Las seis conclusiones que sacó Marcelo Gallardo tras el empate de River ante Boca


River iba perdiendo el Superclásico. Luego, lo fue ganando. Al final, lo terminó empatando. De todos modos, no hay demasiado tiempo para detenerse a pensar ya que el martes el equipo de Núñez tiene que enfrentar a Palmeiras por la ida de las semifinales de la Copa Libertadores. Pero antes de afrontar una serie que pinta durísima, Marcelo Gallardo se llevó algunas conclusiones del empate 2-2 con Boca en la Bombonera.

1) El desgaste físico por poner todo

Fiel a su estilo, Marcelo Gallardo puso todo en la Bombonera. Y la lógica de su decisión se encuentra en su ciclo. Jamás puso un equipo alternativo contra Boca. Cuando el eterno rival está enfrente, el Muñeco va al frente. Por más que pocas horas después su equipo tenga que jugar un partido de una serie que él mismo consideró como más importante que este Superclásico. Así y todo, había advertido que iba a poner el equipo más competitivo posible. Y así fue. Incluso les bajó línea a sus futbolistas. «Pensemos en hoy, no en el martes», les dijo Enzo Pérez a sus compañeros en el calentamiento previo.

De los jugadores que tenía disponibles (Fabrizio Angileri y Milton Casco están lesionados), Gallardo solo guardó a Matías Suárez y a Nacho Fernández un tiempo, ya que ambos ingresaron para jugar los segundos 45 minutos.

Las consecuencias físicas se medirán el martes. Gallardo sabe que el gran desgaste hecho en la Bombonera puede pasar factura. Pero el técnico confía en el trabajo de los preparadores físicos del plantel y también en sus jugadores, a quienes les dejó en claro los esfuerzos que había que hacer estas semanas (nadie quería perderse el Superclásico) y cree que no lo dejarán a gamba en las semifinales.

2) La recuperación de Ignacio Fernández

Si hay una buena noticia que Marcelo Gallardo se llevó de la Bombonera fue la actuación de Nacho Fernández, quien jugó el segundo tiempo en buen nivel y asistió a Borré en el segundo gol picando la pelota para el cabezazo goleador del colombiano.

Fue la ratificación de la levantada del zurdo, quien ya había tenido un gran desempeño la semana anterior en el triunfo ante Arsenal, cuando hizo un gol y asistió a Matías Suárez para el otro tanto del encuentro, que terminó 2-1 a favor de River. Y si se piensa en Copa Libertadores, Nacho es clave. Lo fue en 2018 cuando el equipo del Muñeco fue campeón y también en 2019 para llegar a la final.

3) La vocación ofensiva

River es un equipo con vocación atacante. Que asume el protagonismo del juego. Sea en el terreno que sea. En la Bombonera tuvo un 70 por ciento de posesión de la pelota. Y a pesar de no contar con la precisión de otros partidos, no se desesperó. Fue paciente para encontrar los momentos.

Abrió la cancha como suele hacerlo: a veces con los extremos, otras con los laterales. E intentó tener juego asociado y atacar los espacios como hace habitualmente. En una ráfaga dio vuelta el marcador, aprovechando que su rival jugaba con uno menos por la expulsión de Jorman Campuzano.

Cuando estaban once contra once, también había tenido chances para empatar, como el remate de Jorge Carrascal que dio en el palo. De mitad de cancha para adelante, cuando se lo propone y le salen las cosas, River puede ser letal.

4) Las falencias defensivas

Gallardo se llevó preocupaciones también de la Bombonera. Algo que viene de arrastre: en varios partidos tras la reanudación del fútbol luego de la cuarentena, River fue un equipo de doble cara. Y se reiteró contra Boca. Así como da garantías de mitad de cancha hacia adelante, del mediocampo para atrás sufre.

Extraña a Lucas Martínez Quarta y hasta a Jonatan Maidana, quien aún en su declive ofrecía más seguridad que la que ofrecieron en el Superclásico Robert Rojas y Paulo Díaz. River ya no tiene defensas graníticas como cuando ganó la Libertadores 2018 (Montiel, Maidana, Pinola, Casco) o cuando levantó la de 2015 (Mercado, Maidana, Ramiro Funes Mori, Vangioni). Y si en la Copa no se tiene una defensa fuerte, las cosas pueden complicarse.

En la Bombonera, Díaz perdió la marca de Wanchope Ábila (le ganó la espalda) en el primer gol y Villa se le filtró por su zona en el segundo. Por su parte, Rojas no tuvo firmeza y en el segundo tanto Xeneize Tevez se lo llevó a rastras y no pudo ni supo como cortarlo. Además, a Javier Pinola le costó acomodarse al lateral izquierdo, un puesto en el que River puede sufrir al no tener disponibles a Angileri y Casco. A eso se sumó que los volantes no colaboraron mucho con el retroceso y -sobre todo en el primer tiempo- quedaba un espacio grande entre la defensa y el mediocampo.

Las quejas de Armani con sus compañeros al final del primer tiempo, cuando River estaba abajo en el marcador. (Foto: Juano Tesone)

Las quejas de Armani con sus compañeros al final del primer tiempo, cuando River estaba abajo en el marcador. (Foto: Juano Tesone)

5) La respuesta de los juveniles

Cuando las cosas más complicadas estaban, a Gallardo no le tembló el pulso para poner a Federico Girotti, un joven delantero de 21 años que promete mucho pero que apenas tiene unos pocos partidos en Primera División.

Con la salida de Lucas Pratto, este juvenil nacido en San Isidro y que hace un año rechazó una oferta (de casi cuatro millones de euros) del Torino de Italia empezará a tener cada vez más minutos.

No se achicó en la Bombonera y sacó provecho de su porte físico y de su potente cabezazo cuando estampó el 1-1 arrodillado luego de haber forcejeado con Zambrano. Una vez más, el Muñeco confió en un juvenil que le retribuyó esa confianza adentro de la cancha.

Girotti festeja su gol. Entró en el segundo tiempo y dejó su huella. (Foto: Juano Tesone)

Girotti festeja su gol. Entró en el segundo tiempo y dejó su huella. (Foto: Juano Tesone)

6) El respeto de Boca

Pasaron cinco eliminaciones coperas del River de Gallardo a Boca en los últimos seis años y medio, incluidas dos finales, la de la Supercopa Argentina y la Copa Libertadores, ambas en 2018. Hubo triunfos resonantes en la Bombonera por torneos locales, como los de 2017 (3-1) y 2018 (2-0), y evidentemente esa historia reciente pesa mucho en los choques entre los dos eternos rivales. En su casa, Boca respetó mucho a River. A tal punto que eligió como estrategia darle la pelota casi todo el tiempo, tratar de golpear cuando la tuviera y replegarse en su campo, Mucho más después de que se quedó con diez hombres.

Quedó manifiesta la superioridad colectiva de River sobre Boca. Y eso puede ser positivo para los de Núñez de cara a otra posible final de Copa Libertadores. Sin embargo, el Muñeco debe saber que no puede confiarse. Boca tiene un técnico con experiencia y mucha jerarquía individual (en Villa, Tevez y Salvio, fundamentalmente, y en Wanchope con sus goles). Y ese aspecto puede emparejar las fuerzas. Sobre todo en una final a partido único, donde también juegan mucho las emociones.



Fuente: Clarin.com

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