La historia del clásico más caliente de la Bundesliga: gol de arquero, barras peleadas y chicanas por un título perdido


Banderas, canciones, subtes repletos de camisetas amarillas y azules, y una previa que tiene aristas similares a un ritual que se agenda desde que se sabe el fixture de la Bundesliga. Este clima bien futbolero que se percibe cada temporada en el Clásico del Ruhr  quedará de lado este sábado, cuando Borussia Dortmund y Schalke 04 revivan una nueva edición del partido más caliente de Alemania.

El derby es la atracción primordial de la liga alemana, que regresará a puertas cerradas por la pandemia de coronavirus, más allá de los títulos de Bayern Munich o del espacio que ganó “Der Klassiker” desde el crecimiento del Dortmund y del club de Baviera en la década del ‘90.

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¿Cómo nació la relación entre los equipos de la región de Westfalia? Todo comenzó en 1925 por los torneos regionales (Oberligas), aunque entonces la relación estaba marcada sólo por cuestiones estrictamente deportivas. Hasta 1958, año en el que Schalke 04 ganó su último torneo, el vínculo entre ambas instituciones era totalmente distinto, al punto de que los jugadores del Dortmund recibieron a sus vecinos de Gelsenkirchen entre aplausos y felicitaciones, tras imponerse ante el Hamburgo por 3-0 en la final.

¿Cuál fue el detonante que llevó a dos equipos cercanos a protagonizar el duelo más picante de Alemania? La creación de la Bundesliga y el crecimiento industrial de Dortmund y Gelsenkirchen, separadas por 30 kilómetros, creó una enemistad que en ciertos casos trascendía el fútbol.

Marcos Reus (Borussia Dortmund) protesta por su expulsión ante el árbitro Felix Zwayer.
Foto: EFE

Marcos Reus (Borussia Dortmund) protesta por su expulsión ante el árbitro Felix Zwayer.
Foto: EFE

La cuenca minera del Ruhr, una de las regiones con mayor población de Alemania, fue testigo de cómo ambos clubes incrementaron su popularidad entre la clase obrera, con el objetivo de convertirse en el gran dominador de Westfalia. Y la rivalidad no le escapa a quienes no son simpatizantes del fútbol, ya que hace unos años, vecinos de Gelsenkirchen pintaron de color amarillo uno de los edificios de la zona céntrica, pero al día siguiente amaneció con pinceladas azules y frases vinculadas al Schalke.

Otro punto que resalta la devoción por ambos es el orgullo con el que sus hinchas describen lo que es ser parte de dos equipos que no se caracterizan por el glamour ni por las alfombras rojas que poseen otros gigantes de Europa.

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“Aquí no tenemos grandes monumentos o catedrales y por eso el fútbol es una parte vital de nuestra cultura. En el Emirates Stadium, la gente está sentada como en un teatro y aplaude en los goles. A diferencia de la Premier, aquí todo se trata de la pasión. Borussia Dortmund es esa pasión para los hinchas, ya que es el gran orgullo de la ciudad”, aseguró Jens Weber, editor de Schwatzgelb, página web dedicada a brindar información del BVB.

Pero más allá de las diferencias con los vecinos, el sentimiento es similar, según Jorg Kotowski, hincha del Schalke 04: “Esto no es como Bayern Munich o Real Madrid​. Ellos juegan un fútbol lindo y estético que se ve bien, pero nosotros tenemos el verdadero espíritu de este juego, que se basa en la pasión y el amor”.

La emblemática Tribuna Sur que alberga a 25.000 hinchas del Dortmund.
Foto: AP

La emblemática Tribuna Sur que alberga a 25.000 hinchas del Dortmund.
Foto: AP

A pesar de que en los últimos años el Dortmund ha tenido mayor protagonismo a nivel local e internacional, la disputa entre ambos siempre dejó hechos increíbles y partidos electrizantes.

El 19 de diciembre de 1997, los negros y amarillos recibieron a su vecino en el antiguo Westfalenstadion, con el agregado de que ambos clubes venían de ganar títulos internacionales. Dortmund se alzó con la Champions League (venció a Juventus en la final) y Schalke 04 era el campeón de la vieja Copa de la UEFA (actual Europa League​), tras imponerse ante el Inter por 1-0.

Vladimir But puso en ventaja a los locales en el primer tiempo, pero Denis Klujew empató el trámite en la segunda parte para los azules. A falta de 11 minutos, Andreas Moller, enganche del BVB, le dio lo que parecía el gol definitivo para asegurar los tres puntos y desatar la locura entre los 75.000 simpatizantes que arengaban al equipo de Nevio Scala, entrenador del Dortmund.

El agónico gol de Jens Lehmann que quedó en la memoria del los hinchas mineros 
(Foto: Eleconomista.es).

El agónico gol de Jens Lehmann que quedó en la memoria del los hinchas mineros
(Foto: Eleconomista.es).

Pero la epopeya y lo impensado se hizo presente aquella noche. En el último córner del partido, Jens Lehmann silenció a un estadio que fue protagonista de algo histórico: el primer gol de un arquero en la Bundesliga. Aquel cabezazo en el área chica y la desesperación de Stefan Klos, su par del Dortmund, son sucesos que perduraran en la memoria de los hinchas del Schalke 04.

“La venganza es un plato que se sirve frío”, remite un dicho popular. Y para el Dortmund ese plato llegó en la temporada 2006-2007, diez años después del cabezazo de Lehmann. En el medio se jugaron diversos clásicos y el BVB supo ser campeón de la liga local en 2001, pero pocas cosas se comparan a la posibilidad que se le presentó el 12 de mayo de 2007, en la penúltima fecha del torneo.

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Schalke 04 buscaba conquistar su primera Bundesliga y llegaba al estadio del Borussia con la obligación de ganar para seguir en la pelea contra Stuttgart. Pero la tarde fue un verdadero baldazo de agua fría para Mesut Ozil, Kevin Kuranyi y los azules.

Alex Frei, volante de los locales, abrió el marcador en la primera mitad, tras conectar un centro desde la derecha, que dejó sin chances a Manuel Neuer. La desesperación del equipo de Gelsenkirchen fue aumentando con el correr de los minutos, hasta que la resignación se apoderó de sus jugadores cuando Ebi Smolarek cruzó al segundo palo un rebote que le cayó del cielo y lo fue a festejar de cara a la mítica Sudtribune (Tribuna Sur), colgado del alambrado al mejor estilo Sergio “Manteca” Martínez en Boca.

La postal que se verá el sábado. El Signal Iduna Park vacío será el escenario para la reanudación de la Bundesliga (Foto:DPA).

La postal que se verá el sábado. El Signal Iduna Park vacío será el escenario para la reanudación de la Bundesliga (Foto:DPA).

Cuando el árbitro Herbert Fandel marcó el final, las dos caras de la moneda se volvieron a reflejar como en aquella noche de 1997, con la diferencia de que estaba vez los roles estaban invertidos.

A la semana siguiente, los azules finalizaron en la segunda posición y una avioneta sobrevoló el Veltins Arena con una pancarta que llevaba una dedicatoria de parte de sus vecinos: «Una vida es mucho tiempo sin un título en la mano».

Este sábado, desde las 10.30 de la Argentina, no estará en juego un campeonato ni la punta de la tabla sino algo más valioso: el Clásico del Ruhr.



Fuente: Clarin.com

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