José Estalella: «En el Insular daba igual de dónde fueras o lo que pensaras; eras de Las Palmas»



José Estalella: "En el Insular daba igual de dónde fueras o lo que pensaras; eras de Las Palmas" 1

Un rato de buena conversación con José Estalella da para mucho. Desde las primeras tandas de penaltis en el Trofeo Ramón de Carranza a la Guerra de Balcanes, pasando por las estrellas en el pecho de las selecciones o alguna escena reciente en el palco del Bernabéu. Tampoco se olvida de su querida Unión Deportiva Las Palmas ol estado actual de su amado Barça, testigo presencial de aquella gloriosa tarde de 1992 en Wembley.

Estalella acaba de ver publicado Además del balón, editado por la editorial grancanaria Cam-PDS Editores / CanariaseBook. «Un chat de amigos muy futboleros» y los efectos terapéuticos de escribir durante el confinamiento fueron el germen de un libro que muestra la otra cara del deporte rey, como todo lo que rodeó a la final del mundial de 1978, ganado por Argentina. «El fútbol es el vehículo para contar historias que le pasaron a seres humanos sin dejar la oportunidad en alguna ocasión de hablar del origen de alguna regla que nació de una manera significativa», insiste.

Toda darle al botón de grabar y dejarse llevar…

¿Qué nos vamos a encontrar en “Además del balón”?

Relatos cortos y situaciones inverosímiles en torno al fútbol. Aunque no es un libro de partidos de fútbol en concreto en el sentido de alineaciones, resultados…, sino cosas que ocurrieron alrededor, en torno al fútbol. El fútbol es el vehículo para contar historias que le pasaron a seres humanos, sin dejar la oportunidad en alguna ocasión de hablar del origen de alguna regla que nació de una manera significativa.

Como las tandas de penaltis en el Trofeo Ramón de Carranza.

E incluso el propio penalti. Que como este era un juego de caballeros, no estaba planteado que existieran los penaltis. La primera vez que ocurrió que un jugador cometió una infracción e impidió un gol de manera ilegal, los caballeros que jugaban al fútbol hace un siglo y medio se quedaron petrificados. ¿Ahora cómo solucionamos esto? Porque no se pensaba que nadie empujara a un contrario para evitar un gol o cogiera un balón con la mano. Durante muchos años hubo dificultades para saber cómo se solucionaba el asunto.

Es un libro sin hilo conductor. Pero hay un capítulo que hay que leer en un orden particular…

Los capítulos tienen media o cuatro páginas, y si te apetece leer uno antes que otro porque ves que alguna es demasiado histórico o no te interesa, te lo saltas y vas a otro. Tiene una cadencia, aunque se puede leer de manera salteada excepto el último capítulo. Recomiendo leerlo el último. Hay dos capítulos un poco históricos, con algo más de historia que los demás, pero a medida que te vas adentrando en el capítulo intento suavizar el contar esa propia historia, adornándola con algún detalle curioso, anecdótico, o algún detalle que me pareciera oportuno.

Sin ser un libro del todo histórico, hay historias de todas las épocas: Pelé, Di Stéfano, Las Palmas de los 60 y 70, el palco del Bernabéu en tiempos recientes…

Efectivamente. Tiene historias desde que empezó el fútbol, como el nacimiento del penalti hace un siglo y medio, hasta anécdotas ocurridas cuando estaba Cristiano en el Madrid. He intentado abarcar todo el espacio-tiempo posible. Hay anécdotas de Gran Canaria, de la Unión Deportiva, de España, Italia, Alemania, Inglaterra, Argentina, Uruguay, Colombia… de muchas partes del mundo.

¿Cómo surge la idea de escribir este libro?

Me sabía muchas de estas historias y durante el confinamiento, todas las tardes y por cuenta de una salida de enfermedad que tuve, estaba sin poder salir en casa, y cada tarde me ponía a escribir una historia, las más graciosas y simpáticas. Redacté una de una página y media, con una foto sacada de Internet. La pasé a pdf y la mandé a un chat de amigos muy futboleros. Incluso hay dos que estuvieron en la UD Las Palmas.

¿Quiénes?

Paquito Ortiz, Javier Sintes, Tono Marrero… Fui mandando de vez en cuando algunas anécdotas que consideraba la más animosas en aquellos momentos tan funestos para todos, encerrados en casa. En un momento dado me dijeron: “¡No envíes más, pesado! Guárdalas, que tienes que hacer un libro” (sonríe). Ahí nació este proyecto. Empecé a recopilar las que sabía y a investigar sobre ellas, pero de la investigación y la comprobación de los datos de lo que sabía surgieron otras historias. Incluso algunas que conocía de entrada modificaron su orientación porque el otro filón era más interesante.

¿Se podría decir que escribir sobre fútbol fue algo terapéutico para usted?

Sí (rotundo). Por supuesto. Cerrarte a escribir algo que te apetece, te gusta, te apasiona… Se me pasaban las horas. Me sentaba, a lo mejor, a las 4 de la tarde, y a las 8 me decía mi mujer: “¿Cenamos?”. Era casi el cambio de hora. Afortunadamente había luz, porque si el confinamiento nos pilla en invierno hubiese sido muy duro. Así que me ponía a escribir y repente era la hora de cenar. Vas comprobando, viendo vídeos y periódicos viejos… Es algo que te engancha. Así pasaban las horas y los días y fue creándose esta criaturita que se llama Además del balón.

¿Hay alguna historia en concreto de este libro de la que te hubiera gustado especialmente formar parte?

Hay muchos momentos de la historia del fútbol en los que a uno le hubiera gustado estar. Yo tuve la suerte de estar presente en algunos muy divertidos para mí porque soy seguidor de ese club.

¿Podemos desvelar cuál es?

(sonríe). Estuve en Wembley 92… En el viejo, en la primera Copa de Europa del Barça. Después repetí en el año 96, las vueltas de la vida, en unas semifinales de la Eurocopa, Alemania-Inglaterra, resuelta por penaltis en la portería donde yo estaba.

Eurocopa en la que España fue eliminada por Inglaterra cuando Nadal, el tío de Rafa, estampó una pena máxima en el larguero.

Esa fue. En esa Eurocopa fue la primera en la que Alemania usa las tres estrellas de campeón del Mundo. Cuento en el libro por qué nacen esas estrellas, como la que luce España. Voy para atrás y cuento cómo nacen esas estrellas de campeones del Mundo, en Italia y por el Scudetto. Pero en ese campeonato, curioso, Alemania luce tres estrellas en el pecho e Inglaterra, una. Pero en el segundo equipaje y no encima del escudo, sino en la parte inferior izquierda del escudo. Yo estaba allí. Qué casualidad. La vida. Estuve también en la final Alemania-República Checa, que se resolvió con el gol de oro de Oliver Bierhoff, que ahora es director general de la Federación alemana. Ese gol produjo una sensación muy rara. Fue un gol a la remanguillé, y todos nos miramos extrañados porque se acabó el partido.

Esa norma, la del gol de oro, tuvo que ser abolida.

La quitaron. Se pretendía que los dos equipos fueran al ataque a ver quién era el primero en irse a la lona. Pero el fútbol no es así. ¿Quién te dice a ti que en dos minutos no puedes marcar dos goles como le pasó al Manchester United en Barcelona? La viví en directo, pero es una manera fea de terminar cualquier campeonato, aunque sea entre amigos.

¿De dónde le viene esa pasión futbolera? ¿Jugó alguna vez?

Jugué al fútbol desde chiquitito, con más interés que fortuna (sonríe). Durante una época jugué federado en juveniles en mi queridísima UD San Antonio. Era más bien un atleta. Jugaba de libre; era muy rápido, y lo interesante es que siempre llegaba antes al balón. El objetivo era llegar antes al cruce.

Como Puyol.

Exacto. Cuanto más espacio le sacara al delantero más tiempo tendría, con mi limitada técnica, de acomodarme la pelota y poder jugarla razonablemente bien. Si llegaba apurado (sonríe), pues simplemente pasaba a la banda y a seguir. Siempre sacaba al equipo fuera. Es algo que los entrenadores siempre agradecen mucho.

Lo de tirar para arriba la línea defensiva lo hace muy bien, por ejemplo, Sergio Ramos.

Claro. O Baresi. Una tarde me enseñaron a jugar de libre en una tarde.

Muchas veces se olvida que el fútbol también tiene un alto componente mental.

Y de estar y saber colocarse. Físicamente tenía mucho fondo y velocidad, y en un momento dado me pusieron en el centro del campo. Me decían que tenía que jugar como Periko Alonso, el de la Real Sociedad, el padre de Xabi. Después pensaron en poner a alguien más técnico en el centro del campo y en ponerme de libre. Me lo explicaron en una tarde, en un partidillo de entrenamiento, y siempre me encantó jugar ahí.

Una historia parecida es la Guardiola en el Bayern cuando un día, en uno de sus juegos de posición, se dio cuenta de que Lahm, que siempre fue lateral derecho, podía ser un mediocentro maravilloso por cómo recibía, se posicionaba y jugaba con el balón.

Efectivamente. Y esa historia de que van caminando hacia atrás le pasa a todos los futbolistas. Loren, por ejemplo, era un delantero centro de la Real Sociedad y terminó jugando de libre. Competía con Idiákez por el 9, y terminó jugando de libre durante varias temporadas.

Ha declarado es que es seguidor del Barcelona. Si tuviera que titular el estado actual de la entidad azulgrana a nivel institucional, ¿cómo lo haría?

La institución está, lamentablemente, politizada. Siempre ha sido un instrumento político, pero ahora ya descaradamente. Mis hijos son socios y mi hija Cristina, que tiene 20 años, fue nombrada socia compromisaria por sorteo para las próximas asambleas, por lo que será de las 6.000 personas que van a decidir el futuro de la entidad. Está muy emocionada y muy concienciada. Sabe que tiene una gran responsabilidad. Como aficionados, sin que sea lo más importante del mundo, estamos preocupados. Siempre hago una reflexión acerca del Barça. Soy muy de la Unión Deportiva Las Palmas pero también muy barcelonista, y digo lo siguiente: el Barça, que decía Vázquez Montalbán que era el ejército no armado de Cataluña, ahora se ha convertido en un instrumento político. Esta es mi reflexión: supongamos que todos los catalanes son del Barça. Lo cual no es verdad, así que ya estoy regalándoles mucha gente. Imaginemos que los 8 millones de catalanes que viven en Cataluña son del Barça, y que todos son independentistas, lo cual tampoco es verdad. ¿Cuántos barcelonistas hay en el mundo? Pongamos 200 millones, valiéndome también los que tienen al Barça como segundo equipo. Son 192 millones los que pensamos que esto es un club deportivo y que no debe tener ninguna simbología política contra, enfrente de, o en una posición distinta de los otros 8 millones. Ahora vamos con los números reales. Voy a quitar, de esos 8 millones, a 1 millón de personas a las que no le interesa el fútbol. Otro millón será del Espanyol y del Madrid. Ya me quedo con 6, de los cuales 1 millón que no son independistas. Así que de los 200.000 millones de barcelonistas que hay en el mundo, solo 4-5 millones son barcelonistas e independistas. Y estoy regalando gente. Entonces, el club no puede tener una posición política en ningún sentido. No en la independencia ni en la no independencia, sino en ningún sentido.

A veces, da la sensación sin importar el presidente, de que se olvidan de que el Barça llega infinitamente más allá de las fronteras de Cataluña.

Por supuesto. Es una cortedad de miras absolutamente extraordinaria. Es más, estoy intentando convencer a Cristina para que pida la palabra y pueda hablar en nombre del barcelonismo universal aunque sea un minuto para decirles que están equivocados. El Barça no empieza en Vía Laietana y termina en San Joan de Deu. No sé lo que piensa políticamente, pero ella dice es que esto es deporte y que cabemos todos seamos de izquierdas, de derechas; da lo mismo. Pasaba, ahora menos, con el Estadio Insular. Cuando uno entraba allí era de la Unión Deportiva Las Palmas y daba igual que fueras de Gáldar, Firgas, de La Palma o de Lanzarote. Animabas a la UD y daba igual que fueras de la CNT y te estuviese persiguiendo la policía. Eras uno de los nuestros. Creo que la política debe dejarse fuera del deporte. Raza, política, deporte y religión es una muy mala combinación; así empezó la Guerra de los Balcanes.

Lo que hubieran sido esas selecciones deportivas sin la fractura balcánica por culpa de esa maldita guerra.

La cantidad de muertos, de desgracias personales… Y todo porque lo mezclaron todo. Todo el mundo tuvo intereses: los deportivos en la política, los políticos en lo deportivo, lo religioso también… Lo deportivo es deportivo, y cuando uno compite en buena lid intenta ganar, por supuesto, y cuando termina el partido jugadores y aficiones se dan la mano. Y ya está.

Hablamos de un libro que no es de historia del fútbol, pero que contiene historias del fútbol de todas las épocas. Con todo lo que sabe, lo conocido y lo vivido, ¿con qué jugador se quedaría?

No lo sé. Creo que Messi y Cristiano son unos fenómenos; no solo por el esfuerzo que han hecho cada uno a su manera. No vi a jugar a Di Stéfano, por ejemplo. Dice Menotti, que él los ha visto a todos, incluso jugó contra Pelé, dice que sin lugar a dudas el mejor es Pelé. Además, tenía la particularidad de que de le decía al defensa: “Si tú me pegas, yo te pego”. No era un santo. Primero advertía. Era muy fuerte y se cuidaba mucho. A Maradona le organizaron una entrevista con Pelé cuando el propio Maradona estaba empezando. Le dijo: “Cuida tu cuerpo”. No lo hizo. Pelé cuidó su cuerpo siempre, y se enfrentaba físicamente a los defensas.



Fuente: As.com

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