El sello de Miguel Ángel Russo ya está presente y eso hay que valorarlo aunque Boca no sea campeón


​Miguel Ángel Russo es un entrenador que tiene historia y espalda de sobra en ​Boca. Es el técnico que consiguió la última Copa Libertadores del club en 2007 y no es casualidad que Juan Román Riquelme lo haya elegido para comenzar un nuevo proyecto.

Gustavo Alfaro quedó atrás y llegó la nueva chance de Russo. Venía de tener malas experiencias en Alianza Lima y Cerro Porteño, pero nadie puede discutir su experiencia como DT.

Algunos lo miraron de reojo, criticaron su llegada y hubo preocupación por el flojo mercado de pases. En los primeros partidos, el equipo respondió y ya se ve una idea de juego diferente a la que tenía el equipo en el 2019.

A tres fechas del final del campeonato, Boca está a tres puntos de River y depende de los resultados del Millonario si quiere ser campeón. Está claro que es fútbol y todo puede pasar, pero el Xeneize no se puede reprochar nada.

Desde la llegada de Russo, Boca ganó todos los partidos y solamente dejó puntos en el empate contra Independiente. En aquel encuentro, Carlos Izquierdoz fue expulsado en el primer tiempo y condicionó todo el desarrolló.

Hay una realidad y está bien marcada. River puede ser el campeón, pero en Boca tienen que estar tranquilos. Hay un técnico que tiene ideas claras, hay un proyecto que con trabajo dará resultados y es clave que haya paciencia.

El Millonario viene trabajando con el mismo entrenador hace varias temporadas y los resultados están a la vista. En todo este lapso, Boca vio pasar diferentes técnicos, con diferentes estilos y distintas ideas. Eso termina repercutiendo y genera que nunca los equipos puedan consolidarse.

Con Russo, el último campeón de la Libertadores en el club, el final puede ser distinto. Boca debe confiar en él y pase lo que pase en el final del campeonato, los hinchas deben creer en Miguel.





Fuente: 90min.com

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