Eliud Kipchoge, el keniata fantástico que no sabe de imposibles – 13/10/2019


Apenas cruzó la meta, tras ese paso satisfecho y sonriente con el que cubrió los 200 metros finales sin decaer ni un ápice el ritmo, Eliud Kipchoge insistió en que se siente “el hombre más feliz de la Tierra”. Aquí no interesan tanto las cuestiones reglamentarias o los protocolos oficiales –su marca no se homologa como récord– sino medir la dimensión de una hazaña. Y eso no se lo quitará nadie. Es el primer hombre que ha corrido un maratón, o 42.195 metros, por debajo de las 2 horas, una frontera que se consideraba imposible hasta hace pocos años. Marcar un ritmo de 2 minutos y 50 segundos por kilómetro, y hacerlo durante 42 kilómetros seguidos, sin ceder nada de su capacidad física, suena increíble. Kipchoge lo consumó, este sábado en el Prater vienés.

Tiene 35 años y proviene del valle del Rift, esa inagotable cantera de corredores en el corazón de Kenia. Su aldea de origen es Kapsiswa y fue allí donde –como tantos chicos, hijos de granjeros– sentía a los corredores olímpicos como sus verdaderos ídolos. Desde fines de los 60, los atletas de Kenia (y también de la vecina Etiopía) dominan a voluntad las pruebas de fondo en las competencias mundiales y olímpicas. En el caso de Kipchoge, su hombre de referencia era Patrick Sang, el subcampeón olímpico de los 3.000 metros con obstáculos en Barcelona 1992. Y no dejó de buscarlo hasta convertirlo en su entrenador. Hoy forman uno de los “equipos” más sólidos en el atletismo. Kipchoge resalta que Sang le aportó “fortaleza mental” y trabajo psicológico. Sang, a su vez, sostiene: “Kipchoge siempre sorprende por su sacrificio y entrega. Puso el cien por ciento de sus capacidades y su compromiso al servicio de lo que hace”.






La evolución de un fenómeno

Corrió 12 maratones: ganó 11 y salió segundo en las restantes.


Eliud Kipchoge, el keniata fantástico que no sabe de imposibles - 13/10/2019 1

Fuente: IAAF
Infografía: Clarín

Llegar a un seleccionado atlético en Kenia ​es como figurar en un All Star Game de la NBA, pero Kipchoge lo hizo de joven. Su debut internacional fue en otra de las pruebas clásicas de aquel país, el cross country, ocupando el 5° lugar del Mundial Junior del 2002, y ganando esa misma competición al año siguiente. Y fue justamente en 2003, aún con edad de juveniles, cuando produjo su primer batacazo en la pista, al triunfar sobre 5.000 metros llanos en el Campeonato Mundial de París, donde sus vencidos eran el marroquí Hicham El Guerrouj y el etíope Kenenisa Bekele.

A partir de aquel momento Kipchoge fue un animador de las grandes competiciones de esa distancia bronce olímpico en Atenas 2004, medalla de plata en Beijing 2008, finalista en todos los Mundiales del 2005 al 2011. Pero poco después, se produce el giro clave en su campaña. No podía escalar en pista y durante los durísimos trials keniatas para Londres 2012 no consigue clasificar (termina 7° en esa carrera). Fue entonces cuando Sang lo convenció de transformarse en corredor de “gran fondo”. Tal vez lo imaginaban, o tal vez no… Pero Kipchoge iba a convertirse en el mejor maratonista de la historia.

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Debutó con una marca de 59m25 en el medio maratón de Lille, en septiembre de aquel año y lo convocaron al Campeonato Mundial de esa distancia en Bulgaria, donde terminó 6°. Semanas más tarde, concretó su aparición como maratonista, triunfando en Hamburgo con 2h05m30. Si no incluimos en la lista los dos intentos especiales de récord (Monza 2017 y Viena 2019), la campaña “maratoniana” de Kipchoge cuenta con estas joyas en apenas seis temporadas: 12 carreras, de las cuales ganó 11 y apenas cedió una. Y entre ellas, su medalla de oro en Río 2016. Y el récord mundial de 2h01m39, que logró el año pasado en Berlín.

Ya en 2015 venía a ritmo de récord en la misma ciudad, cuando se le desprendió la suela de una de sus zapatillas y corrió trabado todo el tramo final. Dos años más tarde, en Londres, la lluvia y el viento frustraron otra de sus búsquedas. Hasta que terminó con todo en septiembre de 2018, demoliendo la marca que su compatriota Denis Kimetto había fijado en 2014 con 2h02m57. Y lo hizo pese a que sus principales rivales abandonaron pronto, y tampoco tuvo liebres desde el kilómetro 26 hasta el final, cruzando en solitario la Puerta de Brandenburgo. Tiene el biotipo ideal de un maratonista, mide 1,67 metro y pesa 52 kilos.

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Entrena en el campus de Kaptagat junto a un equipo de 30 atletas comandados por Sang. Es muy riguroso en sus preparativos y compite pocas veces al año, las aprovecha al máximo. Su lema: “El espíritu transporta al cuerpo, la fuerza mental es clave. Y corro desconectado de mis pensamientos”. Y también considera que “fui muy afortunado con mi cuidado físico, no tuve muchas lesiones”.

Su hazaña en Viena provocó la euforia de sus compatriotas, hubo multitudes en la capital, Nairobi, y en Eldoret, la “capital” del atletismo keniata. El presidente Umuru Kenyatta le envió un cálido mensaje de felicitación, proclamando “el orgullo del país por tu hazaña”.

Janet Rotich, la madre de Eliud Kipchoge, sostiene la imagen de su hijo durante los festejos en el pueblo de Kapsisiywa en el Valle del Rift, en Kenia. Foto: AP

Janet Rotich, la madre de Eliud Kipchoge, sostiene la imagen de su hijo durante los festejos en el pueblo de Kapsisiywa en el Valle del Rift, en Kenia. Foto: AP

Kipchoge recordó: “El intento en Monza me sirvió, me demostró que podía conseguirlo. En mi vida atlética, el desafío más grande que tuve fue aprender a manejar la presión. Cuando era joven, me costaba, no podía dormir la noche anterior a las pruebas. Aprendí a dominar eso, Patrick me enseñó a manejarlo”.

En la euforia por su hazaña en Viena, el fenomenal keniata recordó a Roger Bannister, el atleta británico que en 1954 se convirtió en el primer hombre en bajar los 4 minutos en la milla: “Como Bannister yo también espero que, dentro de muchos años, la gente hable de lo que conseguí. Así, siento que habré entrado en la historia”.

Uno de los Ingebrigtsen –el trío de hermanos noruegos que sacude el mediofondo mundial y que ayudaron a Kipchoge como liebres– comentó: “Esperábamos desde hacía mucho este Momento Bannister para el maratón. El de Kipchoge es el primero por debajo de las 2 horas. Eliud demostró que es posible”.

La conclusión de Kipchoge: “Soy el hombre más feliz del mundo por haber bajado las 2 horas en maratón. Hoy puedo decir que no hay límites para el ser humano. Y más gente se animará a eso. Podemos hacer un mundo más hermoso y pacífico”.

Los límites

Cada vez que se quiebran las llamadas “barreras imposibles” en el atletismo, surge la misma inquietud: ¿dónde están los límites? Es algo que trasciende a la técnica deportiva, sino que va más allá, nos habla de la capacidad del ser humano por extender sus fronteras.

Los 4 minutos en la milla –prueba tradicional, sobre todo en los países de habla inglesa- fue una referencia en las primeras décadas de este deporte, hasta que Roger Bannister lo consiguió en su intento en Oxford, en 1954. No es casual que ahora Eliud Kipchoge se haya referenciado en aquello que, en su momento, se consideró su hazaña y que hoy es una marca “normal” para los mediofondistas de cierta calidad. Denominaron “momento Bannister” al intento de Kipchoge.

Otra de aquellas fronteras era la de 10 segundos en 100 metros, que cayó en 1968, a cargo del velocista norteamericano Jim Hines. El jamaiquino Usain Bolt​, en tiempos recientes, llevó las marcas de velocidad a topes increíbles y los expertos calculan que pasarán varias décadas hasta que puedan superarse. ¿Sucederá lo mismo con los tiempos de Kipchoge, el oficial de Berlin (que parece más próximo a caer) o lo que consiguió en Viena? ¿Aparecerá alguno capaz de bajar las 2 horas, ya en condiciones “oficiales”?

Cuando Bolt fijó sus récords de 9s58 para los 100 metros y 19s19 para los 200 durante el Campeonato Mundial de Berlin, hace una década, el estudioso Mark Denny, da la Universidad de Stanford, publicó un estudio, en el que pronosticaba que aquellos topes podrían bajarse (hasta 9.48 en el hectómetro). En cambio, no sería posible bajar las 2 horas en maratón… Los 9s48 están por verse, lo de 2 horas en maratón sí se cumplió.

Los avances en las técnicas deportivas, el equipamiento, los sistemas de preparación, alimentación y múltiples aspectos que rodean al atleta –inclusive su acondicionamiento psicológico- indican que muchas de aquellas barreras se seguirán rompiendo.

Las condiciones ideales

Financiado por el empresario británico Jim Ratcliffe -su empresa petroquímica también tiene el más poderoso equipo de ciclismo mundial- el proyecto “Ineos” se diseñó especialmente para que Kipchoge corriera el maratón por debajo de las 2 horas. Y no descuidaron ningún detalle, detrás del objetivo. En primer término, las condiciones climáticas: en Viena se cumplieron los pronósticos y largaron el intento a las 8.15 con una temperatura de 8°C, que subió apenas tres grados al momento de finalizar la prueba. Ideal para un maratonista.

Los árboles del Prater de Viena y la marca histórica de Eliud Kipchoge. Foto. AFP

Los árboles del Prater de Viena y la marca histórica de Eliud Kipchoge. Foto. AFP

Sobre las zapatillas Vaporfly, lanzadas un año atrás por Nike​, se comentó bastante, aunque los detalles de las preparadas para Kipchoge se mantienen en riguroso secreto. Se sabe que le brindan una amortiguación a cada impacto, por lo que podría llegar más descansado a los tramos duros de la prueba. Algunos, estiman que un corredor de elite en maratón ganaría entre 30 y 40 segundos en la distancia total, utilizando ese modelo.

Kipchoge contó con equipos de siete liebres, que se iban relevando (cinco corrían por delante, dos le cubrían detrás). Y todos seguían la señal verde, que les enviaba el vehículo, desde metros por delante.

El corredor recibió una hidratación controlada, sin dificultades, en los momentos justos.

Por ser una prueba que no está incluida en los calendarios oficiales, no había control antidoping. Pero hay que precisar que, al igual que el resto de los atletas de elite, Kipchoge se somete periódicamente a los controles (algunos por sorpresa) que implementa la Federación Internacional, ahora llamada “World Athletics” a través de su Unidad especial.

Y en cuánto al circuito, no había dudas que era perfecto: eran 9 kilómetros por el Prater, el parque icónico de la capital austríaca, con el suficiente arbolado para protegerlo del viento. Ni siquiera hubo brisa.

Las barreras del maratón

La distancia oficial del maratón (42.195 metros) se fijó a partir de los Juegos Olímpicos de Londres, en 1908, cuando venció el estadounidense John Hayes en 2h55m19s. 

Algunas de las “barreras” bajadas en esta distancia fueron:

  • Primer hombre debajo de 2h30

2h29m02s Albert Michelsen (EE.UU.) el 12-10-1925 en Port Chester

  • Primer hombre debajo de 2h20

2h18m41s James Peters (Gran Bretaña) el 14-10-1952 en Chiswick

  • Primer hombre debajo de 2h10

2h09m37s Derek Clayton (Australia) el 3-12-1967 en Fukuoka

  • Primer hombre debajo de 2h05 

2h04m55s Paul Tergat (Kenia) el 28-9-2003 en Berlin

2h01m39s Eliud Kipchoge (Kenia) el 16-9-2018 en Berlin

Los más grandes de la historia

Después de su formidable cosecha Eliud Kipchoge ya puede considerarse el más grande especialista de todos los tiempos. O al menos, a la altura de quién se considera el número 1 de la historia, el etíope Abebe Bikila. Este cuenta con dos títulos olímpicos, que son los que definen la calidad suprema de un corredor de largas distancias. Kipchoge ya tiene uno (Rio de Janeiro 2016) y va por otro en Tokio 2020.

Pero son épocas distintas, incomparables. Bikila, por cierto, fue quien abrió paso a la “avalancha” africana, la que desde entonces copó el atletismo de fondo en todas las competiciones. Asombró al mundo al ganar en los Juegos de Roma (1960), corriendo descalzo. Cuatro años más tarde retuvo su corona en Tokio, con 2h12m11 que entonces significaban la mejor marca mundial.

El etíope Abebe Bikila en el maratón de Tokio. Foto: AP

El etíope Abebe Bikila en el maratón de Tokio. Foto: AP

El único que pudo repetir los dos oros olímpicos fue Waldemar Cierpinsky (1976 y 1980) aunque su nombre quedó bajo la misma sospecha de doping que el resto de los atletas de elite de la ex Alemania Oriental. Cierpinsky triunfó en los Juegos de Montreal, delante de especialistas como el defensor del título, Frank Shorter, y del finés Lasse Viren, entre otros. Pero cuatro años más tarde, en Moscú y debido al boicot de las potencias occidentales, se le simplificó la tarea.

Kipchoge, por su parte, es una síntesis de talento y trabajo finoha colocado el maratón en una dimensión técnica impensada.

Entre los mejores maratonistas del historial también se suele citar a otro etíope, Haile Gebrselassie (dos veces recordman mundial) pero este se llevó sus grandes títulos en las pistas, sobre 5.000 y 10.000 metros llanos, y no en el gran fondo.

Se cree que otro keniata, Sammy Wanjiru, el joven campeón olímpico de Beijing 2008, poseía un talento natural similar al de Kipchoge. Su prematura muerte, en un presunto accidente doméstico en Nairobi, lo dejó como una incógnita.

El malogrado Sammy Kamau Wanjiru durante su festejo en los Juegos de Beijing 2008. Foto: AP

El malogrado Sammy Kamau Wanjiru durante su festejo en los Juegos de Beijing 2008. Foto: AP

La lista de los héroes olímpicos de maratón arranca en 1896 con un humilde aguatero griego, Spyridon Louie, e incluye a los únicos atletas argentinos que triunfaron en los Juegos (Juan Carlos Zabala en 1932  y Delfo Cabrera en 1948). Y también a Reinaldo Gorno, subcampeón en Helsinki 1952, sólo superado por aquel fenómeno apodado “La locomotora humana”, Emil Zatopek, que en los mismos Juegos también ganó los 5.000 y 10 mil metros en la pista. Esa hazaña sí, no la igualó nadie.



Fuente: Clarin.com

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