Maximiliano Levy, el ex barrabrava de Boca que ahora es parte de la mesa chica de la AFA


Maximiliano Levy configuraba hasta julio del año pasado el curioso caso del presidente de un club que no podía asistir a la cancha. Elegido en enero de 2019 como titular de Almirante Brown, uno de los equipos más populares de la Primera B Metropolitana, tenía prohibida la asistencia a los estadios por una decisión del Aprevide que lo obligaba a mirar los partidos por televisión. La situación cambió desde que fue elegido presidente de la mesa de la categoría: la Justicia lo sobreseyó y el veto se levantó. No solo eso: en las elecciones en las que este martes Claudio Chiqui Tapia quedó reelegido como presidente hasta 2025, fue parte de la lista ganadora y ahora integrará el Comité Ejecutivo de la AFA. De La Doce a la mesa chica del fútbol argentino, aunque con algunas escalas.

Una aclaración es importante: aun en sus épocas de integrante de la barra -se alejó desde que Rafael Di Zeo y Mauro Martín retomaron el poder-, Levy mostraba un perfil bien distinto al de los violentos de los paraavalanchas. Más propenso al diálogo y a la diplomacia, era el elegido a la hora de tratar de limpiar ante algún micrófono el perfil de la hinchada. Así y todo, no pudo evitar que en algún momento la Justicia apuntara hacia él.

El Comité Ejecutivo de AFA



Fuente: AFA
Infografía: Clarín

Durante 2013, Levy fue detenido cuando volvía de ver un partido de Boca en Ecuador por supuesto encubrimiento agravado de Maximiliano Mazzaro, entonces uno de los líderes de la barra, ya que este se encontraba prófugo de la justicia. Mazzaro había sido acusado del asesinato de Ernesto Cirino, un vecino de Liniers atacado a golpes la noche del 29 de agosto de 2011 tras una discusión doméstica con barras de Boca.

La relación de Levy con Mazzaro venía de larga data: el que luego fue jefe de la barra, iba a comer a El Altillo, restorán que era de la propiedad de Levy, después de jugar al básquet en el club Huracán de San Justo. También compartían la tribuna de Almirante Brown. Allí comenzó la amistad.

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Esa misma relación, que lo llevó a la cárcel por casi tres meses, intentó ser el argumento para alcanzar la libertad. El abogado de Levy comprobó la amistad que había entre el acusado y el prófugo, situación contemplada por el inciso 4° del artículo 277 del Código Penal, que establece que el delito de encubrimiento no debe aplicarse en caso de que los acusados sean cónyuges, padres, hijos, hermanos o primos de las personas a las que ayudaron. Esta figura también incluye a los amigos íntimos. De ese argumento también se valió en su momento Pablo Migliore, quien también estuvo preso por encubrimiento en esa causa. Finalmente Levy fue liberado cuando la Justicia creyó que ya no podía ayudar a Mazzaro a escapar. Estuvo 88 días en prisión y también salió indemne de una investigación en su contra por movimientos en los depósitos de sus cuentas bancarias después de los partidos del Xeneize.

Y había estado alejado de las noticias hasta finales de 2018, durante el frustrado encuentro decisivo entre River y Boca en el Monumental. Levy dio la nota, en medio del escándalo por la agresión de los hinchas de River al micro de Boca, al mostrarse en las redes sociales en las tribunas del Monumental el 24 de noviembre.

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Por entonces se habló de infiltrados de La Doce en Núñez y algunos hasta especularon con que todo había sido «armado» por parte de la barra de Boca. Pero el propio Levy salió a desmentirlo. Contó por redes sociales que fue a acompañar a su pareja, fanática del Millonario, y que ya lo había hecho en la final con Tigres, en 2015.

En 2018, Levy volvió a su primer amor, Almirante Brown. En el club de Isidro Casanova tomó el poder de una de las facciones de la barra (hay una fuerte división en la hinchada desde hace décadas) y se metió en el club en la Secretaría de Fútbol Profesional. Ya en enero de 2019 ganó las elecciones por la agrupación «Por Siempre Brown» (sacó 402 votos) que se impuso en los comicios frente a la lista «Agrupación Centenario», liderada por Walter Campodónico.

En su carrera en AFA también escaló rápido y poco tardó después en llegar al cargo más alto de la categoría. En una conducción como la de Tapia, que hace del vínculo con el Ascenso una de sus principales fortalezas -él mismo fue hasta hace poco presidente de Barracas Central-, Levy es uno de los pilares en los que se basa su poder y su cargo es el de prosecretario ejecutivo de la gestión que seguirá hasta 2025. Una situación que hubiera sido muy difícil de imaginar cuando hace casi siete años pasaba sus días en la cárcel.



Fuente: Clarin.com

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