Luis Scola y Carlos Delfino, los sobrevivientes de la Generación Dorada que siguen intactos


En 2013, Luis Scola y Carlos Delfino estaban, para no pocos, entrando en la recta final de sus carreras. Tenían 33 y 31 años, respectivamente. Aquel lunes 15 de abril, Phoenix recibió a Houston en el penúltimo partido de la fase regular de la NBA. Los Suns, pese que terminaban una temporada espantosa, vencieron 119-112 a los Rockets, que esperaban por los playoffs.

Aquella noche, Scola fue el máximo goleador del partido, con 26 puntos. Delfino fue el segundo máximo anotador, con 23. El tiempo pasó, Luifa no paró nunca, Cabeza un poco y aquí están ambos en la Supercopa de Italia. 

El capitán de la Selección argentina de básquetbol anotó este viernes, casualmente, la misma cantidad de aquella noche norteamericana: 26 tantos (más 6 rebotes y 1 asistencia) en poco más de 26 minutos de juego en el triunfo -primero en la competencia- de Varese sobre Cantú por 84-77, por el Grupo A. Justo a 18 años de la hazaña argentina ante el Dream Team, en el Mundial de Indianápolis 2002.

Carlos Delfino ante Brindisi

El escolta argentino anotó 19 puntos


Un día antes, Delfino había hecho lo propio en su debut con la camiseta de Pesaro, que venció a Brindisi por 83-71. Lancha aportó 19 puntos (3 triples) y 8 rebotes en 21 minutos, en lo que fue el primer partido de su equipo por el Grupo D.

Ambos jugadores, dentro de este detalle que los iguala y hace viajar a la historia de las estadísticas, venían viviendo realidades bastante disímiles.

Scola, activo durante todos estos años, transita el recorrido que espera lo deposite en los Juegos Olímpicos de Tokio en 2021. Delfino, que pasó varios años sin jugar (precisamente después de aquella temporada 2012/13), se ha ido reencontrando con el juego en plenitud en los últimos tiempos.

Por eso no deja de sorprender la longevidad de uno (Luifa siempre dice que lo curioso sería que no se dudara de su continuidad en cada fin de temporada) y la resiliencia del otro, que llegó a ser operado siete veces y estuvo alejado de las canchas durante tres temporadas.

Luis Scola y Carlos Delfino, en Río 2016. 
Foto Reuters

Luis Scola y Carlos Delfino, en Río 2016.
Foto Reuters

Ya habían compartido lo que parecía el broche de oro para sus carreras: los Juegos Olímpicos de 2016, en los que Scola fue abanderado y Delfino retornó a la Selección… ¿para el adiós definitivo?

La pregunta tiene que ver con que ahora, en un país que si bien no es el número 1 de Europa (puesto que le corresponde a España y su Liga ACB) sí es de los más importantes, Delfino dio un primer paso promisorio y ya blanqueó que no ve todavía el final de su camino. Incluso, en una entrevista con La Nación a principios de agosto, aseguró: «Dudo que sea pronto, porque me siento bien».

Y si bien aclaró que no quiere ser irrespetuoso de los jugadores que están y que ganaron el segundo puesto en el último Mundial de China, sí sueña con una nueva oportunidad olímpica en Tokio. Algo impensado tiempo atrás, cuando se creía que había dado las hurras junto con Manu Ginóbili y Andrés Chapu Nocioni.

Ambos buscan seguir destacándose individualmente y llevar a los equipos más arriba de lo que se espera. Ambos están en equipos con historia, pero de actualidad humilde.

En el caso de Luis, Varese, uno de los más laureados del básquet italiano, peleará por colarse en el segundo pelotón, pero sobre todo no sufrir con el descenso. Para Carlitos será el gran objetivo, dado que en la última temporada el equipo ganó apenas un partido de 20 y sólo evitó el descenso gracias a la cancelación del campeonato por la pandemia de Covid-19.

Independientemente de ello, ambos siguen haciendo girar el carretel y demuestran que lejos está el hilo de acabarse.

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HS



Fuente: Clarin.com

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