Lothar Matthäus y la final de Italia ’90: «El árbitro podría no haber cobrado ese penal, pero fuimos los mejores y merecimos ser campeones»


«Hola amigo, buenos días, un saludo para toda Argentina». Desde Munich se presentó a través de la videollamada un ex futbolista ícono de los 80 y los 90 que se destacó en cada club por el que pasó, pero que dejó su huella más grande en el plano internacional defendiendo durante dos décadas la camiseta alemana. Quien está del otro lado de la pantalla, videollamada mediante, es Lothar Herbert Matthäus, uno de los jugadores más influyentes en la historia de las Copas del Mundo.

Es que este hombre en cuestión participó en cinco Mundiales -récord que comparte con los mexicanos Rafa Márquez y Antonio Carbajal y el italiano Gianluigi Buffon– en los que disputó más partidos que ningún otro con 25 presencias -convirtió nada menos que seis goles-.

Pero ahí no terminan los registros, porque el hombre nacido en Erlangen en 1961 jugó tres finales consecutivas: las de 1982 y 1986, con derrotas ante Italia y Argentina, respectivamente, para luego reivindicarse como capitán en Italia 1990. Allí pasó a la posteridad al levantar el trofeo más preciado dejando de rodillas a la resiliente Selección de Diego Maradona​ y compañía que iba por el bicampeonato.

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«Fue una copa maravillosa para Alemania. Una final muy peleada con los campeones anteriores. Argentina todavía era un gran equipo, quizás no tanto como 4 años antes, pero diría que así como Argentina fue el mejor en el 86, Alemania lo fue en el 90″, le contó Matthäus a Clarín, muy contento por rememorar una vez más aquel Mundial que ganó hace ya 30 años, siendo la figura indiscutida de su equipo y del campeonato.

Ese fue el tercero de los cuatro títulos mundiales que ostenta el seleccionado teutón, pero para Lothar es el más especial de todos por un claro motivo: llegó meses después de la caída del Muro de Berlín, el primer gran paso hacia la reunificación de las Alemanias Federal y Democrática.

«Creo que fue un buen comienzo para la nueva Alemania. Se había abierto la frontera entre el Este y el Oeste así que estábamos jugando para toda Alemania. Tuvimos el apoyo de todos y eso nos hacia felices», aseguró el bávaro de 59 años.

Franz Beckenbauer​ le confió la cinta de capitán y juntos lideraron a un formidable equipo hacia la final. En el grupo D golearon a Yugoslavia (4-1) y a Emiratos Árabes Unidos (5-1) y empataron el último partido contra Colombia (1-1). Desde octavos en adelante, superaron a Holanda (2-1), Checoslovaquia (1-0) e Inglaterra (1-1 y 4 a 3 en los penales).

En la previa y durante el torneo, todos los caminos llevaban a una definición entre los anfitriones y los alemanes. Sin embargo y contra todo pronóstico, la golpeada Selección Argentina que defendía el título dio el batacazo y eliminó a Italia en Nápoles, con la estelar aparición de Sergio Goycochea​ en la tanda de penales.

Andreas Brehme junto a Lothar Matthäus, capitán de la selección de Alemania que se adjudicó el título en el Campeonato Mundial de Fútbol 1990 en Italia. (Foto: Archivo Clarín),

Andreas Brehme junto a Lothar Matthäus, capitán de la selección de Alemania que se adjudicó el título en el Campeonato Mundial de Fútbol 1990 en Italia. (Foto: Archivo Clarín),

«Italia tenía un equipo muy vertical, con grandes jugadores que hicieron un gran campeonato y además tenían el público a su favor pero en la semifinal los argentinos estaban mejor preparados para la tanda de penales. Cuando no anotás los goles, tenés todas las de perder. Sobre todo con Argentina que tenía experiencia en los penales contra Yugoslavia. Como dije antes, Argentina ya no era el gran equipo del 86, pero tenía experiencia y trabajaron muy duro en su defensa. Quizás no jugaban muy espectacularmente pero los italianos no encontraron la forma de ganarles y por eso quedaron afuera. Toda Italia quedó muy triste«, memorizó sobre aquella histórica semifinal el volante surgido en Borussia Mönchengladbach.

El 8 de julio, entonces, Alemania y Argentina repitieron en el Olímpico de Roma la final disputada cuatro años antes en el estadio Azteca de México, en la cual la Albiceleste venció 3 a 2. De un lado los dirigidos por Beckenbauer, que llegaron en plenitud al encuentro definitorio; del otro lado, los muchachos de Bilardo sin Ricardo Giusti y Claudio Caniggia (ausentes por sanción) y con Maradona y Ruggeri muy limitados físicamente, arrastrando molestias durante toda al Copa.

Lothar Matthäus disputó cinco Mundiales con el seleccionado alemán.

Lothar Matthäus disputó cinco Mundiales con el seleccionado alemán.

Más allá de las diferencias, el partido resultó ser bastante parejo y el protagonismo se lo terminó adjudicando el árbitro mexicano Edgardo Codesal con su recordados fallos arbitrales. El juez ignoró una clara falta de Matthäus sobre Gabriel Calderón dentro del área que pudo haber puesto en ventaja a Argentina. Y a falta de cinco minutos para el final, el colegiado cobró un penal inexistente de Roberto Sensini a Rudi Voller, que terminó siendo crucial para darle la Copa a Alemania.

Consultado por la infracción que cometió, Matthäus afirmó que no recuerda tal jugada. «Nunca volví a ver la final. He visto fragmentos, pero nunca los 90 minutos completos. Si existió la falta, podría haber cobrado como después nos cobró a nosotros. Tuvimos suerte de tener ese penal a favor», expresó y luego añadió más leña al fuego. «Entiendo que en Argentina puedan hablar de la conducta del árbitro, pero nadie habla del penal más claro de esta final que Goycochea le comete a Klaus Augenthaler, 15 minutos antes del penal que sí nos cobraron. Claro que el árbitro podría no haber cobrado ese penal, pero creo que fuimos el mejor equipo y lo merecimos. Al final el mejor equipo ganó», sentenció.

Matthäus era el encargado de patear los penales, pero en la final le cedió la responsabilidad a su amigo Andreas Brehme, con quien compartió equipo en Bayern Munich y en Inter de Milán. ¿Por qué no quiso patearlo él? «Me había cambiado los botines en el entretiempo porque se habían roto y con los nuevos no me sentía seguro para patear ese penal tan importante. No era el único que podía patear penales, teníamos varios jugadores que podían hacerlo y le dije a Andreas: ‘No me siento cómodo, ve ahí y anota el penal’”, explicó.

Volvió a sonreír. Matthäus no se perdió la final entre Alemania y Argentina en Brasil 2014.

Volvió a sonreír. Matthäus no se perdió la final entre Alemania y Argentina en Brasil 2014.

«¿Si le cedería ese penal otra vez o lo pateo yo? Confiaría 100% en Andreas otra vez, por los tantos partidos que hemos jugado juntos. Todavía somos amigos al día de hoy, confiaba mucho en él, ¿Por qué arriesgarme si no me sentía seguro? Creo que no hay que ser egoísta. Hay que pensar en el resto del equipo. Creo que fue una decisión muy inteligente darle el penal a Andreas Brehme para que hiciera el gol en la final», añadió sobre el gesto de líder que tuvo en esa ocasión.

El penal de Brehme guarda algunas similitudes con el gol de Mario Gotze en la final del Mundial de Brasil 2014, en la que Alemania derrotó a la Argentina de Lionel Messi y consiguió su cuarta estrella. Ambos goles se produjeron en los últimos minutos y generaron una enorme amargura en los hinchas argentinos. Y al ponerlos en una balanza, para Matthäus tienen el mismo peso. «Los dos goles hicieron felices a los alemanes. Primero el de Brehme en el 90 y luego el de Gotze 24 años después. Ambos goles fueron importantes porque hicieron la diferencia para ganar la Copa del Mundo. Fuimos muy felices con el gol de Andreas y también me puso muy feliz por el fútbol alemán cuando Gotze marcó el suyo en Rio de Janeiro», señaló el Balón de Oro en 1990.

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Tras el pitazo final, la algarabía se apoderó de los jugadores alemanes y de sus compatriotas en las tribunas, mientras los futbolistas argentinos reflejaban la desilusión por haber estado tan cerca de una nueva hazaña. La imagen del llanto de Maradona dio la vuelta al mundo. Era tal la bronca de Diego con el arbitraje de Codesal, que en la entrega de las medallas no saludó al presidente de la FIFA, el brasileño Joao Havelange, a quien responsabilizó de la polémica actuación del referí uruguayo nacionalizado mexicano.

«Con Diego no hablamos después de la final porque estaba triste, llorando, y yo quería celebrar con mis compañeros. Pero sí tenía una muy buena relación con él. Competimos mucho en el alto nivel, no solo con nuestras selecciones, sino cuando yo jugaba en el Inter y el en Napoli y siempre nos respetamos mucho. En esa época él era el mejor jugador del mundo. El daba mucha popularidad al fútbol, daba un gran espectáculo al público y nunca olvidaré lo que hizo por el fútbol», rememoró Lothar sobre su amistad con Diego, que traspasó la rivalidad en el Calcio y en las finales mundialistas.

Al caso vienen los homenajes de ambos futbolistas: Matthäus invitó a Maradona a su partido despedida cuando abandonó el Bayern Munich en el 2000 -luego jugó una temporada más en el MetroStars de la MLS- y Diego devolvió el gesto en el encuentro plagado de estrellas que organizó en La Bombonera en 2001.

Treinta años después, el recuerdo de aquella Copa está más vigente que nunca para Matthäus.



Fuente: Clarin.com

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