Los secretos del Leeds de Marcelo Bielsa: cómo transformar un equipo mediocre en un campeón


Con seguridad se puede aseverar que el Leeds United de Marcelo Bielsa no quedará en la historia del fútbol mundial por su juego maravilloso. Y no esconde una crítica la sentencia, sino que es producto de una lógica pura: se trata, en definitiva, de un equipo que jugó muy bien y fue un gran campeón, pero que lo hizo en una segunda categoría. El Championship inglés es un torneo larguísimo -46 fechas-, agotador y dificilísimo. En especial resulta muy difícil sostener una regularidad, pero es sabido que no integra la elite de la competencias que son referencia de excelencia como, por ejemplo, la Premier League que jugará la próxima temporada. 

De todos modos, hay muchos rasgos para destacar de este Leeds histórico, gigante del fútbol británico que logró salir del pozo después de 16 años de sinsabores. Y el más sobresaliente es que tiene marcado a fuego el ADN del entrenador rosarino: es ofensivo como el que más. Y como muestra alcanza el último partido, esa goleada 4-0 a puro show contra Charlton Athletic que le permitió redondear la temporada con 10 puntos de diferencia sobre su escolta, West Bromwich Albion y 12 sobre el tercero y el cuarto, Brentford y Fulham.  

Leeds, con un presupuesto austero, es un equipo de élite física y comprometido tácticamente, aunque con entendibles limitaciones técnicas. Es decir, corre mucho, es voraz, ocupa con fundamentos los espacios, reconoce las falencias de los rivales, explota las virtudes propias, pero carece de jerarquía individual si se lo compara con las formaciones top del mundo.

Acaso el hombre más destacado en ese rubro sea el español Pablo Hernández, un volante de 35 años con sobrada inteligencia que fue el termómetro ofensivo del equipo. Pero si uno repasa su pasado se encuentra con una carrera discreta: jugó en Valencia, Getafe, Swansea, Al-Arabi, Al-Nasr y Rayo Vallecano, entre otros elencos menores. Además de un puñado de partidos internacionales, en sus años mozos, con la Selección de España allá lejos por 2009.

La capacidad de convencer y mejorar a los futbolistas tal vez sea la virtud más destacable de Bielsa como entrenador. Por eso no hay jugadores que hablen mal de él: los lleva hasta el extremo y les revela aptitudes impensadas.

En la Segunda División de Inglaterra, Bielsa, ese apellido que ya es calle en Yorkshire del Oeste, hizo de un equipo mediocre un equipo campeón. Y lo logró con sus nobles armas de siempre, con su irrenunciable vocación de atacar -y atacar, sin prestar atención ni el marcador ni en el reloj- y sus férreas convicciones. Algo así como ética y estética al servicio del fútbol. 

La temporada anterior, Leeds quedó cerca del ascenso. Finalizó tercero en la tabla de posiciones y fue eliminado por Derby County en las semifinales de los Play-offs de ascenso. Bielsa transitó ésa decepción estudiando y llegó a la conclusión de que su equipo debía defender mejor. En el campeonato pasado marcó 73 goles y le metieron 50 en los 46 juegos del torneo. ¿Cómo le fue en la actual campaña? Anotó 77 goles, aunque le convirtieron solo 35.

En el juego de las comparaciones, el Leeds de Bielsa tiene más cosas del Newell’s de 1990 que de la Selección Argentina​ de 2000, por citar dos equipos emblemáticos del director técnico que acaba de cumplir 65 años.

El modelo táctico que utilizó en Inglaterra fue el 4-1-4-1, aunque en ocasiones viró a un 5-4-1 (contra Huddersfield Town en la jornada 20) o a un 4-4-2 (ante Millwall en la fecha 29). Nunca jugó con tres en el fondo, como lo hacía con Argentina. Ahí hay una revelación: finalmente Bielsa no es tan obcecado como está instalado en el inconsciente colectivo.

En la década del ’90, con Newell’s plantó un 4-3-3; en el 2000, con la Selección Argentina, optó por un 3-3-1-3; y con Chile, en el Mundial de Sudáfrica 2010, debutó con un 4-2-1-3. Lo que nunca negoció, está claro, es la intención ofensiva de cada uno de sus equipos. Se sabe: un gran entrenador piensa primero en la idea, después en los jugadores y por último en los esquemas.  

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¿Cómo juega el Leeds de Bielsa? Ben White, el primer central de apenas 22 años, el capitán Liam Cooper (28), el segundo, y Kalvin Phillips (24), el volante tapón, conformaron un triángulo defensivo sólido y desde ahí nació el fútbol del equipo porque los tres tienen buen manejo de balón. Los zagueros también tuvieron libertades para conducir desde el fondo.

Algo más: White, que debe regresar a Brighton y fue el único futbolista titular en los 46 partidos del torneo, se movió como mediocampista central en los duelos que no estuvo Phillips, interesante producto de la academia de Leeds, quien se perdió la recta final del Championship por lesión. 

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El puesto de la lateral por izquierda fue el que más cambió durante la temporada. Bielsa encontró en Stuart Dallas (29) una suerte de Pupi Zanetti, capaz de jugar por ambos laterales o de mediocampista. Dallas fue el 4 en los primeros 10 partidos hasta la irrupción del capitán Luke Ayling (28), un valiente central devenido en lateral. Dallas fue 3 o mediocampista interior en la segunda parte de la temporada. Cuando Dallas se movió como volante, el macedonio Ezgjan Alioski (28) apareció en la banda. ADN Bielsa: atacar con los laterales. Alioski marcó 6 goles, Dallas 5 y Ayling 4.

El cerebro Pablo Hernández comenzó como volante derecho y terminó como interior luego de la lesión en la cadera del interesante Adam Forshaw (28), que apenas disputó 7 partidos. El vertical portugués Hélder Costa (26) -uno de los refuerzos- ocupó el extremo derecho y en la banda opuesta siempre estuvo Jack Harrison, el otro futbolista que jugó todos los cotejos del campeonato (45 de titular y uno de suplente) y que se formó en el fútbol universitario de Estados Unidos. El lugar restante del sector medio fue propiedad del polaco Mateusz Klich (30), tal vez el futbolista más regular del equipo. 

El sutil Patrick Bamford (26) cumplió a la perfección con su rol: marcó 16 goles en la temporada y fue un pivote ejemplar para la generación de los espacios que permitieron las posteriores apariciones sorpresivas de volantes y defensores.

Pero la duda que irrumpe ahora es si con este plantel le alcanza para ser competitivo en la Premier League. La sensación es que la diferencia entre la primera y la segunda categoría es muy amplia, por lo que Leeds deberá contratar a bastantes futbolistas para reforzar el equipo y es probable que también deba prescindir algunos otros.

De la plantilla campeona, solo 4 jugadores han jugado en la Premier: Pablo Hernández (57 partidos), Bamford (27), Hélder Costa (25) y Liam Cooper (2).

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«Estoy tan contento que no quiero abandonar esta sensación y pensar en otra cosa. Todos necesitaremos aclarar y dejar que todo esto se normalice porque la euforia tan contagiosa necesita reposar para que todos pensemos con más claridad», explicó Bielsa respecto a su continuidad. 

Ataques masivos, frenesí, disciplina táctica, presión en campo rival, amplitud con extremos, más directo que paciente, juego interior con triangulaciones y futbolistas de corte ofensivo en todas las líneas son algunos de los rasgos de los equipos de Marcelo Bielsa. Y eso fue lo que mostró el campeón Leeds, un auténtico equipo de autor que lleva la firma del Loco.

Marcelo Bielsa en el centro de la celebración del campeón Leeds, un equipo que dejó su huella en la segunda división del fútbol inglés. Foto: Reuters

Marcelo Bielsa en el centro de la celebración del campeón Leeds, un equipo que dejó su huella en la segunda división del fútbol inglés. Foto: Reuters



Fuente: Clarin.com

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