entre la reconstrucción y la osadía de ganar un título


Huracán vive adentro de una montaña rusa. Vértigos, vaivenes, infiernos que se hacen paraíso y que luego se transforman en un nuevo trauma. Todo menos estabilidad. Todo menos continuidad en los proyectos. Todo menos certidumbre.

Pero un detalle valioso en las elecciones del domingo, en las que se impuso el nuevo presidente David Garzón por una diferencia de 21 votos. No hubo un incidente. Se observaron escenas de cordialidad entre vencedores y vencidos. Entre Frente Unidos y MAX Huracán. Nadur y la mayoría de la conducción saliente deseó lo mejor en lo que viene (ya sea personalmente, sobre el césped del Ducó, donde se celebró el acto eleccionario, o a través de las redes sociales).

«Quizá sea un primer paso para que todos tiremos para el mismo lado. Ojalá«, expresó una de las autoridades salientes. Luego se mostró en Facebook con las dos Copas obtenidas por Huracán en el ciclo que acaba de finalizar: la Copa Argentina, en 2014, la primera consagración desde 1973, obtenida jugando en el Nacional que lo devolvió a Primera; y la Supercopa Argentina, en 2015, La Estrella Trece, frente al River de Gallardo. Ese mismo año, Huracán accedió a la final de la Copa Sudamericana (perdió contra Independiente Santa Fe, en Bogotá, Colombia). Más: disputó seis competiciones internacionales entre 2015 y 2020. 

Pero eso ya es historia. Un historia que en sus últimos capítulos se desvaneció. Desde la salida de Gustavo Alfaro, Huracán no volvió a encontrar el rumbo. Y de un plantel capitalizado pasó a tener un equipo repleto de pibes con futuro incierto.

“¿Cómo me gustaría llegar a junio 2024, el final de mi mandato? Campeón. Cuando hablo con la gente me dicen que quieren salir campeón. Vamos a trabajar para eso”, dijo Garzón, a modo de entusiasmo inicial. Lucía convencido. Parece difícil que lo logre. Pero en Huracán lo mejor y lo peor conviven como si nada en la esquina de Alcorta y Luna o en la sede de la Avenida Caseros.

En nombre de sostener esa audacia piensa en nombres grandes que sostengan a tantos juveniles que el entrenador Israel Damonte sumó al plantel superior. Los dos que imagina: Marcos Díaz y Wanchope Abila, superhéroes de los días más felices. Detalle no tan curioso: los dos futbolistas tenían una relación tirante con Nadur.

Wanchope Abila en la cima del festejo de todo Huracán en el Ducó. ¿Volverá? (Reuters)

Wanchope Abila en la cima del festejo de todo Huracán en el Ducó. ¿Volverá? (Reuters)

Huracán sumó apenas un punto de los últimos 18 posibles y no tiene nada de promedio para regalar (más allá de que en esta Copa de la Liga no habrá descensos, pero que sí se acumulan para la siguiente campaña, con torneo largo). Esa es hoy la principal preocupación.

Para resolver este escenario complejo, Garzón y el resto de la cúpula ya están trabajando para adaptarse. Algunos ejemplos: primero, el presidente ya se reunió con Claudio Tapia, el titular de la AFA, y se presentó ante el plantel; también dialogó con su par de Boca, Amor Ameal para interiorizarse de la realidad del manejo del poder en la Liga Profesional de Fútbol que organiza la vigente Copa. Segundo, el vice primero, Gustavo Mendelovich, habló con Esteban Rolón, en rebeldía porque no fue traspasado a Boca: «Le dije lo importante que es para Huracán, que vino a un club muy grande y esperamos mucho de él. Nunca llegó nada a la Comisión Directiva».

También habrá una novedad agradable para los hinchas y los socios del club: Mario Bolatti -crack de Los Angeles de Cappa, en 2009- será el nuevo secretario técnico del club. Ya lo había anticipado Garzón antes de las elecciones. «Representa lo que queremos para el fútbol de Huracán», señaló entonces. Bolatti -mundialista en 2010- aunque no firmó su contrato, ya está trabajando: se contactó con Héctor Bracamonte, coordinador de Inferiores, para definir el proyecto en Juveniles.

Mario Bolatti, en sus tiempos de mediocampista impecable. Vestido de Huracán. Está de regreso como secretario técnico.

Mario Bolatti, en sus tiempos de mediocampista impecable. Vestido de Huracán. Está de regreso como secretario técnico.

Hay otra cuestión central como siempre en Huracán y en casi todo el fútbol argentino: la situación económica y la financiera. ¿Qué opina el presidente electo? “No tenemos todavía ninguna información de la situación económica y financiera del club. La sabemos extraoficialmente. Ahora vamos a empezar a trabajar en la administración. Me tiene preocupado, pero tenemos todo para sacarlo adelante”. Tarea ardua la del hombre que sueña con el título, con construir una escuela en Huracán para instalar el sentido de pertenencia en los barrios del sur de la Ciudad, con darles impulso a los deportes amateurs para hacerlos más competitivos y mejorar la infraestructura, sobre todo en la sede.

No parece sencillo. A la nueva  conducción, sin embargo, parece que le sobra confianza. El tiempo contará su verdad



Fuente: Clarin.com

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