Selección Colombia: Mina, Murillo, Dávinson Sánchez, bajo nivel en eliminatoria se repite en clubes | Colombianos en el Exterior



Selección Colombia: Mina, Murillo, Dávinson Sánchez, bajo nivel en eliminatoria se repite en clubes | Colombianos en el Exterior 1

No es personal. Es decir, no es que pase solo con la Selección Colombia, es que definitivamente no es bueno el momento deportivo de los defensores colombianos, los grandes señalados tras la última jornada doble de eliminatorias a Qatar 2022.

Está sucediendo que los hombres con más experiencia, los elegidos para la zaga nacional, vienen de pasarlo mal también en sus clubes, donde ha quedado en evidencia el bajón general por el que que atraviesan. Significa que, más allá de supuestos enfrentamientos internos o de las señales erráticas de Carlos Queiroz, les cabe responsabilidad a los jugadores directamente por su última pobre presentación.

Vale citar el caso de los centrales Jeison Murillo, Yerry Mina y Dávinson Sánchez, los que tuvieron acción en la goleada 0-3 que propinó Uruguay en Barranquilla y en el penoso 6-1 contra Ecuador, en Quito.

El caso de Mina es preocupante. Este domingo volvió a tener acción en Everton y salió en la foto de los dos goles de Fulham, que pusieron en riesgo el triunfo 2-3 en Premier League.

Sí, él celebró en sus redes sociales como correspondía, pero medios que siguen la actualidad del club, como Liverpool Echo, le dan la nota más baja de todo el equipo en Londres: «Atrapado con los pies planos por el empate de Fulham, cuando Reid lo pasó para anotar, y reaccionó lento en el segundo gol… No parece que haya sacado de su sistema su partido de terror para Colombia», escribió el medio, en alusión a la presentación del caucano contra Uruguay, juego en el que tuvo responsabilidad en los goles y encima salió expulsado.

«Lento», «pies planos», y otros adjetivos que se suman a lo que en Colombia se ha dicho hace tiempo: es impasable por arriba (de podía ser de otra manera midiendo 1,95m) pero le cuesta mucho el juego a ras de piso, la reacción ante delanteros veloces, el ataque a su espalda. Fue nada menos que la razón de su salida de la titular contra Manchester United (1-3) en beneficio de Holgate, una amenaza latente si su nivel no sube pronto.

No es muy distinta la realidad de Jeison Murillo en el Celta de Vigo de España. En su caso, el dato es condenatorio: en sus últimos tres partidos encajó 13 goles. 

En la eliminatoria, Murillo fue compañero de Mina en el 0-3 contra Uruguay, con Colombia, y frente a Ecuador estuvo en el 6-1, con directa responsabilidad en al menos dos goles (el segundo, cuando llegó tarde al cierre y el penalti que Suárez cambió por gol). Para ‘redondear’, este sábado, ante el Sevilla, encajó 4 goles más (4-2).

Murillo parece nervioso en exceso y eso se nota en una faceta en la que era insuperable: el duelo directo. Falla en la marca y se desordena en el plano táctico, dejando espacios que sus compañeros no siempre puede llenar. 

El caso de Dávinson Sánchez es distinto, pues llegó sobre la hora del partido contra Uruguay y Mina, su compañeros de fórmula habitual, lo extrañó. Volvió para el 6-1, en el que fue tan responsable de la debacle como toda la señalada zaga nacional, en la que falló en las coberturas que antes eran su fuerte y nunca descifró la velocidad de sus rivales.

Su reciente paternidad podría explicar la ausencia contra Manchester City, este fin de semana, triunfo 2-0 que puso a los ‘Spurs’ en la punta de la tabla de la Premier. Pero es la clase de partidos que todos quieren jugar y él simplemente no estuvo

El tema es que la ausencias no son tan nuevas. Dávinson jugó contra West Bromwich antes de la fecha FIFA, ni contra Ludogorest en Europa League, tampoco apareció contra Brighton y su último partido fue la caída 1-0 contra Antwerp, el 29 de octubre, que provocó el regaño público de Mourinho. El portugués parece haberse quedado con el mal sabor del empate 3-3 contra West Ham (hizo autogol) y no con el del duelo frente al débil Lask (3-0) en el que el caucano no sufrió.

En la lista quedan un William Tesillo y un Jhon Lucumí con realidades distintas: el primero, quien fuera habitual en las listas de Queiroz, parece tener confianza como lateral pero no todavía como central, puesto que ocupa en León, clasificad a segunda fase de Liga MX; mientras el segundo, a quien en teoría acercaron para que haga el curso, no sabe cuándo llegará la graduación pues tampoco lo miran, salvo casos de extrema urgencia.

Para todos, lo que viene es un gran esfuerzo si no quieren dejar de figurar, estacionarse en la suplencia en sus equipos y, en consecuencia, salir del radar de la selección nacional, sea quien fuera el entrenador en marzo próximo. Lo que pasó en la última fecha de eliminatoria debe ser más que un campanazo, una sirena ensordecerá para los zagueros centrales de Colombia.



Fuente: Futbolred

Compartir