EL REPORTAJE Big Data, el vídeo del Siglo XXI


Enrique Ortego

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Big data. Por sí mismas estas dos palabras no suenan a fútbol, pero sin darnos cuenta comienzan a formar parte de su contenido y su continente. El diccionario concreta la definición, pero no emociona: «Conjunto de datos o combinaciones. Procedimientos usados a la hora de convertir los datos en información que facilite la toma de decisiones y reduzca al máximo el posible error». Aplicado al fútbol, se trata de buscar el talento técnico, táctico y físico a través a las estadísticas y los datos que los clubes tienen a su disposición.

Los especialistas en la materia no consideraron al principio el fútbol un deporte apropiado para implementar el análisis de los datos. No parecía posible cuantificar sus acciones como en el béisbol, el fútbol americano, el hockey, incluso el baloncesto. Sin embargo el tiempo les ha llevado la contraria y ya es un fenómeno imparable que posiblemente necesite un buen lavado de imagen y una explicación sencilla sobre en qué consiste realmente y cuáles son sus objetivos.

«Quien le dé la espalda y no se monte en este tren se alejará de la carrera al éxito»

Monchi

El big data debería ser aceptado por el mundo del fútbol como el vídeo del siglo XXI. No viene a desterrar al ser humano ni a sustituir soportes ya comunes aceptados y utilizados por la mayoría. Llega como un huracán para completar el conocimiento de los expertos y ser una herramienta efectiva de trabajo.

Las palabras de Monchi, director deportivo del Sevilla, y uno de los pioneros en su utilización, son rotundas: «Quien dé la espalda y no se monte en este tren se alejará del éxito». No es el único, por supuesto, que en el fútbol español maneja esta herramienta en la tarea diaria. Si hubiera que señalar a un club que en su nuevo proyecto, con ascenso a Primera incluido, ha apostado por este mecanismo de manera firme habría que dirigir la mirada hacia el Huesca y hacia su director deportivo, Rubén García. «Mi intención no es otra que aplicar el sentido común a todos los datos que tengo a mi disposición. La temporada pasada, la del ascenso, fichamos 23 jugadores y en esta, 11, sin tener en cuenta la recuperación de los cedidos. En todos los casos, prácticamente, hemos aprovechado el big data o la inteligencia artificial como un soporte más del trabajo de la dirección deportiva».

La idea no es otra que ayudar a tomar mejores decisiones y minimizar el margen de error. Los profesionales que ya aceptan este instrumento como animal de compañía buscan un aliado que complete sus propias impresiones y se convierta en un utensilio más de consulta. Monchi, en sus exposiciones públicas, recuerda que los datos, los números, siempre han existido en el mundo del fútbol. «La clave es saber separar los datos interesantes de los superfluos. Un partido de fútbol genera ocho millones de datos y hay que saber lo que nos interesa en cada momento. La saturación puede llevar a errores. No se pueden fichar jugadores a través del dato, pero tampoco ficharé sin datos estadísticos que me ayuden a reducir el riesgo y ganar tiempo. Lo más importante siempre es saber lo que se necesita y se quiere en cada momento«, especifica en una de sus masterclass.

Para entender los beneficios que puede aportar al fútbol esta herramienta hay que partir de una raíz común a todos los clubes. Rubén García, recién llegado a un Huesca descendido a Segunda, tenía que completar una plantilla nueva en una situación complicada por el caso Oikos (supuesta trama de partidos y apuestas). Sus primeros pasos fueron simples y tradicionales. «La primera base del funcionamiento global es que la dirección elija la idea de juego que quiere para su equipo. No es lo mismo elegir un entrenador y después unos jugadores para un equipo que quiera tener un juego posicional y de ataque, que para otro que quiera jugar al contraataque. Empecé por el técnico, Míchel, cuya idea de juego coincidía plenamente con la del club y la mía. Era la que había manejado en el grupo City cuando trabajé con ellos en EE UU».

Y desde ese punto de partida se va conformando la plantilla y ahí es donde los datos comienzan a tener su razón de ser. «Se fabrica una plantilla acorde a cómo quieres jugar y a los objetivos que se tienen. No es lo mismo formar una para salvarse que para ser campeón. Para jugar como nosotros queremos, necesitas gente con muy buen pie, que haga muchos metros en alta intensidad y haga, en general, muchos kilómetros totales. El juego de posesión y posicional te exige correr más, aunque la gente se confunda con este concepto. Así fichamos jugadores específicos para este estilo. Buscamos lo que necesitamos en cada posición. Introducimos nuestros parámetros y hacemos filtros por puestos».

En año y medio, ascenso incluido, ha fichado 34 jugadores utilizando los datos como elemento diferencial

Huesca

El caso del Huesca que explica Rubén es exportable a cualquier club. «Los parámetros que se meten en el programa estadístico son distintos para cada posición y tienen que estar de acuerdo con lo que queremos para cada puesto. Además, se añaden los datos físicos que te proporciona el GPS y los datos técnicos filtrados de cada jugador. El big data ayuda, pero no me determina para un fichaje. Es un apoyo, pero no es definitivo. No pierdo el punto romántico y arcaico del ojo, la intuición y el olfato. Los utilizo, pero también es raro que fiche a un futbolista que no haya pasado por esos filtros. Toda esta documentación estadística nos prepara ante el mercado. Tenemos que conocer y estar preparados ante cualquier jugador que nos ofrezcan».

Pablo Peña es entrenador y director de análisis de la empresa Statsbomb, experta en datos y análisis futbolísticos y por lo tanto un experto en esta herramienta que ya se antoja imprescindible en el mundo del fútbol. «El big data viene a ser actualmente en el mundo del fútbol lo que a finales del siglo pasado pudo ser el vídeo y las plataformas que surgieron como herramientas indispensables para conocer mejor a los futbolistas y a los equipos. También entonces hubo gente reacia que quería seguir viajando para ver a los jugadores y a los equipos en directo y no terminaban de aceptar el nuevo soporte, que realmente les permitía seguir elaborando sus informes en los estadios, pero al mismo tiempo podían ver muchos más partidos por vídeo. Ahora se pretende lo mismo, ayudar a que el trabajo de una dirección deportiva sea más efectivo a través de los datos y también más barato en el sentido de términos económicos y de recursos de tiempo. Lo que consigues con los datos es filtrar todas las competiciones y tener la información para lo que necesites».

«Esta herramienta permite reducir el margen de error a la hora de tomar decisiones»

Pablo Peña

Desde su periscopio de especialista y técnico a la vez quiere clarificar la aportación de la nueva herramienta. «El ojeador, el scout de toda la vida, no desaparece. Todo lo contrario, pero lo más que puede ver son 20 partidos a la semana, que ya son muchos. Los datos puede tener una profundidad menor que la de un experto que conoce todo, pero tienen la ventaja que controlan un millón de partidos si los hubiera. Los datos son fríos y no tienen los sesgos que tienen las personas. Si combinas la información objetiva de los datos con la subjetiva de los scouts alcanzas un resultado mejor. Eres más eficiente, cubres mucho más terreno y tienes menos margen para equivocarte. Hoy en día, si no utilizas el big data, estás en desventaja con otros clubes. La mayoría lo utilizan ya en mayor o menor medida. No viene a sustituir a nadie. Viene a complementar. Lo importante es que clarifique, que ayude. Los expertos como Monchi, Víctor Orta, Gabi Ruiz… van a ser incluso más importantes porque aportan su propio valor a la herramienta que pueden tener todos».

Su conclusión final es severa: «El club que la utilice bien va a tener una ventaja competitiva respecto al resto. Es una modernización de las direcciones deportivas en esa innovación constante que tienen. Renunciar a los datos es renunciar a algo que te va a hacer la vida más fácil. No tiene ningún sentido no utilizarla por mucho que tengas ideas existencialistas de cómo debe ser el deporte profesional. Al fin y al cabo lo que tienes que conseguir son resultados».


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Goliat contra David. Los 128 años del Liverpool contra los 21 del Midtjylland… Pero dos compañías con un denominador común: la utilización del big data como herramienta de operaciones en todo lo relacionado con el mercado de fichajes. Dos convencidos de la causa que la Champions ha unido esta misma temporada en el mismo grupo. Los de Anfield se hicieron fuertes en su estadio (2-0) pero los daneses, debutantes en la competición, arrancaron un punto en su pequeño MCH Arena de Herning.

Ambos clubes, dos de los más avanzados en la materia, se enfrentaron en la última fase de grupos de la Champions

La identificación del joven campeón danés (ha ganado tres de las cinco últimas Superligas de su país) con las matemáticas es tan fuerte que se proclama a sí mismo como un club-data, el más innovador del país. Es socio del Brentford inglés, que la temporada pasada disputó con el Leeds de Marcelo Bielsa el ascenso a la Premier. Ambos clubes viven de la misma fuente. El caño de los datos, de los números, de los algoritmos. Tienen el mismo dueño, Mattheuw Benha, y el presidente del Midtjylland, Rasmus Arkensen, es director deportivo del Brentford. «Nosotros no desconectamos nuestro cerebro, la data no nos gobierna, nos ilumina. Los datos tienen un peso muy grande en nuestras actividades de mercado, pero también vemos mucho fútbol».

Un artículo del New York Times de mayo de 2019, justo cuando el Liverpool se proclamó campeón de Europa en el Metropolitano, descubría que el arma secreta del club de Anfield era el empleo del análisis de datos en todo lo relacionado con su política de fichajes, entrenador, Jurgen Klopp, incluido.

La lectura del documentado escrito desvela que para incorporar al técnico en 2015, el director de análisis, Ian Graham, había analizado todos los partidos del Borussia Dortmund, su equipo de entonces, y que el resultado del informe presentado a los propietarios fue concluyente para que el técnico aterrizara en Anfield. Una vez en el club, para convencer al entrenador de que el departamento de big data debía ser tenido en cuenta en la toma de decisiones, Graham le puso como ejemplo dos partidos que no había visto ni en vídeo pero que supo diseccionar de tal manera a través de los datos que el técnico se rindió a la evidencia y se convenció de que aprovechar ese trabajo sólo podía serle positivo.

El Liverpool comenzó a prestar detallada atención al big data con la llegada de los nuevos propietarios, Fenway Sports Club, que tenían por su experiencia en el béisbol plena confianza en esta metodología. Graham, físico de profesión, pero futbolero, creció en Cardiff, llegó a Anfield procedente del Tottenham. Le costó ser tomado en consideración. Los componentes de su equipo nada tienen que ver con una dirección deportiva convencional. Tim Wasketten estudió astrofísica. Dafydd Steele posee un postgrado en matemáticas y antes trabajaba para la industria energética y Will Spearman hizo el doctorado en física de altas energías en la Universidad de Harvard y trabajó en el Centro de Investigación Nuclear, donde se verificó la existencia de la partícula subatómica bosón de Higgs.

Según confirman los propios analistas en el artículo, están desarrollando un modelo que utiliza el vídeo y asigna una puntuación a todas las acciones que suceden en un partido e incluye a jugadores que no están cerca del balón. «El futbol es la suma de miles de acciones individuales, pero sólo se evalúan pases, disparos y movimientos del balón que son descargables del resumen de un partido. Todavía hay limitaciones fundamentales para los datos que tenemos. Es como seguir viendo por un lente nublado. La versión matemática debe reflejar más de lo que sucede en el campo. No sólo que un defensa dé un pase a un medio, sino con qué velocidad lo dio y cómo se recibió ese pase. Eso incluye que un jugador corra por la banda sin participar directamente en la jugada para que un rival tenga que elegir entre qué dos jugadores cubrir. Cuando tienes eso puedes empezar a crear nuevos enfoques».



Fuente: As.com

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