Frank Fabra no le tiene miedo al dólar y quiere retirarse en Boca


El mercado cambiario es una de las preocupaciones que tendrá en el horizonte cercano el fútbol argentino. Porque una vez que la pandemia permita volver a los entrenamientos y los salarios de los jugadores se «normalice», ya que los planteles sufrieron reducciones de entre el 30 y el 40 por ciento, se iniciarán las charlas para actualizar valores que se devaluaron contra la moneda extranjera. Los extranjeros tienen temor, pero en Brandsen 805 hay un jugador que parece romper con la lógica: Frank Fabra​. «Me gustaría poder retirarme en Boca», expresó en las últimas horas en una entrevista virtual con el sitio oficial.

El contexto indicaría que un jugador foráneo lo debería pensar bien. Es que salvo contadas excepciones por institución, en la que algún futbolista firmó un vínculo con el dólar libre al momento del pago, los topes en los contratos van desde los 40 a los 60 pesos por cada dólar. El oficial hace días bordea los 70, pero cuando se busca comprar el salario se licua entre un 20 y 30 por ciento.

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En ese rubro, los equipos grandes suelen tener mayor atención. A los futbolistas extranjeros, interesados en llevar su dinero a cuentas en sus países, la pérdida de ingresos es cada vez más grande. En Boca, por caso, fue uno de los temas que impulsó a Junior Alonso a dejar el club. En Independiente se vive la problemática con Cecilio Domínguez y Gastón Silva. Con los colombianos de River habrá que negociar, con los Romero en San Lorenzo debió acordarse un plan de pagos distinto y en Racing ​los chilenos Mena y Marcelo Díaz saben que sus contratos se van disminuyendo con la devaluación.

Con ese escenario a la vista no sólo con los extranjeros, porque los futbolistas que llegaron desde el exterior como refuerzos en los últimos dos años padecieron el mismo conflicto, en Boca advierten que será un tema a resolver, pero que también les abre la chance de renegociar algunos topes o contratos que en otros años eran posibles y que ahora generan complicaciones.

Pero pese a todo ello, Fabra quiebra la lógica. El colombiano, muy querido por su personalidad y su juego por los hinchas, marca un camino distinto. Es la persona que más tiempo lleva en Boca de todo el plantel y del fútbol profesional. Arribó con Arruabarrena y pasó por Barros Schelotto y Alfaro. Llegó Russo. Vio el cambio dirigencial. Pero él igual quiere quedarse en Boca.  ¿Por qué?

«Ya han sido cuatro años y medio donde me he sentido a gusto. He regalado lo mejor de mí en cada momento y lo que motiva de esta institución es que siempre hay que dar un poquito más, no conformarse para representar a esta camiseta de la mejor forma. Me planteo seguir ganando títulos«, resaltó el lateral izquierdo.

Con el arribo de Miguel Russo regresó a la titularidad, volvió a explotar sus grandes virtudes técnicas en el ataque y también se había ganado el retorno a la Selección ​de su país después de casi un año de ausencias por la lesión de ligamentos que lo marginó durante gran parte de 2018.

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Fabra, de 29 años, tiene un contrato firmado hasta junio de 2023 y una cláusula de salida que le fijó el club en 12 millones de euros. Elogiado por Juan Román Riquelme mucho antes que se transformara en el vicepresidente de Boca («Fabra es el más desequilibrante del equipo», sostuvo el Diez en 2018) y respetado por todos los entrenadores por su buena predisposición sin importar su lugar en el equipo, el cafetero es muy valorado puertas adentro del Consejo de Fútbol por su actitud y su fútbol. 

Suma 9 goles en 87 partidos oficiales en Boca, pero además tiene cerca de 20 asistencias en su recorrido con el club. Y cada DT que aprovechó su faceta ofensiva, encontró en él una solución para el ataque del equipo. «Si Fabra está encendido, es el mejor de todos», supo decir Alfaro. Para Guillermo, era un «jugador con una calidad técnica difícil de encontrar». Pero ambos lo habían relegado al banco de suplentes.

Fabra sueña con retirarse en Boca. 
Foto Lucia Merle

Fabra sueña con retirarse en Boca.
Foto Lucia Merle

Para Russo, en cambio, es vital su participación en el equipo. Apenas un reto por un partido en el que pidió el cambio por un calambre y nada más. El DT sabe que tiene un arma que es decisiva en el sector izquierdo. Y al jugador que llegó desde Independiente Medellín en 2016 lo quieren en Boca por mucho tiempo más.

Nacionalizado argentino, Fabra está cómodo en el país. De hecho, a diferencia de otros compatriotas que eligieron volver a Colombia con el inicio de la cuarentena, él se quedó en Buenos Aires para vivir con su familia. Jugando en Boca también fue padre y su hijo tiene raíces argentinas.

«Estar en Boca ha sido lo más grande que me ha podido pasar, así como vestir la camiseta de la Selección de Colombia», aseguró el lateral. Más allá del mercado cambiario, el colombiano parece haber encontrado su lugar en el mundo en Brandsen 805. 

HS





Fuente: Clarin.com

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