Ferrari mueve ficha en el tablero político de la Fórmula 1



Ferrari mueve ficha en el tablero político de la Fórmula 1 1

Quizás la historia que se va a desarrollar a continuación se entienda mejor con una afirmación de Mattia Binotto, jefe de Ferrari, en una entrevista de finales de enero con ‘Motorsport’: «La F1 no es sólo un desafío técnico y deportivo, también político. No somos buenos cuando llega la política, hay gente que lo hace mejor y que utiliza a los medios para generar esa presión. Tenemos que entender cómo podemos hacer esto mejor en el futuro, porque es parte del equilibrio durante la temporada». En Melbourne se ha concretado un importante fichaje relacionado con la presencia mediática de Maranello: Luca Colajanni, hasta ahora director de comunicación de la Fórmula 1, desempeñará sus funciones en Ferrari, donde ya trabajó entre 2003 y 2012.

En Barcelona iba de blanco y negro, colores de Liberty, pero en Albert Park ya trabajaba integrado en el equipo de Silvia Hoffer, jefa de prensa. Y el nombramiento, más allá de la sobrada valía y experiencia de Colajanni al frente de la comunicación de equipos de Fórmula 1, tiene ese matiz político de fichar a quien ha estado recientemente entre bastidores del Mundial. Es una práctica habitual entre los equipos, en Ferrari se contrató a Laurent Mekies, su actual director deportivo y anterior número dos de Charlie Whiting en la FIA. Igual que Renault se hizo con los servicios de Marcin Budkowski, delegado técnico que conocía los entresijos de todos los monoplazas de la parrilla por su pasado en el organismo.

Es cierto que en el paddock impera la sensación de que, en la actualidad, otras escuderías trabajan mejor el componente político que Ferrari. Por poner un ejemplo, el ‘DAS’ se trasladó a la opinión pública como una genialidad de Mercedes y quizás se hubieran destacado sus matices alegales de haber sido Maranello quien lo plantea. La firma alemana ha arriesgado e innovado con sus diseños en los años recientes y la presión de la FIA nunca ha sido extremadamente agobiante (cuatro equipos montarán sus motores en 2021, su peso en la parrilla es fuerte), a la vez que las preguntas de Red Bull a los comisarios técnicos suelen desembocar en directivas aclaratorias que satisfacen las insistencias de Helmut Marko.

A los italianos se les persiguió durante 2019 en busca de ilegalidades en el motor que no se encontraron, lo que desembocó en un «acuerdo privado» que terminó enfadando al resto de competidores. En los últimos días trascendió una carta de Jean Todt a los equipos, criticando que su actitud vierte sospechas de parcialidad sobre el organismo rector del automovilismo. La duda es: si no hallaron prácticas ilegales en su consumo de combustible y lubricante, ¿por qué no fueron completamente exonerados en lugar de alcanzar un acuerdo opaco? Matices en un deporte que, como reconoce Binotto, también es político. Y Ferrari quiere empezar a destacarse en ese frente, tan importante como los otros.



Fuente: As.com

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