Mary Wineberg, de ganar el oro olímpico a escribir el libro «No gané»


Junto a Allyson Felix, Monique Henderson y Sanya Richards, Mary Wineberg se dio el gran gusto de su vida deportiva al tocar el cielo olímpico con las manos y quedarse con la medalla dorada en la posta 4×400 femenina de los Juegos Olímpicos de Beijing 2008.

También escribió dos libros. El título del primero de ellos, a juzgar por aquella gesta que la puso para siempre en la historia del deporte, es cuanto menos curioso: «No gané».

Cuando Wineberg se retiró de la práctica deportiva, tenía claro lo que quería hacer. Se había recibido en Educación en la Universidad de Cincinnati y se volcó a ese rubro: consiguió trabajo en una escuela de esa ciudad.

Pero después se dio cuenta de que quería llegar a más chicos y no sólo con la educación «clásica», así que se embarcó en una nueva aventura: escribió ese libro, «No gané», para trasladar a los más pequeñitos, de forma didáctica, ciertas enseñanzas que ella había aprendido del deporte: el no rendirse jamás, el creer en uno mismo, el tener determinación.

«Me encontré con tantos chicos preocupados por ganar… Sí, soy medallista de oro, y me gusta ganar, pero al principio de mi carrera yo perdía mucho -aseguró Wineberg al canal olímpico-. Y no te sentís muy bien cuando eso pasa. Entonces escribí el libro para que ellos entendieran lo que eso significa».

«No gané», libro infantil ilustrado al tono, apuntó a nenes desde jardín a tercer grado con una prioridad: que, al margen del objetivo del triunfo, los chicos no se rindieran.

Y en tiempos de pandemia, la ex atleta espera alcanzar audiencias de todo el mundo gracias a un programa del Comité Olímpico a través del cual padres e hijos podrán asistir a una rueda de lectura en la que ella misma les leerá su historia.

La gran meta de su publicación, de todos modos, es que sus pequeños lectores se sientan identificados con «Jackson», el niño que protagoniza el cuento, que Wineberg escribió en base a sus propias experiencias.

Y tiene sentido. La campeona olímpica fue abandonada por sus padres y estuvo a merced de los servicios sociales del Estado hasta que fue adoptada. Aquella infancia le hizo muy difícil, en ocasiones, creer en sí misma. De hecho, sí tenía claro que quería ser maestra (miraba a sus profesoras y pensaba como cuál de ellas quería ser) pero no se imaginaba como deportista.

Mary cree de todos modos que también los adultos podrían valorar el mensaje del libro. «Pienso que sin dudas puede darle a la gente una motivación como para decir ‘¿saben qué? Quizá no quiera llegar a una medalla olímpica, pero quiero hacer esto para mi trabajo o algo en particular con mi vida y esta medallista olímpica me inspiró con lo que escribió y con lo que pasó», se esperanza.

En 2012 perdió a su mamá adoptiva y le costó muchísimo querer saber algo de su pasado biológico. Pero se convenció de que tenía que darle un cierre a su propia historia. Así terminó encontrando a su mamá. «Me hizo muy feliz hacer las paces con ella, hablarle y escuchar su versión, porque siempre hay una versión ajena en la historia», le dijo a la revista Cincy People en 2017.

Su segundo libro, en el que por primera vez tocó el tema de su orfandad en público, se llama «Perseverancia inquebrantable. Una medallista de oro olímpico encuentra la paz».

Evidentemente la ex atleta, que también se convirtió en oradora y ha dado charlas con más de 1.000 asistentes y a más de 100 empresas y organizaciones, se visualiza como una «convencedora». Al cabo, lo hizo consigo misma. En su web, apenas se presenta, lanza la pregunta: «¿Estás listo para liberar tu potencial? ¿Para alcanzar tus metas? ¿Para soñar, creer, lograr, conquistar?».

FK

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Fuente: Clarin.com

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