Real Madrid: ¿Qué fue de Manolo Canabal?


En los últimos días se ha hecho viral el nombre de Manolo Canabal (Forcadey, 45 años) en las redes sociales tras circular la imagen de un joven portando su camiseta del Madrid en el Metro. Y quien nombra a Canabal no lo hace en vano. Porque hablar de él es hacerlo de uno de los jugadores con la historia deportiva más rocambolesca de los últimos tiempos. En el verano de 1997 el Madrid, presidido por Lorenzo Sanz, pagó 800 millones de pesetas (en torno a 4.800.000 euros) por su fichaje, precio de estrella. Y ahí empezó todo.

Escudo/Bandera Real Madrid

Él iba a cumplir 23 años, jugaba en el Mérida y fue una petición expresa de Fabio Capello, entonces entrenador. «Será una de las estrellas de Primera juege donde juegue», dijo el técnico, que insistió en su fichaje y fue su gran valedor. Canabal no había jugado ni un solo minuto de su vida en Primera, pero sus números en Mérida y Pontevedra eran sobresalientes. Pintaba a crack y el Madrid se lanzó. Lo fichó y le puso una cláusula de 8.000 millones de pesetas (casi 50 millones de euros).

Pero su desembarco en Madrid fue de mal en peor. Primero porque nada más aterrizar se encontró con que Capello, quien se había implicado al máximo en su fichaje y comprometido para ser su mentor, ya no era el entrenador. El contexto había cambiado de claro a oscuro. Para colmo, no encajó en el vestuario, hasta el punto que en una entrevista para La Voz de Galicia reconoció que en el vestuario se reían de él porque llevaba un Golf.

Trabajó e intentó amoldarse. Talento tenía: era un delantero ‘tanque’, lo que hoy en día se definiría como un rematador nato, hombre de área. Medía 1,95 metros y pesaba algo más de 90 kilos. Un animal físico que no se iba a achantar a las primeras de cambio. En la pretemporada no dejó malas sensaciones, de hecho el Madrid ganó un Trofeo Bernabéu gracias a un gol suyo. Asistió Hierro para batir a la Portuguesa. Pero sería un espejismo.

Manolo Canabal marcó de cabeza un gol que valió un Trofeo Bernabéu.

El entrenador entonces era Jupp Heynckes, que en rueda de prensa pedía paciencia, pero luego no le daba ni una sola oportunidad. Aquel invierno de 1997 se marchó cedido al Valladolid, donde jugó 15 partidos y marcó un gol. Un año después saldría, también a modo de préstamo, al Alavés (30 partidos y 5 goles) y seguidamente, al Rayo Vallecano (33 partidos y 11 goles). Hacía de todo menos jugar de blanco en el Santiago Bernabéu.

Tras tantos viajes asumió que su lugar no era el Madrid y se marchó, definitivamente a modo de traspaso, al Málaga. El Madrid sacó casi 500 millones de pesetas por su venta (aproximadamente 2,70 millones de euros), recuperando gran parte de la inversión. Se fue sin debutar en partido oficial. En la Costa del Sol alcanzó la ‘estabilidad’ y ganó una Intertoto (2002), jugando cuatro temporadas seguidas en las que disputó 95 partidos (sólo 28 fueron como titular) y marcó 11 goles (apenas tres por campaña).

Escudo/Bandera Málaga

Sería al año siguiente, en 2004, cuando volvería a casa, al Pontevedra, para colgar las botas. En marzo de 2005 anunció su retirada del fútbol aquejando unos fuertes dolores de espalda, problemas que le impedían conciliar el sueño e, inluso, «aguantar de pie, sentado o tumbado cinco minutos». El fútbol se había convertido en un infierno y, aunque acababa de cumplir los 30 años, no podía más. Fue el fin de Manolo Canabal. A él le queda que, como poco, un joven lleva su camiseta en el Metro y que Capello quería ser su gran mentor. Eso ya no se lo quita nadie.



Fuente: As.com

Compartir