NFL 2020: qué sucedió con Colin Kaepernick, la estrella proscripta que desafió a Donald Trump


Un gesto, el de poner una rodilla en el piso, mientras sonaba una canción que nunca dejó de respetar pero que, decía, había dejado de representarlo, le abrió a Colin Kaepernick, la estrella que se animó a desafiar nada menos que al presidente Donald Trump, dos puertas.

Por un lado, ​la puerta de salida en la National Football League (NFL), que decidió mantenerlo proscripto desde 2017, pero al mismo tiempo la del acceso a la reivindicación social para una celebridad que, frente a los atropellos sufridos por la minoría de raza negra en los Estados Unidos, eligió dejar el confort y enarbolar una bandera de protesta que sirvió para denunciar la inequidad social de su país.

El 27 de agosto de 2016, Kaepernick se comprometió por la causa en defensa de los ataques y atropellos sufridos por los afroamericanos. Lo hizo por primera vez en la antesala de un partido de pretemporada de fútbol americano, cuando su equipo, San Francisco 49ers, jugaba frente a Green Bay Packers: mientras en el estadio sonaba el himno de los Estados Unidos, se negó a ponerse de pie y se mantuvo sentado en el banco en señal de protesta por el asesinato a diversos ciudadanos negros por parte de los policías blancos.

El gesto de Kaerpernick de poner una rodilla en el piso se convirtió en un símbolo global de protesta en contra de la violencia racial. (EFE)

El gesto de Kaerpernick de poner una rodilla en el piso se convirtió en un símbolo global de protesta en contra de la violencia racial. (EFE)

Cinco días más tarde, el 1º de septiembre, mantuvo su ritual cuando se escuchaba la canción patria estadounidense, pero ya con la rodilla en el piso, y junto con algunos compañeros. Se expuso a abucheos desde esa misma noche en el Qualcomm Stadium, casa de los San Diego Chargers, los que con el correr de los partidos se fueron matizando con las voces de apoyo a la rebeldía manifestada por una de las estrellas de la NFL.

“No voy a pararme para mostrar orgullo por la bandera de un país que oprime a la gente negra. Esto es más grande que el fútbol americano. Hay gente muerta en la calle y gente que se escapa con asesinatos a cuestas”, explicó el mariscal de los 49ers entonces. Agachado y con una rodilla en el piso, el gesto de Kaepernick se repitió en los partidos siguientes y la bola fue ya imposible de detener, tanto que lo siguieron jugadores de otros equipos de la NFL.

Su gesto generó una divisoria de aguas incluso entre los deportistas negros. Shaquille O’Neal (cuyo padre fue militar), por ejemplo, se distanció del jugador de fútbol americano. “Cada cual en lo suyo, pero yo nunca haría algo así”, dijo Shaq. Sin embargo, una pila de estrellas actuales de la NBA, como LeBron James, Stephen Curry y Kevin Durant apoyaron a Kaepernick, aunque no se hayan manifestado a favor de realizar la protesta ellos mismos.

Kaepernick dejó de jugar cuando era uno de los mariscales de campo estelares en la NFL. (AFP)

Kaepernick dejó de jugar cuando era uno de los mariscales de campo estelares en la NFL. (AFP)

Colin Kaepernick no es negro, sino mestizo. Su madre, Heidi Russo, es blanca, y lo dio a luz cuando tenía 19 años y como fruto de una relación con un joven afroamericano que desapareció antes de que el niño naciera, el 3 de noviembre de 1987.

Russo dio a su hijo en adopción a Rick y Teresa Kaepernick, una pareja blanca de Wisconsin que tenía dos hijos (Kyle y Devon), y quería tener un niño después de haber perdido otros dos por defectos del corazón. Kaep se convirtió en el más joven de los tres.

Aun con un padre negro ausente y una crianza rodeada de blancos, el jugador de fútbol americano se inclinó por defender sus raíces en medio de la escalada de violencia en contra de las minorías afroamericanas, las que históricamente sufrieron en los Estados Unidos y que en la segunda década del siglo 21 habían recrudecido en el país.

La onda expansiva de sus protestas no demoró en llegar a la Casa Blanca. Las primeras de 2016 tuvieron el apoyo del entonces presidente Barack Obama, aunque con el cambio de gobierno, que desde 2017 pasó a manos del republicano Donald Trump, la mirada desde Washington sobre los reclamos de Kaepernick pasaron a ser fuertemente cuestionadas.

«Vi a Colin Kaepernick, y pensé que era terrible, y luego se hizo más y más grande y comenzó a multiplicarse, y francamente, la NFL debería haberlo suspendido por un juego, y nunca lo habría vuelto a hacer», dijo Trump. Y amplió: «Luego podrían haberlo suspendido por dos juegos, y podrían haberlo suspendido si lo hubiera hecho por tercera vez, por la temporada, y nunca lo hubieran hecho». un problema. Pero les diré que no pueden faltarle el respeto a nuestro país, nuestra bandera, nuestro himno, no pueden hacer eso”.

Lejos de declinar en su actitud incluso frente al reto público del propio presidente, Kaep siguió con las protestas. Trump incluso pidió sanciones en una de las tantas sesiones de catarsis que hace en su cuenta de Twitter: «Ya es hora de que (el comisionado de la NFL) Roger Goodell finalmente exija que todos los jugadores respeten nuestro gran Himno Nacional».

Horas antes, Goodell había enviado una carta a todos los equipos el martes que decía en parte: «Como muchos de nuestros fanáticos, creemos que todos deben defender el Himno Nacional. Es un momento importante en nuestro juego. Queremos honrar nuestra bandera y nuestro país, y nuestros fans esperan eso de nosotros».

Es el propio comisionado quien en 2020, ante la evidencia de la fuerza del movimiento Black Lives Matter que se expandió en todos los deportes profesionales de Estados Unidos y en ligas de otros países, admitió haber cometido un error cuando no escuchó las protestas enarboladas por Kaepernick en su momento, la que llevaron a la estrella de los 49ers a ser proscripta.

De golpe, Kaep dejó de jugar en los 49ers desde enero de 2017. Y no sólo nunca más pisó un campo, sino que al finalizar esa temporada, cuando pasó a ser agente libre porque se le había terminado el contrato con San Francisco, nunca más fue fichado, en una suerte de bloqueo implícito, pero no escrito, que la liga le hizo por, de acuerdo a la lógica de Trump, haberle faltado el respeto a un símbolo patrio como el himno.

Las presiones de Donald Trump a la NFL fueron clave para que Kaepernick no volviera a ser contratado. (AP)

Las presiones de Donald Trump a la NFL fueron clave para que Kaepernick no volviera a ser contratado. (AP)

Cuatro años después de comenzar un movimiento de protesta contra el racismo, que le costó su carrera en la NFL, el veredicto ha llegado: Kaepernick pasó de ser marginado por negarse a escuchar erguido el Himno estadounidense antes de los partidos en 2016 a atravesar un momento de reivindicación en medio de la ola de protestas por el crimen de George Floyd.

Muchos de sus más feroces críticos han virado su posición y, a lo largo de la NFL, jugadores que hasta ahora preferían no abordar cuestiones políticas anuncian su intención de poner la rodilla en el césped.

Desde la cúspide de la liga más popular de Estados Unidos, el comisionado Roger Goodell animó a los equipos a darle a Kaepernick una oportunidad de volver a jugar y reconoció que la liga se equivocó ignorando durante años las protestas de sus jugadores contra el racismo.

Incluso el presidente Donald Trump, que una vez dijo que Kaepernick debería «encontrar un país que sea mejor para él» e insultó y pidió el despido de los jugadores que se arrodillaban, ahora cree que el mariscal de campo debería «absolutamente» poder regresar a la NFL si mantiene el nivel necesario.

La gran pregunta es si Kaepernick recibirá esa oportunidad por parte de alguna de las 32 franquicias, pero también si está interesado en ella.

Kaepernick, en el US Open de 2019, viendo a Naomi Osaka, otra activista en favor de los derechos de la raza negra. (AFP)

Kaepernick, en el US Open de 2019, viendo a Naomi Osaka, otra activista en favor de los derechos de la raza negra. (AFP)

Pese al creciente apoyo, el regreso del jugador puede no ser una tarea sencilla. Kaepernick no ha jugado un minuto en la NFL desde el 1° de enero de 2017. Volver a la elite de este deporte tras casi cuatro años de ausencia sería un logro sin apenas precedentes.

En la historia reciente solo podría ser comparado, aunque en muy distintas circunstancias, con el caso de Michael Vick, quien firmó con los Philadelphia Eagles en 2009 después de estar dos años en prisión por su participación en una red ilegal de peleas de perros. Vick, quien tenía entonces 29 años, fue titular en una ocasión esa temporada, mientras se reajustaba a la vida en la NFL.

Aun sin equipo, Kaepernick ha seguido siendo una presencia constante en la liga. Ante las sospechas de un pacto para mantenerlo fuera de la competición, presentó una queja ante la NFL en 2017 y en 2019 ambas partes llegaron a un acuerdo por una cantidad no revelada.

El pasado noviembre la liga organizó un entrenamiento para él en Atlanta, invitando a representantes de los 32 equipos, en el que se reportó que estuvo lo suficientemente sólido como para ser una opción como mariscal de campo sustituto.

La imagen de Kaepernick en un cartel publicitario de Nike, en 2018, cuando ya llevaba un año y medio sin jugar. (AFP)

La imagen de Kaepernick en un cartel publicitario de Nike, en 2018, cuando ya llevaba un año y medio sin jugar. (AFP)

Ninguna oferta se concretó después de aquel entrenamiento, pero la situación ha dado un giro con los acontecimientos desatados tras el crimen del afroamericano Floyd a manos de un policía blanco de Minneapolis, el 25 de mayo.

Hincar la rodilla al estilo de Kaepernick se ha convertido en un símbolo omnipresente de las protestas que estallaron alrededor del mundo, como símbolo contra el racismo y la violencia policial. Desde entonces, varios entrenadores han alabado tanto el compromiso como el talento del jugador, pero ninguna franquicia le ofreció una prueba.

Tampoco está claro si Kaep desea volver a jugar. En noviembre, insistió en que había estado «listo durante tres años» para volver y pidió a los equipos «que dejaran de huir de la verdad». Pero desde entonces el mariscal de campo ha permanecido mayormente en silencio. Si ningún equipo ficha a Kaepernick, puede que su futuro esté en el activismo.

Colin Kaepernick, en noviembre de 2019, durante una sesión de entrenamiento especial que se hizo para ser testeado por distintos equipos. Nadie le hizo una oferta. (Reuters)

Colin Kaepernick, en noviembre de 2019, durante una sesión de entrenamiento especial que se hizo para ser testeado por distintos equipos. Nadie le hizo una oferta. (Reuters)

Mientras el comisionado Goodell lo invitó a unirse a la NFL como asesor en temas sociales, invitación a la que no ha respondido, el por ahora ex mariscal de campo trabajará con Disney en una serie de programas enfocados en temas raciales, que incluirá una serie documental sobre su vida.

La alianza entre Disney y Ra Vision Media, la productora del exjugador, incluirá producciones con guion y sin guion, como la «exclusiva docuserie sobre la vida de Kaepernick» con imágenes inéditas de los últimos cinco años.

Los programas estarán disponibles en las plataformas de Disney, como ESPN y Hulu.

Kaepernick no ha jugado en la liga de fútbol americano NFL desde la temporada de 2016, cuando comenzó su movimiento de protesta. El acuerdo sigue a un drama anunciado por Netflix la semana pasada, que se centrará en los años de secundaria de Kaepernick y será narrado por él mismo.

En sus tiempos como jugador, Colin Kaepernick deslumbró al mundo del fútbol americano cuando guió a los 49ers a la final del Super Bowl de 2012. Tenía apenas tenía 24 años. Todo parecía anticipar una prometedora carrera para este joven mariscal en el deporte más popular en Estados Unidos.

Con 1,93 metro, elegido en el puesto 36 de la segunda ronda del draft de 2011 y portador del número 7, Kaepernick jugó cinco años en los 49ers, en los que disputó 75 partidos, dio 79 pases de touchdown, consiguió otros 13 y completó 13.645 yardas en pases.

Tal vez, su último acto en un campo de juego todavía está por verse…

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Fuente: Clarin.com

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