El hombre clave que quería recuperar Gallardo: Nacho Fernández volvió y festejó


Camino a los octavos de final de la Copa Libertadores, Marcelo Gallardo necesita más que nunca de sus mejores soldados. En ese marco, el dueño de la emblemática 10 de River es uno de los más importantes. Y fue una gran noche para Ignacio Fernández, porque volvió recuperado de su desgarro y metió el gol que le permitió al equipo destrabar el partido ante Banfield.

El talentoso volante había sufrido un desgarro en el recto anterior izquierdo dos semanas atrás. Con el visto bueno del staff médico, el entrenador de River eligió darle rodaje para no sacarlo «crudo» el próximo martes, cuando el equipo enfrente a Paranaense por la máxima competencia continental.

Y el partido no sólo le ofreció a Nacho la posibilidad de volver y empezar a tomar vuelo, sino también de empezar a torcer una actualidad que no venía siendo del todo feliz.

De hecho, un paneo puntilloso -y a juzgar también por lo que puede ofrecer un hombre de su jerarquía- permitía evaluar que Fernández era uno de los puntos más flacos del conjunto millonario desde que el fútbol volviera a la acción tras los largos meses de parate producto de la pandemia de Covid-19.

Por eso, más que nada, ese grito desaforado luego de escabullirse por el costado izquierdo y encontrar esa pelota, impulsada por Robert Rojas tras varios cabezazos, que parecía tener un conejo adentro en el área de Banfield.

El volante se estiró, impactó la pelota con su pie izquierdo ante el intento de salida de un Facundo Altamirano que quedó a mitad de camino y abrió la cuenta de un partido complicado para River, que así se encaminaría a un triunfo que lo deja mucho mejor posicionado para clasificarse a la fase campeonato.

El festejo fue la evidencia de que el jugador se sabía en deuda con el equipo, con la gente y consigo mismo. Incluso, sus actuaciones recientes venían provocando las reacciones de muchos hinchas que, a falta de poder ir a la cancha, se descargaban en las redes sociales con algunas críticas (algunas en forma de broma y meme, otras más en serio) hacia su humanidad.

Con la misión cumplida, Nacho dejaría la cancha a los 16 minutos del segundo tiempo (en su lugar ingresó Enzo Pérez); era parte del plan de Gallardo darle 60 minutos de rodaje para que tomara ritmo. Había salido todo bien.

Ahora, será tiempo de pensar en el conjunto brasileño y volver a soñar con esas noches heroicas de Copa. Con un soldado clave recuperado.



Fuente: Clarin.com

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