Martín Demichelis: «Los futbolistas que están en la élite viven un mundo irreal»


Es de noche en Munich. Pasó la hora de la cena. Bastian (10), Lola (7) y Emma (3) ya están acostados. Y Martín Demichelis se sienta en un sillón del living con la tranquilidad de su hogar de fondo. Carraspea ni bien atiende el llamado de Clarín y enseguida ofrece disculpas antes de ponerse hablar con fluidez durante una hora en una extensa y rica charla, que incluye su vida en Alemania​, su nuevo rol de entrenador, River, la Selección, sus sueños, el recuerdo de Justiniano Posse, su pueblo natal, entre otras cosas.

Atrás quedó otro día que se hace igual al resto en esta cuarentena. Las comidas diarias, el entrenamiento junto a su mujer Evangelina Anderson, la ayuda a sus hijos en las tareas escolares, alguna que otra charla por videoconferencia con preparadores físicos o dirigentes del Bayern Munich​ para coordinar el trabajo de la división Sub-19 del club alemán, la que dirige desde mediados del año pasado. 

-¿Cómo te decidiste a ser técnico?

-En 2017 había vuelto a Málaga y en ese momento estaba Michel González, el histórico jugador del Real Madrid. Me dijo: ‘Si no tenés ninguna idea para lo que viene me gustaría que te sumes al cuerpo técnico’. Y como venía haciendo la carrera de entrenador, dije que sí enseguida. Y así me reinserté en el fútbol. Seguí aprendiendo de planificación, de entrenamientos, de organización, de sistemas. Y cuando Michel dejó de ser el entrenador de Málaga, el Bayern me contactó. Y acepté la propuesta de ser embajador del club. Viajaba a diferentes lados del mundo. Y después de estar durante una temporada como embajador, como yo ya venía haciendo el curso de técnico, me ofrecieron conducir la división formativa Sub-19 y acepté.

-¿Y qué estilo de técnico sos?

-Uh, (piensa)…(Se ríe)…Es difícil esa pregunta Maxi, eh,…Es una pregunta que tienen que definir los jugadores….Uno tiene que ser auténtico e ir aplicando lo que fue aprendiendo de cada uno de sus entrenadores para tener una identidad como técnico. Estoy en un club en el que aprendí que no hay éxito sin disciplina. Y como entrenador hay cosas que no voy a transar jamás: el respeto, el esfuerzo, el sacrificio, la puntualidad, la organización, todas esas características con las que me formaron como jugador, como persona y que ahora me están formando como entrenador. En los equipos en los que jugué y en la Selección me tocó ser protagonista desde el primer minuto. Y como entrenador también voy a hacer eso. No puedo pedirle a mis jugadores salir a especular. Acá en Bayern la filosofía está bien definida y la idea no la voy a transar. Después todo es posible. El fútbol te permite ganar sin pasar la mitad de la cancha. Pateás de atrás y hacés un gol y ganás. ¿Es posible? Sí, es posible. ¿Probable? Es muy poco probable.

Martín Demichelis en el campo de juego, dirigiendo una práctica con los jugadores de la Sub-19 de Bayern Munich.

Martín Demichelis en el campo de juego, dirigiendo una práctica con los jugadores de la Sub-19 de Bayern Munich.

-O sea que estás más cerca de Guardiola y Klopp que de Simeone…

-Miro muchísimo a esos dos entrenadores, a Pep y a Klopp. Ellos tienen una idea similar dentro del 4-3-3 que utilizan. Por ahí varían la forma de presionar. Pero en el resto es prácticamente lo mismo. Los miro muchísimo a ellos dos porque su juego te acerca más al resultado. El Cholo, en cambio, trata de imponer otra idea futbolística. El está convencido de esa idea y cree que es la mejor para su equipo. La conozco porque trabajé 45 días en una pretemporada con ellos. No es mi idea pero le tengo un grandísimo respeto.

Martín Demichelis le da indicaciones a uno de sus jóvenes dirigidos.

Martín Demichelis le da indicaciones a uno de sus jóvenes dirigidos.

-¿Es cierto que implementás un sistema de premios y castigos con tus jugadores?

-Las penas del fútbol se pagan con fútbol. Jamás voy a multar a los chicos con cuestiones económicas, algo muy normal en el fútbol profesional. Pero no lo hago ni lo voy a hacer. Un castigo que al jugador siempre le duele es ser apartado del grupo y entrenarse solo. Para mí no hay mejor remedio que hacerlo entender de esa manera. Las veces que lo he aplicado me dio buen resultado.

-¿A qué jugadores te gustaría dirigir?

-No tengo una predilección por un tipo de jugador. Al Cholo (Simeone) una vez le preguntaron si le gustaban los bajos o los altos y él dijo: ‘A mí dame los jugadores inteligentes’. Y a mí también. Dame los jugadores inteligentes porque te van a ayudar mucho más.

¿Y a tu hijo Bastian, que ya juega, soñás con dirigirlo?

-No le quiero meter presión…Pero sí me gustaría que viva cosas que yo viví dentro del deporte. Después dirigirlo sería una situación difícil para separar la relación padre-entrenador con hijo. Pero sí me gustaría que sea jugador.

A los 39 años Demichelis empieza a disfrutar de su nuevo rol en el fútbol. Un rol que lo toma con mucha pasión. La misma pasión que cuando jugaba en Complejo Deportivo de Justiniano Posse. O cuando alumbró en la Primera de River. O cuando saltó al fútbol alemán y la rompió en el Bayern Munich. O cuando jugó Mundiales. Y hasta cuando le tocó quedar afuera. Como cuando tenía que marcar a algún delantero potente. O cuando Alejandro Sabella​ lo mandó a la cancha en los cuartos de final de Brasil 2014 ante Bélgica y se quedó hasta la final…

-¿Viste la repetición alguna vez la final del Mundial contra Alemania?

-No, no, no. Tengo amigos de Argentina que me escriben y me dicen que están pasando los partidos de ese Mundial. Que hoy (el día de la entrevista) pasaron el de Bélgica, así que hoy empecé a jugar el Mundial (NdR: Demichelis empezó a ser titular a partir de esa instancia en reemplazo de Federico Fernández), pero no quiero saber nada, no. Quizás en algún momento mi hijo quiera verla y ahí sí la veré, pero mientras tanto no. Es dura.

La foto del seleccionado argentino antes de jugar la final del Mundial 2014 contra Alemania en el Maracaná. "No volví a ver la final, es dura Solo la veré si mi hijo Bastian me lo pide", afirmó Demichelis. AFP PHOTO / JUAN MABROMATA

La foto del seleccionado argentino antes de jugar la final del Mundial 2014 contra Alemania en el Maracaná. «No volví a ver la final, es dura Solo la veré si mi hijo Bastian me lo pide», afirmó Demichelis. AFP PHOTO / JUAN MABROMATA

-¿Y en Alemania te la recuerdan?

-No, no. Son muy respetuosos. Tan respetuosos que el Bayern, siendo uno de los clubes potencia del mundo y el mejor de Alemania, eligen a un argentino para formar a sus jugadores. Imaginate lo respetuosos que son.

-Hablando de Alemania y los mundiales, ¿entendiste la decisión de Pekerman de haberte dejado afuera en 2006?¿Lo hablaste con él alguna vez?

-No. Lo vi cuando fui a Frankfurt a ver el partido con Holanda en de fase de grupos de ese Mundial y me saludó emocionado. Luego nunca más volvimos a hablar. Y con respecto a la decisión, no la entendí. Pero no entendí porque yo tenía en ese momento 25 años y estaba viviendo uno de mis mejores presentes. Venía de ganar la Bundesliga dos años consecutivos y también las Copas de Alemania. Y habíamos estado en cuartos de final en Champions. Mejor preparación que esa para un Mundial es difícil de superar. Y yo era titular en un equipo rodeado por 10 estrellas. Podía jugar de volante central o de marcador central. No quiero pecar de soberbio pero en esa época había pocos jugadores que tenían un presente como el mío. 

-¿Y aquel dolor se sanó con haber jugado los dos Mundiales siguiente?

-Sí porque así como en 2006 me quedé afuera el último día, en 2014 entré el último día y sentí una gran alegría. Y en el medio jugué el de 2010.

-¿Cómo fue la experiencia de ser dirigido por Maradona?

-Me crié amando e idolatrando a Diego. Iba al colegio siempre con las carpetas forradas de River y Maradona. El fútbol me permitió poder conocerlo y después ser dirigido por él. Una lástima como terminó la película de Diego como entrenador de la Selección porque en ese momento no había cuatro goles de diferencia entre Alemania y Argentina. Desde ahí no lo pude ver más pero me emociona muchísimo observar el recibimiento que le hace el mundo argentino en cada estadio. Acá llega todo y no me lo pierdo porque soy maradoneano desde mi infancia y lo amo a la distancia y lo quiero y le deseo lo mejor. Me pone feliz que él pueda disfrutar del fútbol al que tanto le dio.

Maradona le da una indicación a Demichelis en el Mundial de Sudáfrica 2010. Para Micho, por ser maradoneano desde chico, fue un sueño cumplido. EFE/SRDJAN SUKI

Maradona le da una indicación a Demichelis en el Mundial de Sudáfrica 2010. Para Micho, por ser maradoneano desde chico, fue un sueño cumplido. EFE/SRDJAN SUKI

-¿Y jugar con Messi?

-Fue un privilegio estar al lado de Messi​. Compartir dos Mundiales y el recorrido hacia esos dos Mundiales. Leo empezó a ir en 2005 más o menos a la Selección y coincidió con mis primeras citaciones. Entonces, lo vi crecer prácticamente en la Selección. De jugador, lo que todos saben, no hay que agregar más nada. Y después en lo grupal bárbaro, a pesar de que dijeron tantas cosas del grupo de jugadores de la Selección…

Junto a Leo Messi. "Lo vi crecer en la Selección", dijo Demichelis.AFP PHOTO / JUAN BARRETO

Junto a Leo Messi. «Lo vi crecer en la Selección», dijo Demichelis.AFP PHOTO / JUAN BARRETO

-¿Fueron injustos con ustedes?

-No hablo de los resultados. Claro que perder tres finales seguidas te marca y habilita a que se digan un montón de cosas. Pero sí quiero hablar del grupo humilde que había. Porque si la bandera de nuestro fútbol es Leo y él viene y jamás habla de sus títulos, de los Balones de Oro, de su plata, imaginate lo que era el resto del grupo. Había una humildad muy grande. 

-Se llegó a decir que había un club de amigos de Messi… ¿Qué te generaba?

-Pero si ese club de amigos eran los mejores en sus respectivos clubes en cualquier parte del mundo merecían seguir yendo a la Selección. Una vez, por citar un ejemplo, le preguntaron al Tata Martino por qué no llamaba a algún otro nueve y respondió: ‘cuando otro nueve haga más goles que el Pipita Higuaín y el Kun Agüero va a tener posibilidades’. Después, lógicamente, aparecieron nuevos futbolistas. Pero hasta hace un tiempo atrás, los jugadores seguían yendo a la Selección porque eran los mejores del mundo, no porque había un club de amigos.

-¿Y los entrenadores? Antes el técnico de la Selección tenía un recorrido y pergaminos en la espalda. Hoy está Scaloni, quien realiza su primera experiencia como DT. ¿Qué pensás al respecto?

-Yo como jugador tuve que pasar por todas las etapas. No salteé ninguna. No fui de la quinta división a la Primera. Pasé por cuarta, por Reserva y después a la Primera. Como entrenador considero que es lo mismo y todo lo que hagas previamente a saltar a un equipo profesional te sirve para formarte. Pero también me di cuenta cuando me retiré que la profesión de futbolista no tiene nada que ver con la de entrenador.

-¿A técnicos jóvenes como vos que recién están empezando los entusiasma llegar a esos lugares más rápido de lo imaginado si hacen buenos trabajos?

-No hay verdades en el fútbol. Todos sabemos. Algunos un poco más, otros menos y a veces acompañados con buena fortuna, con mejores o peores tácticas, con distintos sistemas nos puede ir bien o peor. Estamos hablando de un entrenador de un poco más de 40 años. Yo tengo 39 y creo que estoy en una edad acorde para poder pensar y soñar en grande. Esta profesión te obliga a soñar en grande. Pero aclaro que no estoy pensando en la Selección, en absoluto. No tengo apuro pero estoy convencido de mi formación como entrenador.

Identidad. El saco de Bayern Munich en el cuerpo de Martín Demichelis. Primero fue jugador durante más de 7 temporadas, luego embajador y ahora DT de las divisiones formativas.

Identidad. El saco de Bayern Munich en el cuerpo de Martín Demichelis. Primero fue jugador durante más de 7 temporadas, luego embajador y ahora DT de las divisiones formativas.

Demichelis piensa en su trabajo diario y en seguir creciendo en Bayern Munich, una institución a la que quiere mucho, luego de jugar siete años, y vive en “una grandísima ciudad que tiene de todo”. Y en algún lado de su cabeza siempre está River. Es hincha del club, fue jugador y sueña con ser técnico en algún momento. Dentro de un tiempo largo, eso sí, porque como buen fanático de la banda roja, desea que Marcelo Gallardo se quede muchos años más.

-¿Lo que hizo Gallardo en River fue una revolución? ¿Cómo lo definirías?

-Puf. Cuando se fue Ramón todos decían, ¿y ahora quién? Parecía que se iba todo para atrás. Y Marcelo ya lleva casi seis años de manera súper exitosa. Y a River se le van jugadores o vende figuras y él no para de reinventarse y seguir peleando año tras año en un fútbol que no tengo dudas que debe ser muy difícil desde cualquier arista desde la que se lo analice. Y pasan los años y River sigue en lo más alto. Ojalá que siga por la misma vía.

-Creés entonces que se va a recuperar rápido cuando vuelva el fútbol del traspié de haber perdido el último torneo…

-Para mí no fue un traspié. De los últimos ocho partidos del torneo River había ganado seis y empatado dos. Y si después aparece un rival que te gana siete partidos seguidos y te supera en puntos es mérito del rival y no un traspié de River. River tiene un grupo de jugadores que el mundo River sabe a lo que juega y como espectador, primero, y después como técnico, ver un equipo que tiene la identidad de un entrenador y de una institución es lo más grande que te puede pasar. Y me imagino la gratificación que tendrá Marcelo viendo a su equipo y a sus dirigidos tener su identidad y su impronta. Eso no tiene precio.

Fina estampa. Con la camiseta de River en el Monumental una noche de Copa Libertadores. Ramón Díaz lo puso en Primera y con Manuel Pellegrini se afianzó. [AP Photo/Natacha Pisarenko]

Fina estampa. Con la camiseta de River en el Monumental una noche de Copa Libertadores. Ramón Díaz lo puso en Primera y con Manuel Pellegrini se afianzó. [AP Photo/Natacha Pisarenko]

-La cúspide fue en la final con Boca en Madrid. Y estuviste en el Santiago Bernabéu. -¿Cómo fue vivirla como hincha?

-Impresionante. Fui con mi mujer y mi hijo. Y vivirla con ellos fue especial. Sacamos entradas por Internet y después fuimos. Como para todo hincha de River fue inolvidable, histórico. Que el día de mañana Bastian pueda decir “yo vi en la cancha a River campeón de la Copa Libertadores en Madrid ganándole a Boca y me di un abrazo de emoción con mi papá y mi mamá” es espectacular. Seguramente para él sea eterno.

Martín De Michelis y Evangelina Anderson festejaron la victoria de River junto a su hijo en el Santiago Bernabéu (Instagram).

Martín De Michelis y Evangelina Anderson festejaron la victoria de River junto a su hijo en el Santiago Bernabéu (Instagram).

-¿Qué hiciste cuando Pity Martínez se fue corriendo al gol?

-Ya era un delirio. Un delirio. Hay un video en el que mi hijo está emocionado pero es del primer gol, el del empate porque él estaba sufriendo muchísimo. Cuando Pratto hace el 1 a 1 ahí él se descarga y grita con emoción. Y del segundo y del tercer gol no hay ni videos, era un delirio. Estábamos rodeados de hinchas de River y queríamos gritar y abrazarnos con los que teníamos al lado y con todo el mundo.

Martín Demichelis gritando un gol en Brasil en un partido de Copa contra Corinthians.  Foto: Archivo Clarín.

Martín Demichelis gritando un gol en Brasil en un partido de Copa contra Corinthians. Foto: Archivo Clarín.

¿Qué fue River en tu vida?

-Todo. Mi gran amor. Y lo sigue siendo. No es ficticio. Fui de River, un loco de River desde mi niñez. Y me cargo con mis primos, con mis amigos, con mi sobrino, tengo un sobrino que se me ha dado vuelta. Todo. River es todo. Después llegar a las Inferiores, vivir en la pensión, terminar el secundario en el Instituto, haber estado un tiempo trabajando en las oficinas como cadete, haberme formado como jugador y haber jugado con la camiseta de River, defender los colores, jugar en el Monumental… Viví cosas que jamás imaginé.

Con los pelos pintados de amarillo, festejando el Clausura 2002 en Rosario junto a Fernando Cavenaghi y el resto de sus compañeros en River. Para Demichelis "River es todo", en su vida. Foto: Archivo Clarín

Con los pelos pintados de amarillo, festejando el Clausura 2002 en Rosario junto a Fernando Cavenaghi y el resto de sus compañeros en River. Para Demichelis «River es todo», en su vida. Foto: Archivo Clarín

-Hasta ponerte los guantes para ir al arco…

-(Risas)Si hay algo de lo que me arrepiento es de no haberme quedado con esos guantes. Si bien fui un caradura por agarrarlos e ir al arco, a mí siempre me caracterizó la vergüenza. Y no tuve la caradurez de pedirle los guantes y el buzo a David (Comizzo). Me hubiese gustado tenerlos en mi museo.

-¿Y no te los dio? ¿Se los quedó él?

-Cuando terminó el partido yo los devolví como corresponde. O se los di a él o a los utileros en el vestuario. Me los tendría que haber quedado, no tomé conciencia en ese momento de lo que había significado esa situación.

-¿Qué sentiste en aquel momento cuando Cuevas hizo el gol?

-Fue una locura… Uno de los goles de River que más se gritó, sin dudas. Fue un delirio. Y cada vez que lo pasan cuando repiten partidos en la televisión y lo engancho se me sigue poniendo la piel de gallina.

-¿Te quedó como cuenta pendiente no haber vuelto a River?

-Cuando se pudo dar (a mediados de 2016) yo estaba lesionado y tuve que operarme y los tiempos no dieron. Seguramente me hubiera gustado terminar la carrera donde la inicié pero miro para atrás y no me puedo quejar absolutamente de nada. Jugar en tres Ligas europeas, en la Selección, dos Mundiales, jugar en River, meter goles con la camiseta de River, ser campeón con River. No me quejo, soy un agradecido…

-¿Y cuándo decís que mirás para atrás que reflexión hacés al verte hoy?

-Veo las canchitas peladas de Justiniano Posse, donde jugaba con mis amigos. El esfuerzo de mis viejos para comprarme los botines. Haberme rodeado de gente muy buena. Tuve la posibilidad de jugar en Argentina, Alemania, España, Inglaterra… Y he conocido muchas personalidades que siempre me marcaron por los modales y por la humildad que los acompañaba. Y yo casualmente vengo de un pueblo humilde. Y muy transparente. Trabajador y de muchísimo sacrificio. Esa raíces son las que traigo en el ADN y que nunca las voy a abandonar. Y que hicieron que no me hayan cambiado en nada a pesar de que haber sido jugador profesional me llevó a la fama, a salir en la televisión, en los periódicos, y me dieron cierto privilegio. Siempre vacacioné en Justiniano Posse. Seguiré yendo al pueblo. Y la humildad me va a acompañar por el resto de mi vida.

-¿Y esa humildad es clave para no marearse y confundirse? Algo difícil en el fútbol a veces…

-Sin dudas. Es muy fácil dentro del fútbol confundirte. Antes, durante y después de la carrera profesional. Antes, porque quizás de repente te encontrás a los 18, 19 o 20 años con plata, fama, vivís en un departamento, tenés auto y jugás en un equipo que tiene millones de seguidores. Entonces, si no te acompañaron bien la familia, la escuela, los amigos, resulta muy difícil que no te confundas. Porque enseguida aparecen los vicios, la noche, los privilegios… En el durante, si lograste mantenerte y seguís en la élite, vas a lidiar con todas esas cosas toda la carrera. Más dinero, más reconocimiento, aparecen las marcas. Y en el post carrera también te podés confundir. Porque a los 35 años o un poquito más en algunos casos, cuando lo único que hiciste en tu vida fue jugar a la pelota y no sabés hacer otra cosa, podés empezar a dejar de ser importante para una institución y dejar de percibir el dinero de años anteriores. Pero el chorro no para de salir por el nivel de vida al que venís acostumbrado, que es alto. Los futbolistas que están en la élite viven un mundo irreal y no quieren bajarse de ese nivel. Y a veces el jugador piensa que será un jugador de fútbol eternamente pero el fin llega muy rápido. Y si no estás preparado para buscar un nuevo camino o proyecto, la vida se complica.

El coronavirus en Alemania

Es inevitable hablar de lo que sucede en la actualidad. De esta cuarentena obligada por la pandemia del coronavirus ​y de una situación de emergencia sanitaria en todo el mundo, con más de un millón de contagiados y miles de personas fallecidas. Alemania es uno de los países que está siendo destacado por su trabajo, al tener un índice de mortalidad bajo respecto a otras naciones europeas. Y también el fútbol alemán fue noticia ya que algunos de los equipos de la Bundesliga comenzaron a entrenarse bajo una nueva modalidad: en grupos de pocos jugadores, distanciados entre sí. Bayern Munich fue uno de ellos.

«Bayern empezó a entrenar en grupos de no más de cuatro o cinco jugadores. Dentro del campo tienen dos o tres canchas y van haciendo estaciones, cuando el grupo que arranca está con el ejercicio en otra parte del campo, salen cuatro o cinco jugadores más hasta completar las seis estaciones. Ese es el método que utiliza el Bayern. Pero además de eso, lo bueno y destacable que hicieron es testear a todos los jugadores y a familiares con quienes estuvieron haciendo la cuarentena esos jugadores. Y como al otro día acá de hacerse los testeos, acá ya tienen los resultados, se aseguraron que los jugadores venían sin estar contagiados y que luego del entrenamiento seguirían haciendo la cuarentena con familiares que no están contagiados», contó Demichelis.

Y con respecto a la situación en general en el país en el que vive, agregó: “Escuché a un virólogo decir que Alemania marca una gran diferencia y saca mucha ventaja en los tests, que es el país que más tests semanales puede hacer. Y también que hay 25 mil camas para terapia intensiva cuando Italia y España no superan las 8 mil. Alemania es un país, además, en el que hay respeto, higiene y mucha organización. En esas cosas sacan ventajas».

La familia Demichelis y una foto producida en su casa de Munich durante la cuarentena. Martín, Evangelina, Bastian, Lola y Emma. (Instagram Evangelina Anderson).

La familia Demichelis y una foto producida en su casa de Munich durante la cuarentena. Martín, Evangelina, Bastian, Lola y Emma. (Instagram Evangelina Anderson).

¿Se ve reflejada la cultura alemana para hacerle frente al coronavirus?

-Sí, sí, totalmente. Hace casi un mes que estamos en cuarentena. Con mi mujer hemos salido apenas un par de veces al supermercado y si bien vemos gente en allí, es muy respetuosa. Toma una buena distancia… Si vos estás eligiendo pan por ejemplo, ellos toman distancia hasta que uno termina y el otro puede acercarse a esa zona para agarrar el pan. El alemán es de tomar esos recaudos porque el respeto acá es algo madre, es sagrado.

PING PONG

Un DT: Tuve muchos buenos pero me voy a quedar con quien más trabajé, Manuel Pellegrini.

Un compañero: ​Imposible nombrar uno solo. Voy a mencionar tres: a Roque Santa Cruz, que es un hermano que me dio el fútbol, a Willy Caballero y a Enzo Maresca.  

Un rival: Ronaldinho. En su mejor época en Barcelona. Me mató.

Un club: Dos. River y Bayern.

El mejor equipo en el que jugaste: Bayern 2007/2008. Una aplanadora.

Un país: Y… no puedo decirte uno solo. Argentina, donde nací, crecí y están mis raíces. En Alemania tengo mi casa y España es un gran país para vivir.

Una ciudad: Marbella. Es hermosa.

La mayor alegría en el fútbol: Siempre que salí campeón.

Una tristeza: La final del Mundial 2014.

MFV



Fuente: Clarin.com

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