El RB Leipzig: con once años de historia y un modelo novedoso y polémico se les anima a los gigantes


El RasenBallsport Leipzig es el mayor asombro de las grandes Ligas de Europa en el último lustro. Por regularidad en el protagonismo, claro. Porque la épica del Leicester campeón de la Premier League en 2016 no tiene rival en la historia reciente. Y muy pocos antecedentes afines en todos los tiempos. Quizá, para encontrar casos similiares, hay que retroceder hasta el legendario Nottingham Forest de Brian Clough o el título de Grecia en la Eurocopa de 2004.

Pero no sería razonable decir que se trata de una sorpresa. En el fútbol de los millones, el RB Leipzig los tiene y los administra muy bien. Es un modelo distinto, por ejemplo, al del PSG (desde la llegada de Qatar Investment). No es cuestión de contratar estrellas que brillen mucho a precios obscenos. El club de París entre las compras de Neymar y Kylian Mbappé​ puso sobre la mesa 302 millones de euros.

El equipo del gigante de las bebidas energizantes Red Bull tiene otra apuesta: buscar a los mejores juveniles y pagar por ellos lo que sea necesario. Una suerte de Real Madrid de los Sub 25. Y así, sumarlos y hacerlos crecer dentro de la estructura del club y del equipo.

Mirá también

También resulta el principal motivo de discusión alrededor de las empresas vinculadas a clubes de fútbol en Alemania: ante cada presentación este equipo que se viste de blanco y rojo y que fue fundado hace apenas once años recibe rechazos. Pancartas y banderas hostiles, minutos de silencio, latas de pintura contra el micro que traslada al plantel. Es, por lejos, el equipo más odiado de la Bundesliga.

«No los quiere nadie porque representan un fútbol de empresa y no de jugadores e hinchas. No tiene historia ni sentido de pertenencia», le cuenta a Clarín Matías Grosso, presidente de la filial argentina del Borussia Dortmund, el club más vinculado a sus hinchas de toda Alemania. Sin embargo, esta temporada (la parte que se jugó con público) promedió 28.819 espectadores por partido y se ubicó noveno en la tabla de concurrencia.

En ese desprecio creciente nada tiene que ver su origen oriental -con los viejos fantasmas de la añoranza de los tiempos del Muro- ni su imponente irrupción en la parte alta de la Bundesliga ni su clasificación para los cuartos de final de la Champions League​, en los que enfrentará este jueves al Atlético de Madrid de Diego Simeone. El rechazo sucede por falta de tradición. El club fue fundado en 2009, tras comprar una plaza en la quinta división.

Escribieron muchos hinchas de diversos clubes alemanes y de distintas categorías en banderas y en grafitis callejeros: “El fútbol es para vos y para mí, no para la industria de Red Bull”. Los habitués de la Bundesliga quieren un fútbol para los hinchas y no para las grandes corporaciones.

Mirá también

Sin embargo, las empresas ya participan en las instituciones. Eso sí, deben respetar la norma de “la mitad más uno”, dispuesta en 1998, que obliga a los clubes a que los socios tengan el control de más del 50% del paquete accionario. Sirve un ejemplo: el Bayern Munich -modelo de gestión, dominador implacable del fútbol alemán- es en un 75% de los socios.

En ese contexto, el RB Leipzig se creó con apenas 17 personas vinculadas a la compañía. Un mundito hermético. Un artilugio, en la frontera de la norma. Una trampa en el espíritu. Lo explicó el presidente del Eintracht Frankfurt, Peter Fischer en días no tan lejanos: “Se está manifestando una especie de guerrilla. Ellos buscan directamente a los jugadores jóvenes y les ofrecen tanto dinero que es muy difícil decir que no. Los seducen con contratos de primera”.

De acuerdo con el sitio especializado Transfermarkt, el valor de mercado del plantel es de 508 millones de euros; sólo lo superan el Bayern Munich (930 millones) y el Borussia Dortmund (559 millones). No es casualidad lo sucedido: el podio de la temporada 19/20 de la Bundesliga siguió el patrón de los presupuestos. Campeón el Bayern; segundo el Dortmund; tercero el Leipzig.

Seguí leyendo


Mourinho, Porto y la última Champions que permitió sorpresas

Planeta Redondo

Fútbol Internacional


¿Qué es de la vida del Estrella Roja de Belgrado, el último milagro de la Champions League?

Las otras historias

Deportes

Con esa audaz política de captación, el RB Leipzig trepó hasta la Bundesliga desde el fondo del fondo. Antes de eso, ya hacía de local en el Zentralstadion, uno de los escenarios de la Copa del Mundo de 2006. Claro, esa cancha ya tiene otro nombre, muy previsible: el de la empresa que se lo adueñó.

La cara de este proyecto y de este modelo de negocio es Dietrich Mateschitz, el dueño de la compañía de bebidas energizantes. Tiene 76 años, nació en Austria, sus padres eran croatas y maestros de escuela. En 1987, junto a sus socios tailandeses, fundó Red Bull. El negocio arrancó sin el éxito esperado.

Entonces, un hito sucedió: Dietrich -licenciado en Marketing- convirtió a su empresa en patrocinante de una competencia llamada Flugtag, en la que las personas intentaban volar con máquinas hechas en casa. Fue una revelación. Y un principio: desde entonces, Red Bull, una multinacional con presencia en más de 150 países, no dejó de involucrarse como socio comercial de eventos deportivos. Hasta llegar a la Fórmula 1 y al fútbol de élite.

En el terreno del deporte más popular cuenta con franquicias en Austria, en Estados Unidos, en Brasil y hasta en Ghana (aunque en este caso sólo con la idea, por ahora, de captar talentos). En el plantel que buscará un lugar en las semifinales de la Champions hay seis jugadores que pasaron por los otros Red Bull: cinco por el de Salzburgo (el primero que compró la empresa, en 2005) y uno por el de Nueva York (del que Mateschitz se hizo cargo en 2006). Se intercambian figuritas, con el Leipzig como prioridad y principal escaparate.

Mirá también

También hay razones futbolísticas para este momento del RB Leipzig. La principal -dicen los especialistas- está sentada en el banco: se trata del entrenador Julen Nagelsmann, de apenas 33 años, y con tres temporadas de experiencia en el Hoffenheim. A los 30, fue elegido como el mejor técnico de Alemania. Los medios europeos ya le pusieron un apodo que lo pone bajo presión: mini Mourinho.

Aunque suele ofrecer un 4-4-2 como sistema habitual, el Leipzig es un equipo en pleno movimiento, veloz, que presiona cerca del arco rival y que prefiere el ataque directo, vertical antes que la paciencia de la posesión. Puro vértigo. Particularidades facilitadas -quizá- por la juventud del plantel: de los 20 jugadores de campo ninguno llega a los 30 años; y de ellos la mitad son menores de 25. 

Ahora, en las semifinales de la Champions, se verá con una contracara (al menos en el territorio de la historia y la tradición): Atlético de Madrid, pura identidad, aprendida con los vaivenes de la historia, a la sombra del Real Madrid. Y ahora, con el principal de sus caciques -el Cholo Simeone-, tratará de deshacer ese milagro que no es milagro; sino millones al servicio de la competitividad.

MFV



Fuente: Clarin.com

Compartir