Las madres tenistas que lograron cambiar las reglas y muestran el camino en un US Open 2020 histórico


Habrá varios focos para recordar este US Open 2020. Uno es la «burbuja» sanitaria por el coronavirus. Otro es un cuadro masculino con ausencias, sorpresas y la descalificación de Novak Djokovic por el pelotazo a una jueza de línea. Y un tercero, muy interesante, es porque es el primer Grand Slam de la historia con tres madres en los cuartos de final: Serena Williams, Victoria Azarenka y Tsvetana Pironkova.

Combinar de manera exitosa la maternidad con una carrera en el deporte ya no es una utopía ni un imposible. Y si las tres pudieron hacer historia se debe sobre todo a la lucha de las dos ex número uno. Porque al volver a las canchas luego de dar a luz, la estadounidense y la bielorrusa unieron fuerzas y lograron que a fines de 2018 la WTA introdujera cambios en sus normativas.

Hoy, por ejemplo, una jugadora que regresa al circuito tras su licencia por maternidad puede utilizar durante un tiempo el ranking que tenía antes de su embarazo, algo similar a lo que ocurre con las lesiones y el ranking protegido. No arranca desde cero para reinsertarse en el circuito. Además, se introdujo una cláusula que les garantiza que no se cruzarán con ninguna preclasificada en la primera ronda.

Pironkova se benefició de esos cambios. La búlgara disputa su primer torneo tras tres temporadas alejada de la competencia para dedicarse a su familia. Su hijo Alexander nació en abril de 2018 y, durante el parate, quien llegó a ser la 31ª del mundo se quedó sin ranking. Pero gracias a la política de la WTA pudo volver a jugar y hacerlo en el cuadro principal del US Open.

«Durante un tiempo después de que me convertí en mamá, no me podía imaginar volviendo. Pero después empecé a pensar en el tenis más y más. El cambio de las reglas fue una de las razones por las que decidí regresar, porque me da una oportunidad grandiosa. Puedo jugar 12 torneos, entre ellos dos Grand Slams, con el ranking que tenía cuando dejé. Y eso me da una motivación especial. Antes teníamos dos años para volver; ahora tenemos tres», contó quien venció en octavos de final por 6-4, 6-7 (5-7) y 6-3 a la francesa Alize Cornet.

La búlgara, que había alcanzado las semifinales en Wimbledon 2010 y los cuartos en Roland Garros 2016 antes de su retiro momentáneo, reconoció: «Si tenés la motivación correcta, podés regresar de la maternidad y ser una jugadora profesional. Tener la oportunidad de que mi hijo vea lo que estoy haciendo me hace muy feliz«.

Williams y Azarenka ya están acostumbradas a repartir sus horas entre las raquetas y sus hijos. Aunque para ninguna de las dos fue fácil encontrar un equilibrio que les permita dedicarse a sus carreras como tenistas y al mismo tiempo disfrutar de la maternidad.

Pironkova disputa su primer torneo desde el nacimiento de su hijo Alexander. 
Foto Instagram @tpironkova

Pironkova disputa su primer torneo desde el nacimiento de su hijo Alexander.
Foto Instagram @tpironkova

Serena, quien superó por 6-3, 6-7 (6-8) y 6-3 a la griega Maria Sakkari y dio un paso más hacia su 24° Grand Slam, dio a luz a su hija Olympia en septiembre de 2017 y volvió a la competencia en marzo del año siguiente.

Meses después, tras bajarse de un torneo en Montreal, reconoció: «Trabajo mucho, me entreno e intento ser la mejor atleta posible. Pero esto también significa que aunque hasta ahora he pasado todos los días de su vida con mi hija, no pueda estar tanto con ella como me gustaría. Sentía que no estaba siendo una buena madre«.

La estadounidense, número ocho del mundo, se fue adaptando a su nueva vida y en enero de este año conquistó en Auckland su primer título pos regreso, que festejó con Olympia en la cancha.

Es que la pequeña, que acaba de cumplir tres años, acompaña a su mamá a todos lados, viajes, entrenamientos y torneos. Y se la pudo ver varias veces en la «burbuja» de Flushing Meadows, viendo jugar a Serena desde las tribunas junto a su papá.

«Lo más lindo es que algún día tu hija va a poder decir que estuvo aquí, lo recuerde o no. Pero por otro lado, no puedo estar tanto tiempo con ella. No puedo compartir todo el día y eso es duro, porque yo suelo pasar una tremenda cantidad de tiempo con ella», comentó Williams, tercera favorita del certamen, que este miércoles protagonizará un duelo de madres con Pironkova por el pase a semis.

Azarenka, que viene de derrotar por 5-7, 6-1 y 6-4 a la checa Karolina Muchova, tiene tal vez un desafío mayor que sus colegas, porque es madre soltera. La 27ª del ranking parió a Leo en diciembre de 2016 y volvió a jugar en junio de 2017.

Pero tras separarse de su pareja Billy McKeague debió librar una batalla legal por la custodia de su hijo, lo que le impidió viajar durante un tiempo. «Es bastante complicado el equilibrio, pero es divertido», contó luego de su regreso definitivo en abril de 2018.

Hace unos días, en Nueva York, la dueña de dos Grand Slams (Australia 2012 y 2013), admitió que combinar sus dos facetas continúa siendo un reto. Pero también aseguró: «Ni siquiera cuando era número uno del mundo o cuando ganaba Grand Slams había podido alcanzar el nivel de felicidad que tengo hoy en la cancha. Ver a una mujer poder cumplir su sueño deportivo y también la maternidad es grandioso«.

La bielorrusa, que enfrentará en cuartos a la belga Elise Mertens (16° preclasificada), se coronó hace poco más de una semana en el torneo de Cincinnati, que también se disputó en Flushing Meadows por la pandemia, y fue su primer trofeo como mamá. Y tuvo a su lado en todo momento a Leo, con quien se la pudo ver disfrutando algunos partidos del US Open en el Arthur Ashe.

Claro que Williams, Azarenka y Pironkova no fueron las únicas madres en la «burbuja» de Nueva York. El torneo arrancó con nueve jugadoras que volvieron tras formar una familia. Entre ellas, la rusa Vera Zvonareva, quien dio a luz a Elina en 2016; la ucraniana Katerina Bondarenko, madre de Karin, de siete años; la alemana Tatjana Maria, que tuvo a Charlotte a fines de 2013; y la belga Kim Clijsters, quien regresó este año luego de un segundo retiro por maternidad y se despidió en el debut.

Clijsters, mamá de Jada (12), Jack (6) y Blake (3), es la única de todo ese grupo que sabe lo que es coronarse campeona de un Grand Slam tras un parate por maternidad.

La ex número uno lo consiguió en tres oportunidades: en el US Open 2009 y 2010, y en el Australian Open 2011. Asi se unió al club de «Campeonas de Grand Slam/Madres» de la Era Abierta del tenis, que comparte con las australianas Margaret Court, dueña del record histórico de títulos, con 24, y Evonne Goolagong Cawley.

¿Podrá alguna de las tres mamás que llegaron a los cuartos del «grande» estadounidense sumarse a ese exclusivo grupo? 

Kim Clijsters, madre de tres, es la única jugadora del cuadro de Nueva York que ganó un Grand Slam siendo mamá. 
Foto Instagram @clijsterskim

Kim Clijsters, madre de tres, es la única jugadora del cuadro de Nueva York que ganó un Grand Slam siendo mamá.
Foto Instagram @clijsterskim

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HS



Fuente: Clarin.com

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