Lionel Messi ahora es un jugador terrenal y Barcelona lo sufre, pero él también sufre a este Barcelona


La situación es recurrente. En España y en la arena europea. Lionel Messi luce como un jugador terrenal. Con algunos reflejos de ese talento que lo impulsó a la cima del fútbol mundial, es cierto, pero cada vez más espaciados semana a semana. Las estadísticas ratifican el concepto, más allá de que no se necesita tanta big data para advertir lo evidente.

El crack que en la temporada 2019/2020 fue líder en goles, asistencias, pases clave y regates, hoy resulta un actor secundario. A los 33 años, no perdió su velocidad mental, pero el físico lo invita a regular esfuerzos. Y si antes era la carta ganadora del Barcelona, en alguna mano puede ser decisivo pero se diluye en el mismo mazo que el resto de los futbolistas, todos por debajo del nivel que destacó al gigante catalán.

¿Qué le pasa a Messi, que ahora no es tan gravitante? ¿No es feliz con la camiseta blaugrana? ¿Cuánto pesa que haya amagado con dar el portazo en agosto, enfrentado con el entonces presidente Josep Bartomeu? ¿Se siente incómodo con Ronald Koeman por el cambio de sistema? ¿Cuánto tienen que ver sus compañeros en los altibajos de su rendimiento?

Dolor de cabeza. ¿Messi es feliz en Barcelona? Juventus le ganó 3 a 0 con dos goles de Cristiano Ronaldo. (AFP)

Dolor de cabeza. ¿Messi es feliz en Barcelona? Juventus le ganó 3 a 0 con dos goles de Cristiano Ronaldo. (AFP)

Todas estas preguntas que se hacen del otro lado del Atlántico muchas veces surgieron en Argentina, donde Leo llegaba, se calzaba la celeste y blanca y no parecía satisfecho, forzado por las presiones, por la eterna comparación con Diego Maradona, al menos hasta Mundial de Rusia. El martes, ante Juventus en el Camp Nou, fue el jugador más activo, el que más inquietó a Gianluigi Buffon, vigente a los 43 años. No alcanzó. Sus raptos de inspiración ya no son suficientes para garantizar una victoria como ocurría en tiempos mejores.

Messi venía de resultar el Rey del regate el año pasado. Fueron 182 gambetas marca registrada, con rapidez y repentización, para dejar en el camino a sus rivales. Hoy sigue teniendo el mejor promedio en ese rubro, con 4,3 (60%) por partido, pero sus números son flacos en lo que se trató de su fuerte a lo largo de toda su carrera: goles y asistencias.

En la temporada 2020/2021, que para Barcelona comenzó el 4 de octubre con Villarreal, Messi marcó 7 veces, pero sólo 2 fueron de jugada; el resto lo logró a través de penales: ante Ferencvaros, Juventus y Dinamo Kiev en la Champions; contra Betis y Villarreal en La Liga. Tuvieron que pasar 1.003 minutos, entre el 8 de agosto y el 7 de noviembre, para que pudiera convertir en una acción propia del juego, sin la necesidad de una pelota detenida. Fue ante Betis, rival al que le hizo un doblete. Todo en 14 partidos disputados.

La dedicatoria de Messi a Sabella en Instagram, este martes. Leo se mostró muy afectado por la partida del DT con el que más disfrutó en la Selección. (Foto: leomessi)

La dedicatoria de Messi a Sabella en Instagram, este martes. Leo se mostró muy afectado por la partida del DT con el que más disfrutó en la Selección. (Foto: leomessi)

En 10 fechas de La Liga, anotó 4 veces: los mencionados 2 goles ante Betis y los 2 restantes, ante Osasuna y Villarreal. Sin embargo, no hizo ninguna asistencia, un ítem en el que solía sacar ventaja: sin ir más lejos, fue el que más pases gol dio en la temporada pasada (21). Mientras tanto, Barcelona está noveno en la tabla de posiciones.

Ya no es posible decir que tiene la pelota atada: el sábado, ante Cádiz, perdió 29 pelotas, récord absoluto, superando su propio déficit en este punto ante Alavés (27), Real Madrid (26) y Atlético Madrid (23). Contra Juventus también tuvo 23 pérdidas.

Sigue siendo el jugador que más disparos hizo en el torneo local (promedio de 3,4 por partido, y en la Champions tiene 5,3), pero en proporción a los goles que hizo termina siendo todo un síntoma de su falta de contundencia.

“No sé si tengo todo en mis manos para que Messi sea feliz acá. Hay que buscar el mejor equipo para él, donde pueda brillar y la mejor posición en la cancha, él vive para el fútbol y hace todo para ganar, también en los entrenamientos», declaró Ronald Koeman, quien reemplazó a Quique Setién tras el rotundo fracaso en la Champions ante Bayern Munich.

El estratega. Koeman dice que no sabe si puede hacer feliz a Messi. Cambió el esquema histórico del 4-3-3 al 4-2-3-1. (DPA)

El estratega. Koeman dice que no sabe si puede hacer feliz a Messi. Cambió el esquema histórico del 4-3-3 al 4-2-3-1. (DPA)

El 4-2-3-1 que pergeñó el técnico neerlandés va a contramano del histórico dibujo que pesó en Barcelona y funciona como el know how de la Masía, cantera del club: el 4-3-3. Hay críticas al respecto porque el juego de los mediocampistas interiores, que tan buen funcionamiento le dieron al equipo en su época dorada, hoy brilla por su ausencia. Y aunque sigue siendo el club que más posesión tiene en La Liga (64%), no deja de ser un dato insulso si no se traduce en resultados cuando pisa el área rival.

En este esquema Messi se mueve con libertades, a veces como falso “9” o mediapunta detrás de Antoine Griezmann, como se desempeñó ante los italianos; en otras ocasiones, arrancando por la derecha, como el domingo ante Cádiz. Falla el circuito de juego, no hay tantas triangulaciones y eso desequilibra al equipo, que sufre a espaldas de los extremos.

Ansu Fati parece ser una mejor opción que Trincao y Pedri para acompañar a Leo, pero la rotura de los meniscos en la rodilla izquierda que sufrió hace un mes lo dejó fuera de carrera. Sergio Busquets ya no tiene la jerarquía de su época dorada y está lento; y Miralem Pjanic posee más dinámica pero conecta menos.

Messi sabe que no depende de sí mismo, que necesita de buenos socios, que ya no es autosuficiente. Quedó claro en la Copa América del año pasado, cuando Lionel Scaloni renovó la Selección Argentina; también, en este tramo de las Eliminatorias. Con la sangre joven de Leandro Paredes, Lucas Ocampos, Giovani Lo Celso, Nicolás González y Lautaro Martínez se siente a gusto. Consciente de que sus viejos amigos y compañeros ya no estaban a la altura, al menos la de otros tiempos.

En Barcelona, ahora mismo, padece aquello que le remarcaba el periodismo en la Selección. No luce contento y eso queda expresado en el campo de juego. Justo cuando fluyen los rumores sobre un cambio radical, ese posible pase al PSG o al Manchester City que atrapa en las tapas de los diarios europeos.



Fuente: Clarin.com

Compartir