«Si tocan a uno, nos tocan a todos»


En un receso corto entre campeonatos locales a los que cuesta encontrarles seducción, en un mercado de pases quieto en el que hasta las versiones que no se concretan están devaluadas, hay una cuestión siempre vigente en el ambiente futbolero y mediático argentino: la crisis en Boca.

Debería ser el equipo argentino más relajado por estas horas. Porque más allá de la dura eliminación en semifinales de la Libertadores contra Santos, tiene enseguida el consuelo valioso de haber sido el que ganó los últimos dos torneos locales mientras River, por ejemplo, se quedó sin nada en 2020, algo inédito para un año del ciclo de Marcelo Gallardo.

Pero el que cruje es Boca. Entre operaciones mediáticas, futbolistas que desnudan la intimidad del plantel, inoperancia dirigencial que convierte una nube en tormenta y los conflictos que efectivamente pueden surgir, la bomba está plantada, con la cuenta regresiva dispuesta a acelerarse ante algún malo resultado o declaraciones que sumen pólvora.

La “novedad” es que los futbolistas se habrían unido para marcar autoridad frente al Consejo de Fútbol que encabeza Juan Román Riquelme (tiene como interlocutores directos a Marcelo Delgado, Jorge Bermúdez y Raúl Cascini) y que, con toda lógica, toma las decisiones macro sobre el día a día futbolero de la institución.

«Nos tocan a uno, nos tocan a todos», es la frase que hicieron trascender a través de sus periodistas amigos.

Angelici con Carlos Tevez en la playa.

Angelici con Carlos Tevez en la playa.

El plantel de Boca se cansó de los -según ellos- malos tratos que tiene el Consejo y este jueves se prometieron en la cara, a los ojos, «plantarse» si es que vuelven a ocurrir algunos de los hechos que fueron estropeando las relaciones en el club. Y eso no es todo: esta nueva postura sería comunicada por los mismos jugadores al cuerpo técnico de Miguel Russo, a quien también va dirigido el mensaje.

Según informa la agencia Télam el cónclave será en el hotel Intercontinental donde estpa concentrado el equipo. 

A su vez, los jugadores pedirán que esté presente Riquelme, para informar que cambiarán la actitud pasiva que mantuvieron hasta el momento ante cualquier medida que los afecte.

En el retrovisor aparecen a lo lejos la salida desprolija de Pol Fernández, que se quedó sin jugar la recta decisiva de los torneos porque no quiso firmar su continuidad en el club; o el comunicado que difundió el club por el caso Buffarini, otro que queda libre a mitad de año pero que siguió siendo parte del plantel con esa marca. A esto se suma el fuego cruzado entre algunos dirigentes como el Patrón Bermúdez y Carlos Tevez, capitán del equipo, referente de sus compañeros y también ladero político de Daniel Angelici, el presidente saliente.

Cuando el escenario en Boca parecía haberse tranquilizado, Carlitos disparó munición pesada contra Riquelme y los suyos. De paso, le ofreció al ambiente una foto junto a Angelici, de vacaciones en Pinamar.

El que hasta ahora no abrió la boca es Juan Román Riquelme. Aunque también, tanto como los futbolistas, tiene un grupo de periodistas afines que se encargan de difundir su palabra como la de un mesías.

Así el tironeo cada vez está más tenso. Russo que parecía firme quedó cuestionado, Tevez que futbolísticamente estaba revitalizado ahora vuelve al ojo de la tormenta, Riquelme divide aguas como en toda su vida. Y Boca, que salió campeón hace menos de un mes, se plantó una crisis.



Fuente: Clarin.com

Compartir