Luciano Marcó, el hincha que conoció a Diego cuando tenía un año y le dejó una carta que emocionó a todos


La conmoción por la muerte de Diego Armando Maradona todavía perdura y la herida tardará tiempo en cerrar. Los fanáticos, los hinchas, los enamorados del fútbol continúan realizando homenajes al astro de Villa Fiorito. En cada partido hay una memoria, en cada charla de café una historia y cada publicación de las redes sociales es una descarga emocional.

Luciano Marcó es un estudiante de Dirección de Cine que está cursando el último cuatrimestre de la carrera y tiene 28 años. Mezcla su pasión por la creación de contenidos con el amor por el fútbol, y sorprendió a todos por el emotivo recuerdo que lo une a Maradona. En una charla con Clarín contó la historia de una foto que, casi sin quererlo, lo marcó de por vida. 

El joven tuvo el privilegio de conocer a Diego en 1993, en el año previo al Mundial de Estados Unidos. Tenía solamente un año y, según se puede deducir por la fotografía que publicó en su cuenta de Instagram, no era de despegarse mucho de su papá, aunque a su lado estuviera Maradona.

-¿Cómo surgió la idea de hacerle ese homenaje?

​-Justo cuando falleció el Diego tenía una semana de finales y estoy en una etapa en la que quiero recibirme. Ese fin de semana fueron dos días de estar llorando y no poder salir de casa por laburo. Pero sentía que tenía que hacerle un homenaje por todo lo que me movió a mi. Y por cómo representó al pueblo. El fin de semana me hice un lugar para escribirle algo y de casualidad mi vieja me manda la foto por WhatsApp. Era un recuerdo del jardín Dailan Kifky, de Núñez, donde iba Gianinna. Justo Diego estaba ahí y nos sacamos una foto. 

-¿Cómo fue que conociste a Diego?

-A los 8 o 10 años yo me veía todos los videos de él, era en VHS en ese momento, no había lo que hay ahora. Había un sonido ambiente de él haciendo jueguitos e inmediatamente después aparecía en el Nápoli gambeteando jugadores. Yo alucinaba. Mis viejos y mi abuelo me contaban historias y mis amigos tenían un fanatismo enorme. Nos dio mucho.

-¿Qué significa Diego Maradona para vos? ¿Y qué crees que le dio al pueblo?

-Es difícil ponerlo en palabras. Pero por ejemplo, al hablar de Diego en el extranjero se rompen las barreras. Decís ‘Maradona’ y sos bienvenido. No saben en qué lugar del mapa está la Argentina, pero sí conocen al Diez. Hay algo que también lo hace humano. La representación más humana y argentina que tenemos, el hecho de reivindicar las minorías y de no transar. Es un tipo que siempre hizo lo que quiso. Fue fiel a si mismo. Pero su contradicción también lo hace humano. Poder caer y levantarse. Reinventarse. Después de todo lo que vivió. 

Un mural de Diego Maradona convertido en santuario en el Estadio de Argentinos Juniors. Foto: EFE/ Juan Ignacio Roncoroni.

Un mural de Diego Maradona convertido en santuario en el Estadio de Argentinos Juniors. Foto: EFE/ Juan Ignacio Roncoroni.

-¿Qué pensás de su comparación con Messi?

​-La comparación es hermosa, porque estamos hablando del mejor de la historia con el mejor jugador de la actualidad. Messi es estadística y perfección, pero Diego es redimirse. Humillar a los ingleses después de la guerra, ir al Napoli y devolverle el alma a un pueblo pisoteado. Son cosas distintas, pero hermosas. 

-¿Cómo se junta la pasión por Maradona con el cine? 

-​Me han pegado muchas balas en la vida, pero siempre está el salir adelante. Eso es algo que viene del ejemplo de lucha, de no darse por vencido. Y eso es Maradona, porque siento que las balas no me entran. Eso es arte, es cine. Ahora estoy trabajando en un proyecto: «La calle sin Maradona». Estuve grabando los primeros días de la calle sin él. Pero siento que todavía está. Me parece que a partir de todo esto se viene una gran ola de cosas audiovisuales. Más ficción. Me encantaría ser parte de lo que viene. 

-¿Cómo te imaginás una Argentina sin Diego?

-​Yo creo que no hay un país sin Maradona. Se fue pero no. Lloramos pero siento que él sigue estando. Todos los equipos en los que jugó ganaron, menos Newell’s. Sigue ayudando. Yo siento su presencia en el aire. Hay algo que está latente. Con el paso de los años su leyenda se va a ir agrandando. Y pienso que los homenajes recién están arrancando.

El homenaje a Maradona de los fanáticos de Dorados de Sinaloa, México. Foto: AFP.

El homenaje a Maradona de los fanáticos de Dorados de Sinaloa, México. Foto: AFP.

-¿Qué pensás del reconocimiento que tuvo como ídolo?

​-El necesitaba sentirse amado por el pueblo. Necesitaba que lo coreen. Por eso volvió. El respiraba Argentina. Su pasado también influye. Es algo que lo construye y lo destruye. Hace poco vi un video del Diego que se ponía a llorar recordando el frío que pasaba de chico. Y cada uno hace lo que puede con lo que vivió. El hecho de ser Maradona es muy difícil también. Tener un ojo encima todo el tiempo. Yo no se si elegiría ser él. Está claro que necesitaba ser amado y cuando no lo encontró se sintió vacío.

-¿Creés que tu vida hubiese sido diferente sin esa foto?

-​​Sí, totalmente. Cada vez que venía una persona a mi casa era «uh…, tenés una foto con el Diego. ¡No lo puedo creer!», el hecho de haber estado cerca de él y tenerlo retratado es algo que me da una fuerza especial. Yo veo esa foto y me genera mística, orgullo. Querer darle para adelante. No puedo no agradecerle a mis viejos, a mi primo, a mi abuelo. Esa foto es amor. 

El texto completo: 

¿Y este quién es? Sin saber caminar, con un año de edad me sacan una foto con un desconocido vestido de traje, elegante. A los 8 o 10 años comienzo a conocerlo. Un VHS. El sonido ambiente de una pelota en blanco y negro rebotando infinitamente en una misma cabeza me hace correr al jardín y llegar a hacer máximo 3 jueguitos. Me vuelvo a sentar frente al televisor, me maravillo con sus saltos, como esquiva patadas, como le pegan y se levanta. Quizás por vos es que no me gusta mucho cobrarme las faltas, siempre prefiero seguir. Ya de adolescente me agarra un ataque de habilidad paso a uno, a dos y me es inevitable cantar “en una villa nació, fue el deseo de dios…”. Toda unidad de medida es una comparación, al ser humano le encanta medirse. ¿Cuántos Maradonas equivalen a un metro? ¿O a un kilómetro, un año luz, un kilogramo o una tonelada? Maradona es la única unidad de medida inconmensurable. Es el profesor de la sorpresa, el único que tiene un máster en pasión. La voz de aquellos que son callados. El demente, el que nunca se olvidó de sus orígenes, el solidario, el distinto que en un momento se cansó y decidió retirarse en el bosque. El que nunca quiso ser un ejemplo, sólo vivir su vida, hacer feliz a su gente y a sus viejos. Maradona es el único capaz de ser Maradona. El único que elegiría siempre ser Maradona. El más argentino de los argentinos. No es Dios, es el más humano de los humanos. El espadachín solitario. El que nunca se rindió ante las riendas del poder. Cualquier comparación es injusta para el ser que se lo compara con Maradona. Voy a tomarme el atrevimiento de cerrar este humilde homenaje con una modificación a las palabras del gran Negro Fontanarrosa: “No me importa lo que el Diego hizo con su vida, sino con mi pueblo”.

«Gracias viejo, vieja, tío y primo por darme el privilegio y la suerte de tener este momento retratado para la eternidad y GRACIAS DIEGO. TE AMO SIEMPRE. OJALÁ QUE ENCUENTRES LA PAZ QUE NO ENCONTRASTE EN VIDA«, escribió Luciano sobre el final de la publicación.  La sentida despedida de una historia de amor que comenzó hace 27 años, y todavía continúa. 

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Fuente: Clarin.com

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