Europa League: Romelu Lukaku, de superhéroe en el penal a «villano» al tocar la pelota tras la chilena de Diego Carlos


Su nombre completo es una complicación para relatores: Romelu Menama Lukaku Bolingoli. El belga vivió un partido de esos que no se olvidan, de los que dejan esa sensación agria, de lo que pudo haber sido y no fue. Y ese desenlace traumático se resolvió en dos jugadas en el área, pero con distintas funciones. Dos escenas y un recorrido: de superhéroe a villano en la final de la Europa League.

Primera escena, en dos pasos. Corrida de Lukaku frente a Diego Carlos, rumbo al área del Sevilla. El hombre de sangre congoleña (su padre Roger, también futbolista, llegó a jugar en la Segunda División de Bélgica) actuó como el apodo que lo cuenta: El Búfalo. El defensor brasileño no pudo detenerlo de otro modo que no fuera con infracción.

Penal para Inter. Fue Romelu. Remate a la derecha del arquero Bono, quien se estiró pero no llegó ni a rozar la pelota. Uno a cero para el equipo de Milán, que jugaba su primera final europea en 10 años. La anterior: la Champions League que ganó en 2010 con José Mourinho de entrenador y con los goles de Diego Milito.

Lukaku, de penal, pone el 1-0 para el Inter.
Foto Reuters

Lukaku, de penal, pone el 1-0 para el Inter.
Foto Reuters

Segunda escena: las maldiciones del azar. Romelu y sus 191 centímetros de altura suelen ser valiosos en el juego aéreo defensivo del equipo de Antonio Conte. Casi siempre aparece para rechazar en su propio territorio. También sucede en el seleccionado belga, número uno del ranking de la FIFA. Pero esta vez la suerte estuvo del otro lado.

Pelota parada para Sevilla, rebote en el área, chilena de Diego Carlos -la cara inversa de Lukaku en el partido-, intento de rechazo de Romelu y gol de los andaluces. Era el 3-2. Era el paso determinante para que Sevilla ganara su sexta final de la Europa League y se clasificara para la Supercopa de Europa y para el Mundial de Clubes 2021. 

La cara de Lukaku al final del partido, con los jugadores de Sevilla celebrando tan cerca, era el retrato de una tristeza. De un golpe de esos que no se esperan.

El gol de Lukaku en contra. El arquero Handanovic no lo puede creer.
Foto Reuters

El gol de Lukaku en contra. El arquero Handanovic no lo puede creer.
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Pero él sabe de recuperaciones y de resiliencia y de luchas. Dentro y fuera de la cancha. Cuando se quedó sin lugar en Chelsea, por un penal errado, por ejemplo. Cuando al principio dudaban de sus condiciones en el seleccionado belga del que luego se convirtió en un emblema y en el máximo goleador de su historia.

Fuera de la cancha, seguro fue más difícil. Este admirador de Diego Maradona se lo contó alguna vez a The Players Tribune: «Tenía seis años y volví a casa a almorzar al salir del colegio. Mamá tenía lo mismo de siempre en el menú: pan y leche. Pero ese día volví a casa y mamá empezó a mezclar la botella de leche con algo más. Me sirvió el almuerzo con una sonrisa, como si todo estuviera bien. Pero comprendí qué estaba haciendo. Estaba mezclando leche con agua. No teníamos suficiente dinero para hacer durar la botella toda la semana. No éramos solo pobres; estábamos quebrados”. Se iba a dormir más temprano para no comer.

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Conoció esos dolores en carne propia. Y también a través de las palabras de su padre. Roger nació entre los rigores de Kinshasa, la capital de la República Democrática del Congo, justo al año siguiente en el que Patrice Lumumba -líder político, africanista, ambientalista- fuera nombrado héroe nacional a consecuencia de su búsqueda: la independencia de su país de la opresión belga.

Lo habían matado un lustro antes, en 1961, cuando sus palabras se multiplicaban por el continente de los desamparos. Ese que tanto recuerda Romelu, ese que tanto reivindica.

Más allá de su cara triste, de la derrota en la final, Lukaku lo sabe. Y lo contó varias veces en días de derrotas: «Hay que pararse y seguir. Como tanta gente que hasta tiene que caminar días por el desierto por un poco de agua»

Hay una certeza, en cualquier caso: el villano de la noche de Colonia volverá a ser superhéroe muy pronto. Lo cuenta su historia de reconstrucciones.

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HS



Fuente: Clarin.com

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