Diego Armando Maradona vs Mario Alberto Kempes: 4 Superclásicos ochentosos y un asado inolvidable


El año 1981 fue muy particular para el fútbol argentino. Boca había contratado a Diego Armando Maradona a mediados de febrero. Un mes después, para contrarrestar ese efecto, River compró el pase de Mario Alberto Kempes, el goleador del Mundial 78. El sábado pasado, 15 de agosto, se cumplieron 39 años de la única vuelta olímpica que dio el 10 en el país con la camiseta de un club. En diciembre, el Matador hizo lo mismo. En ese contexto, el ya campeón y el futuro campeón del mundo estuvieron presentes en los cuatro Superclásicos del año. Un duelo de lujo para el fútbol local que cuatro décadas después sigue resultando increíble.

Vistieron las camisetas de los dos clubes más populares del país pero a pesar de esa rivalidad siempre hubo admiración mutua. Antes de aquel histórico 1981, habían compartido la concentración en la quinta de Natalio Salvatori hasta el momento en que César Luis Menotti decidió que Diego fuera uno de los tres jugadores excluidos de la lista final para el Mundial 78.

Un año después, se reencontraron en un amistoso entre el Valencia y el seleccionado juvenil que se había coronado campeón en Tokio, el 14 de noviembre de 1979 en el Monumental. El partido finalizó 1-1. El gol argentino lo marcó Abel Alves de penal, tras una falta del Matador a Diego. Subirats empató para el equipo español. Ese día se sacaron una foto juntos. Dos años después, Diego descolgaría ese recuerdo de su habitación para que Kempes le pusiera la firma.

La transferencia de Maradona fue la novela del verano de 1981. River quería a la estrella del momento, pero no hubo acuerdo con el monto del contrato y finalmente firmó para Boca. El pase fue récord para la época: casi 10 millones de dólares, que incluyó el traspaso de seis jugadores xeneizes a Argentinos, cuatro en forma definitiva. Los dirigentes millonarios no se quedaron quietos y a principios de marzo convulsionaron el ambiente con la contratación de Kempes.

La tapa de El Gráfico del 17 de marzo de 1981.

La tapa de El Gráfico del 17 de marzo de 1981.

El 9 de marzo, Aragón Cabrera, presidente de River, anunciaba la compra del Matador en tres millones y medio de dólares: 500 mil al contado y el resto en 12 cuotas. ¿Cómo se iba a pagar? “Con un gran esfuerzo, seguramente, así que vamos a pedirles a los socios del club que nos ayuden, no con donaciones, sino comprando plateas a cinco y diez años. Además eso es un muy buen negocio para ellos”, explicaba.

Así fue. Enseguida, el club sacó 12 tipos de bonos que podían adquirir los socios. Por esos días, el club publicaba la propuesta a página entera en algunos diarios y en la revista El Gráfico: “Bonos colaboración que se pueden abonar el contado o en 4 cuotas mensuales sucesivas y que incluyen la exención del pago de la cuota social por el periodo del bono. Bono N° 1 (total $ 10.000.000) Se adjudica sin cargo UNA PLATEA POR 10 AÑOS en los sectores Medios o Bajos de las Tribunas General San Martín o General Belgrano”.

Mientras Boca y River se armaban para seguir siendo protagonistas del torneo argentino, sus dos cartas principales fortalecían lazos de amistad. El año nuevo los encontró jugando juntos por primera vez con la celeste y blanca. El 1° de enero, en Montevideo, Argentina venció 2-1 a Alemania Federal por la Copa de Oro, el recordado Mundialito, organizado por Uruguay para celebrar los 50 años de la obtención de la primera Copa del Mundo. Ambos fueron titulares, pero el Matador jugó sólo los primeros 45 minutos (lo reemplazó José Daniel Valencia).

Compre a Mario Alberto Kempes, la publicidad de River en 1981.

Compre a Mario Alberto Kempes, la publicidad de River en 1981.

Antes de los cuatro duelos que jugarían ese año, Maradona y Kempes compartieron un asado apenas el cordobés regresó al país. El Matador aterrizó en Ezeiza el jueves 12 marzo. Ese día se hizo el examen médico y a la noche recibió una propuesta que no podía rechazar: Diego lo invitaba a comer un asado el viernes 13 al mediodía. “¿Puedo ir con mis padres?”, preguntó la flamante incorporación de River.

El encuentro se produjo en la casa que habían comprado los Maradona en noviembre de 1980, en la calle José Luis Cantilo, en Villa Devoto. Dos periodistas de la revista El Gráfico, Guillermo Blanco y Eduardo Rafael, fueron testigos de la cumbre de los dos cracks y sus familias. En la edición del 17 de marzo, la histórica revista ilustró su tapa con la imagen de los dos sonriendo y sosteniendo en sus manos las camisetas. Además, dedicó cinco páginas a contar las intimidades del asado.

Hubo ravioles y asado, Diego contó cómo estaba de la lesión que lo aquejaba, Mario lo que extrañaba a su esposa que estaba a dos meses de dar a luz, el de Fiorito le dijo que se había quedado corto con el contrato que había arreglado y el cordobés afirmó que tenía que pagar derecho de piso. Diego le regaló una camiseta de Boca al papá de Kempes, también Mario, y el Matador le firmó el cuadro que tenía Diego en su habitación con la foto que se habían sacado en el Monumental un año y medio antes. Se prometieron cambiar camisetas en el primer Superclásico.

El primero de los cuatro fue el 10 de abril en La Bombonera. Ese día lluvioso, con la cancha embarrada, Boca lo definió en el segundo tiempo, con el inolvidable gol de Diego que dejó gateando al Pato Fillol. Fue 3-0 para el local, que se encaminaba hacia el título. La revancha se jugó en el Monumental el 5 de julio y los dos fueron protagonistas. Diego marcó el primer tanto a los 10 minutos del segundo tiempo y Kempes anotó el definitivo 1-1 diez minutos después.

En el tercer Superclásico, otra vez ambos marcaron los primeros goles. Fue en la mañana del 27 de septiembre en la Bombonera y River ganó 3-2. En el primer tiempo lo ganaba el local con un gol de Maradona a los 20 minutos. En la parte final, a los 14 empató Kempes de tiro libre. Luego aumentaron Daniel Passarella de penal y Jorge García. Descontó Ricardo Gareca a ocho minutos del final.

El último choque sucedió el 1 de noviembre en la cancha de River. Ambos estaban en zonas diferentes pero había interzonales y los clásicos eran una fija, a diferencia de este 2020 en que los dirigentes lograron evitarlos para el próximo torneo. Fue empate en dos goles. Mario no marcó y Diego hizo los dos de Boca, uno con un penal sobre la hora. Después, los dos equipos se clasificaron a la fase final. Boca fue eliminado en cuartos por Vélez y River se coronó campeón ante Ferro. El partido decisivo, el 20 de diciembre, fue 1-0 con gol de Kempes de cabeza.

En el balance del año, el primer título fue para Diego. El segundo, para el Matador. En los cruces, un triunfo para cada uno y dos empates; Maradona marcó 28 goles en 40 partidos; Kempes, 15 en 30. Ninguno de los dos clubes pudo cumplir los compromisos contraídos en dólares a principios de año. “El que apuesta al dólar pierde”, había sentenciado el entonces ministro de Economía Lorenzo Sigaut a mediados de año. Unos días después, el dólar aumentó un 30%, la primera de varias devaluaciones.

Boca no pudo pagar los cuatro millones de dólares (cuatro cuotas de un millón) para quedarse con el pase definitivo de Diego, además de otros montos previstos del préstamo. River tampoco pudo cumplir con el Valencia.

Mario Kempes y Diego Maradona, en Valencia-Barcelona en 1982.

Mario Kempes y Diego Maradona, en Valencia-Barcelona en 1982.

En el primer semestre de 1982, ninguno jugó oficialmente porque quedaron concentrados, como quería Menotti, con miras al Mundial de España. En el ínterin, a Maradona lo compró el Barcelona (66,66% del pase quedó para Argentinos y el otro 33,33% para Boca) en 8 millones de dólares netos, casi 12 por todo concepto.

River había llegado a pagar casi el 50% del pase del Matador, pero tras la devaluación y el título del Nacional, hubo una fuerte crisis institucional y no pudo completar el pago. Kempes regresó a Valencia.

La eliminación del Mundial de España con derrota 3-1 ante Brasil marcó el último partido que jugaron juntos en la Selección, el 2 de julio en el Camp Nou. Dos meses después, el sábado 4 de septiembre, Diego debutó en el Barcelona y Kempes hizo su reaparición en el Valencia.

En el reencuentro, se saludaron con afecto y el cariño construido a pesar de la rivalidad en la cancha. El equipo valenciano ganó 2-1 y unas 63 mil personas fueron testigos en el estadio Luis Casanova del último duelo de dos glorias del fútbol argentino.

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FK



Fuente: Clarin.com

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