Masters de Londres 2020: un sábado de tenis extraordinario y una final que promete ser inigualable


Tras dejar en el camino a Djokovic y Nadal, Thiem y Medvedev irán este domingo por el título de Maestro en el O2 Arena.

El día 7 del Masters de Londres fue una jornada memorable, que seguramente será recordada por muchísimo tiempo. En lo previo, eran semifinales perfectas con los cuatro mejores preclasificados en esa instancia, cosa que no ocurría desde 2004. Al final, fueron 5 horas y 30 minutos, en forma combinada, de un tenis extraordinario que ofrecieron Dominic Thiem, Novak Djokovic, Rafael Nadal y Daniil Medvedev.

La del austríaco y el serbio fue una batalla inigualable de dos horas 54. Después de llevarse el primer set 7-5, la potencia, la efectividad de su servicio por momentos, y sobre todo la contundencia y la precisión que lo caracterizan le permitieron a Thiem disponer de cuatro match points.

Pero Djokovic, a quien no se lo notaba cómodo en algunos casos por falencias propias y en otros, porque se lo provocaba su rival, aplicó la ingeniería que suele sacar a la cancha en los partidos difíciles y fue capaz de llevar el partido al tercer set.

Lejos de bajar el nivel, el partido fue mejorando la calidad con el correr de los puntos. Thiem tiró muchísimo más pese a algunas oscilaciones con su drive y Djokovic fue cada vez más implacable presentando una defensa y una contención sencillamente magníficas.

Eso llevó al serbio a tener una ventaja en el tie-break decisivo de 4-0, lo que hacía parecer que el partido estaba definido. Pero Thiem mantuvo la cabeza fría y dio vuelta una gran adversidad para sellarlo a su favor. Con el triunfo, Dominic se convirtió en el único que le gana dos veces seguidas a Djokovic en el torneo de maestros.

Ese partido les dejó a Medvedev y Nadal una cancha hirviendo. Y el ruso le ganó por primera vez al español en un encuentro con un montón de particularidades dentro de la espectacularidad que se vivió.

En el primer set, Daniil sólo falló cuatro primeros servicios, pero en el momento más inoportuno: todos en el mismo game, lo que Nadal aprovechó para quebrar y llevarse el set 6-3.

Después de ese golpe, el ruso puso la nave en buen rumbo, incluso tuvo la ventaja de 4-1 y pudo ponerse 5-1 pero Nadal, en ese equilibrio que tiene entre la resistencia y el lastimar a sus adversarios, consiguió revertirlo al punto tal que llegó a tener la chance de cerrar el encuentro sacando 5-4, cosa que no pudo hacer.

A partir de ahí, Medvedev tomó una postura mucho más agresiva, se plantó más cerca, como había hecho en el comienzo del segundo set y volvió a marcar una diferencia que sostuvo. Jugó muy solvente sobre el cierre mientras que a Nadal, que tuvo un par de indefiniciones cuando necesitaba acortar los puntos, le faltó físico, le pesaron las piernas y no fue contundente en un par de voleas de cierre. Medvedev lo aprovechó.

Ahora llegamos a una final que tiene antecedentes en favor de Thiem 3 a 1. La cuestión física, cuando uno disfruta de tantas horas de buen tenis, será un factor respecto a quién se haya podido recuperar más rápido.

Medvedev a veces es muy difícil de leer, tiene ejecuciones inesperadas y la falta de lectura para Thiem, si no consigue descifrarlo, puede ser una dificultad a la hora de la anticipación.

Pero si el ruso no tiene justeza, profundidad y buenas aperturas puede que en algún momento deba tener que poner sus piernas a full porque su rival lo puede exigir de una forma que le cueste resistir: es difícil sostener la contención y armar una muralla de manera sostenida contra la exigencia del austríaco.

La mesa está servida y estamos listos para vivir una final inigualable.



Fuente: Clarin.com

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