Las preocupaciones que le quedaron a Marcelo Gallardo luego de la derrota de River ante Banfield


La derrota de Racing en Santiago del Estero a manos de Central Córdoba le dio alivio a River que ahora depende de sí mismo para clasificarse a los cuartos de final de la Copa de la Liga Profesional. Si el equipo de Núñez le gana a Aldosivi en la última fecha quedará entre los ocho mejores de esta competencia. Pero, que el árbol no tape el bosque…

Que a esta altura dependa de otros resultados grafica el mal momento que atraviesa el River. Y por más que otra vez esté encaminado para lograr la clasificación, no hay que olvidarse que la derrota con Banfield lo había dejado en la cornisa. Y a Marcelo Gallardo con muchas preocupaciones por el flojo rendimiento del equipo. A saber:

El cansancio

Se vio un equipo agotado en el Florencio Sola. Ya le había pasado en el segundo tiempo contra Junior. Y -se sabe- el juego de River requiere de frescura por la intensidad con la que se desenvuelve habitualmente. Si las piernas no responden, el funcionamiento colectivo se resiente. Entonces, no hay claridad para encontrar espacios. Las imprecisiones pasan a ser moneda corriente. Y no se recupera rápido la pelota. A su vez, se producen errores propios. El cóctel termina siendo letal, sobre todo si el rival aprovecha su momento y golpea, como hizo Banfield el domingo por la tarde.

Gallardo eligió repetir 10 de los 11 nombres que habían jugado ante Junior el miércoles por la Copa Libertadores. Hay futbolistas que vienen jugando seguido. Los casos más emblemáticos -además de Franco Armani- son los de Paulo Díaz y Enzo Pérez. Ambos, al igual que el arquero, disputaron los 17 partidos que River jugó desde la reanudación del fútbol tras las vacaciones. Y quedó claro que tanto el chileno como el mendocino necesitan descanso. No son casuales los errores que vienen cometiendo. Otro que jugó bastante y que está desconectado del equipo es Rafael Borré.

La suma de partidos está afectando a Borré que no mostró una buena versión en las últimas fechas.

La suma de partidos está afectando a Borré que no mostró una buena versión en las últimas fechas.

La poca respuesta de los suplentes

Si Gallardo todavía no rota será porque ve que puede sacarle un poco más de jugo a los titulares. En la cabeza del técnico estaba la posibilidad de asegurar la clasificación en la Copa de la Liga Profesional, tanto con San Lorenzo como con Banfield. Pero, River perdió los dos partidos. El plan no le salió. Por lo tanto, contra Aldosivi no tiene margen de error.

Al margen de esta cuestión, el entrenador no encuentra respuestas en las alternativas que tiene en el banco de suplentes. Salvo los pibes Federico Girotti y Lucas Beltrán, el resto no le aportó demasiadas soluciones. El nivel de Jorge Carrascal es muy bajo y la jugada de Milton Casco en el mediocampo no le funcionó. En tanto, los refuerzos, a excepción de Agustín Palavecino, con algunas intermitencias también, todavía no se acoplaron a la idea del entrenador.

Ningún sistema de juego le está dando garantías 

Después de haber utilizado bastante la línea de tres/cinco en defensa, con tres marcadores centrales y dos laterales, Marcelo Gallardo cambió a un 4-3-3. Sin embargo, después de haber tenido algunos buenos partidos, cayó en la irregularidad. Y con el regreso de Robert Rojas al equipo volvió a jugar con tres marcadores centrales para darle más fortaleza defensiva al equipo y tratar de ser más vertical en los ataques.

Sin embargo, el funcionamiento colectivo se resintió. Ante Junior, el equipo no jugó bien a pesar de haber ganado. Incluso, el conjunto colombiano le sacó la pelota, a tal punto que le ganó la posesión (53% a 47%). No es un dato menor. Para el equipo de Gallardo es vital jugar con ella. Si no lo tiene, entra en una nebulosa. Y le cuesta muchísimo defender sin el balón.

Frente a Junior River perdió la posesión, una buena muestra del momento del equipo de Gallardo.
Foto: Natacha Pisarenko / POOL / AFP)

Frente a Junior River perdió la posesión, una buena muestra del momento del equipo de Gallardo.
Foto: Natacha Pisarenko / POOL / AFP)

Contra Banfield, la que falló fue la defensa. En el gol de Juan Pablo Álvarez, Robert Rojas se adelantó demasiado, calculó mal la caída del pelotazo largo de Arboleda, Pons le ganó a Enzo Pérez y Díaz perdió la marca de Alvarez, el autor del tanto con el que el «Taladro» ganó el partido. A su vez, hubo varios errores de Díaz, tanto en la salida como en la marca. Y los dos atacantes del equipo de Sanguinetti complicaron mucho a los tres centrales «Millonarios».

Gallardo quiere renovarle la confianza a Rojas. 
Foto: EFE/Nelson Almeida

Gallardo quiere renovarle la confianza a Rojas.
Foto: EFE/Nelson Almeida

Además, el juego de River se torna previsible por momentos. Carece de sorpresa. Y se basa mucho en lo que puedan producir sus laterales por las bandas. Sin embargo, cuando los rivales le tapan bien a Gonzalo Montiel y a Fabrizio Angileri, el equipo del Muñeco genera muy poco en ataque. 

La complicación para abrir los partidos

Si los rivales se le cierran, a River le cuesta entrarles. Y, por ende, también se le hace díficil abrir el marcador. De hecho, en siete partidos de este semestre no pudo convertir en los primeros tiempos. Y no ganó ninguno de esos encuentros. Perdió 4 y empató 3, es decir que tuvo una efectividad del 14 por ciento.

Y si bien hizo muchos goles en la Copa de la Liga Profesional, acumuló 17 en cuatro partidos. Los cuatro tantos restantes que hizo en este certamen los anotó en los otros ocho encuentros. Estos datos evidencian un desbalanceo y una irregularidad en River que es muy notoria y ya no se puede disimular. 

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Fuente: Clarin.com

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