Mauro: «A Morales se le veían unas condiciones brutales en el Fuenlabrada»


La llegada de José Luis Morales al Levante tiene un punto de casualidad y apuesta. Juan Luis Mora, ex guardameta granota y en aquel momento ojeador del club, contó hace unos meses a este periódico que en realidad acudió a Fuenlabrada seducido por un central argentino de 19 años que, por aquel entonces, afrontaba su segunda temporada en el primer equipo de la Tercera madrileña. Pero fue Morales, ya con 24 años, el que le entró por el ojo; pese a que el fichaje era para el filial y el ‘Comandante’ ya no era Sub-23.

El jugador en cuetión era Marcos Mauro, actual central del Cádiz, quien cuenta la historia para AS: “Si te digo la verdad, me enteré tarde. Dos o tres años después. No me enteré hasta que Morales fue comentándolo con compañeros que teníamos en común». Con él no iban mal encaminados los tiros y, por otro camino, el fútbol le ha llevado a Primera División a sus 29 años.

Imagino que conoce la historia suya y de Morales.

Si te digo la verdad me enteré tarde. Dos o tres años más después, más o menos. No me enteré hasta que Morales fue comentándolo con compañeros que teníamos en común. Al final me fui enterando y me llevé una sorpresa buena por dos sentidos: por el interés que había despertado y porque José (Morales) se merece lo mejor y le fue muy bien. Me alegro mucho.

Para poner en situación a la gente: va el Levante a ojearle a Fuenlabrada (2010-11) y acaba fichando a Morales.

Ese era el segundo año que estaba en el primer equipo del Fuenlabrada y era todavía juvenil de tercer año. Era muy joven y ya llevaba un año, desde juvenil de segundo, con el Tercera. A mí me abstraían un poco de todo eso. En ese momento no tenía representante ni nada. Acababa de firmar un contrato muy pequeño, pero de tres o cuatro años con el Fuenlabrada. Me llegaba la mitad de la información. Muchos compañeros me comentaban que iba estar este equipo o tal equipo, pero realmente no sabía la magnitud del interés. Muchas veces ni me enteraba. Ese año teníamos de compañero a Morales, que estaba realizando una temporada fantástica, si no recuerdo mal venía del Parla, y sabíamos que había equipos peinando el mercado en Madrid. Al final nosotros no conseguimos el objetivo, que era entrar en el play-off, pero a Morales le llegó una buena oportunidad para triunfar.

Escudo/Bandera Levante

Morales en el Levante, como se dice vulgarmente, se ha pasado el juego: jugador con más partido y goles del club en Primera. ¿Le veía condiciones para llegar a la élite?

Sí, total. Morales con nosotros jugaba en punta, más de delantero referencia, pese a que se movía mucho por las bandas. Jugaba de delantero, acompañado de un segundo punta, y se le veían unas condiciones brutales. Me acuerdo que cuando caía a banda era ocasión segura. Al final eso lo ha llevado al Levante. Lo que me llamó la atención, sabiendo lo gran jugador que era Morales, era la edad. Se sabe en el fútbol que cuando se te pasa un poco el tren de la juventud, estar en un filial se hace más complicado llegar al fútbol profesional. No por las condiciones, sino porque muchas veces la gente joven tiene más oportunidades. Vas siguiendo la trayectoria de Morales, ves que se convirtió en un símbolo del Levante y todo se lo ganó él con sus acciones, sus partidos y todo lo que ha conseguido con el club. Siempre que nos hemos enfrentado me quedo bastante rato charlando con él. Te dice que es un hombre de club, que es su casa, y que está muy orgulloso de estar ahí.

¿Cómo recuerda al Morales del Fuenlabrada?

Morales era un chico introvertido, que tenía sus amistades y bromas con algunos compañeros, pero no era el típico que estaba haciendo todo el día bromas en el vestuario. Era un chico callado, muchas veces le decían el Mudo, pero realmente él cuando hablaba era en el campo y eso es lo más importante y lo que le importaba a todo el mundo, que nos ayudara a conseguir el objetivo. Recuerdo un partido que marcó un par de goles y en una categoría tan igualada como la Tercera madrileña, con campos complicados para llevar el peso del partido es de bastante mérito.

Con usted no iban desencaminados, ha tenido una gran carrera.

Sí, bueno, si te digo la verdad mi carrera es muy trabajada, por decirlo de alguna forma. Siempre he ido de escalón pequeño en escalón pequeño. Sí que es verdad que he tenido la suerte que cada año me ha ido mejor, en lo grupal e individual, y he podido ir subiendo. Teniendo la oportunidad que igual otros no tienen e intentando demostrar con mi trabajo, mis ganas y sacrificios que llevaba en estos 12 o 13 años. Me siento con mucha satisfacción por haber llegado dónde estoy ahora mismo. Estoy disfrutando como si tuviera 18 años, también te digo.

¿Cómo llega a España?

Mi historia es un poquito diferente, porque mis padres nunca me llevaron a ninguna cantera, no porque no quisieran. Ellos querían que me divirtiera, que fuese mi hobby, y que yo fuese eligiendo mis pasos. Empiezo a jugar en un club de barrio en Santa Clara, en Buenos Aires. Típico club de amigos del barrio. Ahí jugué de los seis a los diez u once añitos, cuando llegó la crisis de Argentina. Mi papá cerró la empresa y da la opción a unos trabajadores para seguir con el trabajo en España. Mi papá, que es una persona muy segura, prefirió mantener el trabajo y viajar a tener la duda de volver a conseguir empleo. Nos tocó a toda la familia venirnos a España. La verdad que aparecimos en Madrid porque la sede de la empresa estaba ahí. Nos afincamos y estuve dos o tres años sin jugar a fútbol en ningún equipo, hasta que consigues los papeles de residencia y regularizas tu situación. Un año mi hermano ficha por un equipo de Getafe, que es curioso porque creo que jugaba contra Morales, que estaba en el Brunete creo. Nosotros jugábamos en el Bercial, así se llamaba el equipo. Yo me voy a jugar al mismo club, a una categoría menos que era cadete. Hago dos de cadete y uno de juvenil y un amigo del colegio me convence para ir a hacer unas pruebas a Fuenlabrada, porque sabía que tenía ganas de jugar en otro lado y era un chico que necesitaba un empujón para ir a hacer pruebas y esas cosas. Llegué ahí, hice pruebas y quedé en el equipo Nacional, que era la segunda categoría juvenil buena. Ese mismo año tuve ya la suerte de debutar en Tercera División, creo que hubo un problema de centrales y desde enero ya entrenaba con el primer equipo y fui entrando en dinámica del equipo y ahí es donde coincido con Morales. Yo pasé dos años más en Tercera hasta que logramos el ascenso, que es lo que quería el club.

Vivió una situación parecida a Morales, estuvo en una estructura de filial por encima de los 23 años.

Yo te la cuento exactamente cómo la viví. Morales justamente sale ese año y nosotros al año siguiente ascendemos a Segunda B, que creo que es el año que el filial del Levante pierde el play-off pero al final también asciende porque compran plaza. Ese año de Segunda B también me quedo en Fuenlabrada, que hicimos una buena temporada, acabamos sextos o quintos. A punto de entrar en play-off con un equipo recién ascendido. El año siguiente sabía que habían hablado con el Villarreal y firmo por cuatro años. Firmé con la pretemporada muy avanzada, en agosto más o menos, y directamente me voy al Huesca que había fichado como técnico a Pablo Alfaro, que venía del Leganés. Me conocía, preguntó y llevó a varios chicos de nuestro Grupo y quiso contar conmigo. El Villarreal no puso muchos problemas porque era una buena oportunidad para ver cómo me desenvolvía en un equipo fuerte de la categoría. Fui para allá, empecé bien, pero fue una temporada muy irregular, mía y del equipo. No entramos en play-off, no había jugado lo esperado, no tenía la continuidad que deseaba y el Villarreal vio que no tuve la continuidad que debía. El año siguiente paso de ser Sub-23 y se queda la duda de si cuento o no para el filial. Justo fichan a un central para el B, Israel Puerto, que venía del Sevilla, y había ‘overbooking’ de centrales. Entrene un par de semanas y decidimos que debía salir porque tenía que seguir jugando y termino el último día en La Roda de Albacete. Fue un año complicado para mí, por las expectativas que tenía y porque si había salido de Madrid era para tener otras expectativas. Pero salió un año bueno, en un equipo muy limitado en todos los aspectos, conseguimos la permanencia y fue importante para el pueblo. El siguiente año me llama el Villarreal que tenía que hacer la pretemporada sí o sí. Lo seguía considerando una oportunidad, sabiendo que era complicado tener opciones de primer equipo al no ser Sub-23, como le pasó a Morales en el Levante. Él tuvo la suerte que tuvo un buen año y el club apostó por él porque le vieron cosas diferentes. O Chakla, que creo recordar que es el único caso que ha tenido ficha de primer equipo sin ser Sub-23 ahí.

¿Qué tal sus años en Villarreal?

Hicimos un grupo muy bueno. Había dos o tres jugadores también por encima del Sub-23, uno es Carlos Martínez, que lleva 15 goles con el Andorra, Fran Sol, Rodri… Teníamos una gran generación. Ese año éramos un equipo que cada uno venía de una historia diferente, pero hicimos un grupo muy bueno. Teníamos a Paco López de entrenador que te exigía un montón y armó un buen equipo. Conocía a todos los jugadores. Rodri se fue al City, Leo Suárez era la promesa de la cantera y está en el América de México, Alfonso (Pedraza), Aitor, que está en el Levante… Fuimos muchos los que pudimos llegar y que le va bastante bien. Era algo de esperar, pero no tanta gente en la élite.

Y a qué nivel.

Hay un montón de gente que llegó e incluso otra que quedó en el camino y también merecía tocar la élite. Pero, lo que te digo, al final cada uno agarra su camino y lo bueno es que muchos lo pudimos lograr. Es muy bueno eso.

Al final el fútbol es una súper élite muy limitada.

Exactamente. Ahora sabemos que en los clubes se van igualando las cosas y todo el mundo tiene presión por hacer una plantilla competitiva. Los entrenadores por ganar partidos y los jugadores por sumar minutos, porque si no el año siguiente estás en duda porque el mercado se mueve mucho. Eso aumenta la competencia dentro del equipo y en la competición. Es el precio, entrecomillas, porque todo lo que viene es bueno, a pagar por llegar hasta arriba.

Totalmente el ‘camino B’ para llegar a la élite.

Sí, por eso te digo que, a mí, sinceramente, me costó muchísimo. No me costó mentalmente porque al fin y al cabo lo que iba haciendo era intentar cumplir objetivos año a año. Avanzar uno mismo en sus partidos, entrenamientos, como jugador… competir, más que nada. Pero en ningún momento me puse un objetivo de llegar a Primera, Segunda o Segunda B. No era mi techo. Solo traté de avanzar. Tuve suerte de que iba progresando. Cuando salí de Fuenlabrada crecí en Huesca, en Villarreal conocí una gran institución y entrenaba mucho con el primer equipo de Marcelino… Fui progresando y después de dos buenas temporadas en la estructura del Villarreal di el salto a Cádiz. Al final es eso, ir progresando. Con Cádiz ascendemos y puedo tener la suerte a día de hoy de vivir la institución por dentro. Cómo es el Cádiz como club, como equipo, como afición y como ciudad. La verdad que estoy muy contento.

Llega a Cádiz y le cambia la vida.

Totalmente. Es cierto que en Villarreal ya había tocado un club profesional, porque, aunque sea un filial en Segunda B es super profesional. Digamos que no tiene ninguna diferencia a un equipo profesional. Entonces ya lo había tocado. Pero realmente el profesionalismo, con todas las letras, era la primera vez que lo vivía en Cádiz. Me tocó vivir un año bonito para mí, nos quedamos a las puertas del play-off con un equipo que estaba hecho más para la permanencia. Ese año la verdad me enamoré de lo que viene siendo el club, el sentimiento de los cadistas y de todo lo que rodea esta institución. Me llena de satisfacción poder estar al lado del club cuando logramos objetivos; como el ascenso que es lo que estaba anhelando la gente durante muchos años, y poder estar presente fue único.

Todos estos años los ha recorrido de la mano de Álvaro Cervera.

Álvaro es una persona introvertida, pero cuando se abre al grupo es un gran entrenador y una gran persona. Lo que siempre he buscado o anhelado es que el entrenador sea lo más justo posible y, en mi caso, puedo hablar en mi caso, lo ha sido cuando ha podido. Venía de Segunda B, jugué muchos partidos importantes y confió en mí. Si alguien tiene mucha culpa de que yo siga en Cádiz es Álvaro. Porque me lo ha transmitido, ha querido que me quede y yo también me he querido quedar. Es un gran entrenador y le tengo mucho aprecio.

¿Y cómo lleva las constantes rotaciones en defensa?

Sí, nos pasa a nosotros muchas veces. No sé si por circunstancias, al final nosotros nos basamos mucho en los resultados, en cómo se ve el equipo con determinados jugadores, si tenemos la solidez que tenemos que tener. Es una gran competencia que tenemos en el puesto con Pedro, Cala o Fali. Al final tenemos cada uno que entender que esto no va de egoísmo o competencia, sino al que le toque entrar en ese momento que ayude a ganar al equipo por todos los medios. Después todo el mundo tiene oportunidades y hay que estar preparado para cuando te toque. Eso es lo fundamental.

Con 29 años se estrena en Primera. ¿Qué tal la experiencia?

Diferencias evidentemente a nivel deportivo. Si no haces un partido rozando el notable cualquier equipo te puede meter tres, cuatro o cinco goles fácil. Para nosotros es un trabajo mental muy exigente para preparar los partidos. En el Cádiz, como grupo, siempre hemos tenido que mentalizarnos para lograr las victorias desde el trabajo en equipo y las ayudas. A nivel individual sabemos que tenemos un hándicap, no por ser mal plantilla, sino por el nivel que hay en Primera División.

Sin el Carranza con público cambia la película, entiendo.

Desvirtúa un poco todo esto el no tener aficionados. El año pasado no pudimos celebrar el ascenso como queríamos por el tema de la pandemia y este año nos ha tocado asimilar. El día que nos vuelva a tocar con nuestra gente va a ser un día importante tanto en lo mental como en lo anímico. Estamos esperando a que llegue.

El viernes tienen un pequeño acercamiento en el Ciutat. Aunque sea campo rival, entiendo que es un gusto que la situación se normalice.

Totalmente. Ojo, y lo veo bien desde la perspectiva del jugador de que vayas un poco aclimatándote. Después de todo esto tiene que ser gradual. No puede ser volver todos a los campos porque todo el trabajo que se hizo hasta ahora no serviría de nada. Lo veo bien porque para nosotros es importante tener una toma de contacto de cara a la temporada que viene. Al final los partidos salen más competitivos, hay más rivalidad, más concentración y el fútbol sin la gente es menos fútbol. Se queda a menos de la mitad. Así que de a poquito, y con mucha precaución, creo que es lo más necesario.

¿Qué le depara el futuro a Marcos Mauro?

Bueno, a día de hoy, mi futuro pasa por seguir en Cádiz el año que viene y tratar de lograr otro éxito como el de esta temporada, que es la permanencia. Lo importante es que el club y el equipo siga creciendo para poder consolidarse por fin en Primera. Que yo creo lleva tiempo sin poder hacerlo y creo que estamos ante una oportunidad única en la que todos tenemos que poner de nuestra parte para conseguirlo.

Y, a modo reflexión, parece que el camino del futbolista a la élite está marcado. Qué reflexión hace de esos jugadores, como su caso o el de Morales, que llegan a la élite por un sendero distinto.

Cada uno tiene su camino. Obviamente hay caminos marcados y que benefician al jugador en todos los aspectos. Porque al final forman al jugador de una determinada forma y es, digamos, lo que debería ser. Pero lo que pasa es que no todo el mundo tiene la oportunidad de llegar a esos niveles de entrar en ese camino que está formado. Al final cada uno tiene su historia y muchas veces hay chicos que no triunfan en un sitio y lo hacen en otro. Cada uno tiene que sentir su equipo, sus compañeros, su club e intentar lograr los objetivos. Y, aunque no sea de golpe, mantener la esperanza de que puede llegar. Te lo digo yo que debuto en Primera División con 29 años y es lo más grande que hay. Igual lo disfruto más que si tuviera 18, donde quizá no eres capaz de entender la dimensión o piensas que es un pasito más. Para mí es un acontecimiento importantísimo. Al final cada uno tiene su camino, la lucha tiene su forma y en ningún momento se tiene que sentir de menos con respecto a otros jugadores u otras circunstancias. Yo siempre he llegado de abajo y hasta este año no he tenido patrocinador de botas, ¿entendés?. En ningún momento me he sentido de menos. Al final la pelota rueda y a jugar. Eso es lo de menos. Cada uno tiene su camino y tiene que pelearlo.



Fuente: As.com

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