Isak pone a prueba el muro


Convertido en escudo a falta de espada, el Madrid ha cumplido hasta ahora su última hoja de ruta en la Liga: ganarlo todo hasta el derbi e intentar recuperar en el Wanda el tiempo (y los puntos) perdido. Para completar el viaje, bajo la presión de no perder más terreno con los rojiblancos y volver a superar al Barça, pasa hoy el trago de la Real, equipo con cifras parecidas (42-41 en goles a favor para el Madrid y 19-20 también a favor de los blancos en goles en contra) pero que suma once puntos menos (sigue el partido en directo en AS.com). Los que se fueron por el camino en una racha diabólica: una victoria en once partidos entre finales de noviembre y finales de enero.

Ahora ha cambiado el paso, con los triunfos consecutivos ante Cádiz, Getafe y Alavés, atribuibles en gran medida al sueco de origen eritreo Aleksander Isak, en el que supo ver, con 19 años, lo que se le escapó al Borussia Dortmund, que lo fichó del AIK Solna con 17 (el Madrid formó parte de un cortejo muy numeroso). Isak, que no escapa de la comparación con Ibrahimovic por nacionalidad, físico (1,91) puesto y producción anotadora, ha metido nueve goles en los últimos seis partidos ligueros con tan sólo 12 disparos. Esa mira telescópica tiene a la Real en puestos europeos.

Un ataque top

Por Isak pagó la Real hace dos años 6,5 millones. El Dortmund apenas le había dado oportunidades en temporada y media. Lo cedió al Willem II holandés y ahí se salió, pero para entonces el equipo del Ruhr ya tenía atado a Haaland. Por eso se lo vendió a la Real, aunque se guardó una carta: puede repescarlo por 30 millones. Para el resto, su cláusula es de 70. El curso pasado le tentó el Barça, pero Bartomeu se inclinó por Braithwaite.

Isak es la punta de lanza de un equipo tan vistoso como irregular. Silva, que llegó para retomar el papel de Odegaard, se ha perdido 14 partidos por lesión, pero a cambio Oyarzabal ha acelerado el paso como anotador (diez goles en la Liga, seis de penalti). Los siete delanteros utilizados por Imanol han sumado 43 goles (Isak y Oyarzabal están en el top 8 de la competición), una cifra respetable. Y a balón parado su rendimiento ha sido excelente: ocho goles a favor, sólo superados por los nueve del Madrid, y únicamente tres en contra, el mejor registro de LaLiga. Hoy le faltan Illarramendi, eterno lesionado, y Merino, el jugador que más faltas hace en la Liga, sancionado, pero vuelven Silva y Carlos Fernández.

Una delantera en evidencia

El equipo de Zidane ha vuelto a aquella senda postpandemia que le dio el título: blindaje defensivo para combatir sus pobres cifras anotadoras. Más con las nueve bajas que acumuló en la última semana. Para este partido recupera a cuatro jugadores: Odriozola, Marcelo, Valverde y Rodrygo. Ninguno es titular, pero le dan alternativas al francés con el partido en marcha.

Marcelo y Rodrygo, durante el último entrenamiento del Madrid.

Cinco de sus lesionados en las últimas semanas han sido defensas, pero con tres sanos, más Lucas Vázquez, ha sido capaz de mantener a cero su portería en los cuatro últimos partidos. De eso vive el Madrid, porque sin Benzema sufre extraordinariamente arriba. El francés ha metido 17 goles y sus siete acompañantes del curso, 12 en conjunto. Ya sucedió el curso pasado, en el que Benzema sumó 30 tantos y entre Vinicius, Hazard, Asensio, Lucas, Mariano, Rodrygo, Jovic y Bale sólo hicieron 25.

Las 41 lesiones

Así que llegar al derbi con posibilidades es casi milagroso para un equipo que ha padecido 41 lesiones. Todos los jugadores de la plantilla, menos Lunin, Mendy y Casemiro cayeron. Y este último se perdió dos partidos por el coronavirus. Una situación muy precaria pero no insólita. En la primera semana de marzo de hace dos años y tras pasar por las manos de Lopetegui y Solari, la plantilla del Madrid alcanzaba también las 41 lesiones. Cambian las manos pero se mantiene un problema bajo investigación.

Courtois detiene un disparo en un entrenamiento del Real Madrid.

Zidane tiene ya quince jugadores de campo disponibles y una sola decisión pendiente: Mariano, Isco y Vinicius para dos puestos, con el catalán más cerca del banquillo que ninguno. Hasta él ha perdido esa condición de anotador exprés que aliviaba su ostracismo.



Fuente: As.com

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