable. 

Con clases suspendidas cuatro semanas y a punto de entrar a la fase 2 del COVID-19, estamos ante los últimos partidos de la ​Liga MX, por lo menos en este mes, antes de que sea impostergable la suspensión y cancelación de eventos masivos por disposición oficial del gobierno mexicano, que tampoco ha actuado de forma correcta.

Entonces además de que la decisión de jugar a puerta cerrada fue tardía, se da con todos los tintes de mantener satisfechas las demandas del público y no como una verdadera medida de prevención, que en este momento ya resulta insuficiente. Imposible quitar el dedo del renglón de los conflictos económicos que envuelven este deporte, por lo que toda decisión que se tome, debe analizarse con este triste factor presente.





Fuente: 90min.com

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