Cruyff: 14 momentos del ’14’


Agustín Martín

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El 25 de abril debería ser una fecha para que todos aquellos amantes del fútbol tengan señalado en rojo en sus almanaques. Ese día, en 1947, cerca de Ámsterdam, nació un niño al que bautizaron Hendrik Johannes Cruyff. Veinte años después ese joven Cruyff se convirtió en un espectacular jugador, primero en el Ajax, luego en el Barcelona, y en medio en la selección holandesa. Retirado en 1984, un año después arrancaría el Cruyff entrenador. Tanto como futbolista como en su faceta en los banquillos, un adjetivo le resume: revolucionario. En AS le rendimos este particular homenaje en el día que cumpliría 73 años con 14 momentos que ilustran su trayectoria. A él le gustaba decir: “¡Salid y disfrutad!”. Nosotros les decimos: “Pasen, lean y disfruten”.

LOS 14 MONUMENTOS DE JOHAN CRUYFF

1.- Siempre acompañado con un balónRespuesta

2.- Entra en el AjaxRespuesta

3.- Irrumpe en EuropaRespuesta

4.- Tricampeón de Europa… y de Balones de OroRespuesta

5.- Montal gana a Bernabéu y lo ficha para el BarcelonaRespuesta

6.- Su etapa en el BarçaRespuesta

7.- Selección Holandesa y el Juego Total del Mundial de 1974Respuesta

8.- Su etapa finalRespuesta

9.- Moldeador del Ajax ganador de los 90Respuesta

10.- Entrenador del Barça y final Copa Rey 1990Respuesta

11.- El reinado del ‘Dream Team’Respuesta

12. Cara y cruz en la ChampionsRespuesta

13.- El ‘duelo al sol’ constante con NúñezRespuesta

14.- Un dorsal históricoRespuesta

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Siempre acompañado con un balón

Hendrik Johannes Cruyff nació en Ámsterdam el 25 de abril de 1947. Sus padres regentaban una frutería/verdulería a escasos 100 metros del estado De Meer, el campo del Ajax, en Betondorp. Su padre, Manus Cruyff, aficionado al fútbol, no se solía perder ningún partido del conjunto amsterdamés. Su tío, Gerrit Draaijer, jugó algunos partidos con el equipo de la franja vertical: era extremo izquierdo. Pero fue su padre quien le inculcó el amor por el fútbol. Y fue quién le explicó cómo jugaba Di Stéfano y Faas Wilkes, el gran ídolo mundial y el gran ídolo local por aquel entonces. Él empezó a jugar en la calle, como todos los niños, apoyándose en paredes, muros y bordillos, zapatillas para simular los postes… Comenzó el colegio, y como todos los niños, llevaba su balón todos los días a la escuela, lo golpeaba de lado a lado. De vez en cuando acompañaba a su padre a llevar alimentos al estadio. Ahí empezó su idilio con el conjunto ajacied. Conoció a Henk Angel, el encargado del campo y amigo de su padre. Angel le comentó si le gustaría echar una mano arreglando el estadio cuando el Ajax iba a jugar. Y el niño Johan no dijo no… Acudía a los entrenamientos y se quedaba detrás de las porterías: cada balón que se iba fuera, Johan lo controlaba de primeras y devolvía el balón al pie del jugador que había lanzado el esférico… Tiempo después ya se entrenaba con ellos…

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Entra en el Ajax

Poco a poco, el pequeño Johan se fue ganando el cariño de todos. Su aspecto, delgado y bajito, escondía un jugadorazo en formación. Yendo al estadio De Meer conoció a Arend van der Wel, un delantero del Ajax, que se hizo íntimo de la familia. Van der Wel fichó por el Enschede, en mitad del campo, y allí se iba el pequeño Johan a pasar los veranos. Conoció a Abe Lenstra, uno de los primeros grandes ídolos futbolísticos holandeses. El drama irrumpió en su vida: su padre murió cuando tenía 12 años: sufrió un ataque al corazón el mismo día que Johan recibía el diploma de la escuela primaria. Henk Angel actuó como un segundo padre: colocó a la madre de Johan como limpiadora de los vestuarios del estadio y de la casa del entrenador, Vic Buckingham (posteriormente, Angel se casaría con la madre de Cruyff) para que obtuviera más ingresos económicos. Mientras, Johan, pasaba los veranos jugando al béisbol, ya que en De Meer se jugaba a este popular deporte americano. Puede parecer raro, pero el deporte del diamante resultaría fundamental para el posterior desarrollo de Cruyff. Jugando al béisbol aprendió a dominar la velocidad de arranque, el control del espacio, a adelantarse a los movimientos del rival… en definitiva a tomar decisiones correctas. Todos esos elementos posteriormente los trasladaría al mundo del fútbol… Ah, y Vic Buckingham le haría debutar con el primer equipo ajacied: Johan tenía 17 años, siete meses y 10 días cuando jugó ante el GVAV, al que el Ajax venció por 1-3…

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Irrumpe en Europa

1966 fue un gran año para los amantes del fútbol. Había habido Mundial, se celebró en Inglaterra y ganaron los anfitriones. El Madrid volvía a conquistar la Copa de Europa ante el Partizán: era el sexto título en 11 ediciones (más dos finales perdidas en 1962 y 1964). España era la vigente campeona de Europa… Y a finales de ese año se produjo la irrupción de un joven talento holandés en la máxima competición europea por equipos. Tras debutar y superar al Besiktas en la primera ronda (dieciseisavos de final), Cruyff y sus compañeros se vieron emparejados ante el Liverpool. La ida pasó a la historia como “El partido de la niebla” (“De Mistwedstrijd”), porque se jugó bajo un intenso banco de nubes: los ajacied golearon a los reds (5-1), con goles de De Wolf, Cruyff, Nuninga (dos) y Groot. Los ingleses fueron los primeros testigos de Fútbol Total del cuadro holandés. Incluso Bill Shankly pidió su fichaje a la directiva inglesa. En la vuelta, dos goles de Johan provocaron que Roger Hunt declarase al final del encuentro: “El Ajax no es un equipo muy técnico, pero tiene un bloque terriblemente eficaz y un jugador de gran clase: Johan Cruyff. No olviden ese nombre”…

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Tricampeón de Europa… y de Balones de Oro

…Y su nombre no se olvidó. Poco a poco la fama de Cruyff y el Ajax iba creciendo por todo el continente. Su primera gran campaña europea acaba en la final de la Copa de Europa que disputa en el Bernabéu ante el Milán. Los tulipanes, que llegan como favoritos, son goleados por los rossoneri (4-1) en espléndida noche de Prati, que marcó un hat-trick. Tras esa derrota, Rinus Michels decidió dar un volantazo: llegaron seis, siete jugadores nuevos, entre ellos Velibor Vasovic, un yugoslavo que se había forjado en el Partizán de Belgrado. Michels situó a Vasovic de líbero: sería el encargado de organizar el equipo (más tarde sería relevado por el alemán Horst Blankenburg). Estructuró las bandas: Krol, Gerrie Mühren, Keizer y Cruyff por la izquierda; Suurbier, Neeskens y Swart por la derecha. Y en medio disciplina. Mucha disciplina. Tenía talento a raudales. Los logros no terminarían de llegar: ganaron la Copa de Europa tres veces de manera consecutiva (seis veces la Liga holandesa). Previamente sólo lo había hecho el Real Madrid de las Cinco Copas consecutivas (1956-60), mientras que el Benfica (1961 y 1962) y el Inter de Milán (1964 y 1965) lo habían hecho por partida doble. Él, personalmente, se convirtió en el primer jugador en levantar tres Balones de Oro (1971, 1973 y 1974, ya como jugador del Barcelona). El mensaje de Michels primero, y de Kovacs después, se puede resumir en tres factores: precisión en el pase, velocidad de ejecución y movilidad a la hora de pedir la pelota. Todo ello desde el dominio del balón. A esa manera de jugar se le llamó ‘Fútbol total’. Y así pasó a la historia de la táctica del deporte rey…

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Montal gana a Bernabéu y lo ficha para el Barcelona

A comienzos de 1967, Miguel Muñoz, entonces entrenador del Real Madrid, recibió una orden de Santiago Bernabéu. Quería que le redactase un informe de Johan Cruyff. Al presidente blanco le gustaba estar atento a los jóvenes talentos que despuntaban para reforzar la plantilla. Quería impulsar al equipo con un jugador que elevase al equipo como había hecho Di Stéfano desde su llegada en 1953 hasta su salida en 1964. Ese hueco se había taponado con la conquista de la Sexta Copa de Europa en 1966, pero Bernabéu quería seguir manteniendo muy alto el nivel de los blancos. El informe sobresaliente de Muñoz hizo que en ese verano Bernabéu se lanzase a por el joven holandés (contaba con 20 años de edad por entonces), pero se encontró con la cerrazón de la directiva ajacied. No sería hasta seis años más tarde cuando los blancos lo volvieron a intentar. Fue con motivo de una eliminatoria de Copa de Europa cuando empezaron las negociaciones en la campaña 1972-1973. Bernabéu apalabró su fichaje en un viaje a Belgrado con el presidente del Ajax, pero Cruyff sólo quería jugar en el Barcelona. A la hora de la verdad, en agosto de 1973, Van Praag, en una charla con Agustín Domínguez en A Coruña donde estaban concentrados para jugar el Trofeo Teresa Herrera, le espetó al dirigente blanco: “Nunca he visto un cheque de un millón de dólares. Es lo que me ha ofrecido el Barcelona, pero si me lo trae usted se lleva al jugador”. Domínguez replicó: “Nosotros no podemos pagar eso…”. Johan sería presentado tiempo después como nuevo jugador blaugrana…

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Cinco años de azulgrana

Tras acordarse el traspaso entre Ajax y Barcelona (el propio Johan afirmó que si no se solucionaba el pase del conjunto de Ámsterdam al azulgrana colgaría las botas y se retiraría: no quería seguir de ajacied al serle retirado el cargo de capitán en una votación con sus compañeros), Cruyff debutó oficialmente con la elástica barcelonista el 28 de octubre de 1973 ante el Granada (en septiembre se había jugado un amistoso ante el Círculo de Brujas a modo de presentación, acabando 6-0 y con dos goles de El Profeta del gol). Cuando Cruyff debuta, el Barça figura en el puesto 14 de la clasificación y suma más derrotas (tres) que victorias (dos). Pero su irrupción cambiará todo. El Barça ganará esa Liga, con un Cruyff estelar: en su debut marcó dos goles al cuadro nazarí y ofreció un repertorio de jugada espectaculares: arranques, pases milimétricos… Pero su obra maestra la produjo en el Bernabéu. Un Barcelona huracanado golea a los blancos en su propio estadio: 0-5. La fecha, el 17 de febrero de 1974. Pero ese partido contiene una trampa. Simpática y curiosa: en Madrid vivía un holandés, Theo de Groot, que era amigo de Rinus Michels, entrenador del Barcelona. De Groot había llegado a jugar en el Ajax, pero en partidos sueltos y nunca alcanzó notoriedad alguna. Sí lo haría su hijo, Jaap de Groot, un destacado periodista deportivo. Pues bien: Theo de Groot vivía muy cerca de Goyo Benito, defensa del Madrid, y del que era un gran amigo. Días antes del partido habían coincidido y Benito le había comentado a De Groot la táctica que iban a adoptar los blancos. De Groot telefoneó a Michels y le contó lo que le había dicho Benito. El día del partido, Michels situó a Cruyff como falso delantero centro, es decir en tierra de nadie. Los zagueros blancos no sabían si salir a cubrirle o dejar esa función a los centrocampistas. Si lo hacían los medios, el centro del campo sería del Barcelona, como así fue. Esta idea la utilizó Guardiola en su también histórico triunfo por 2-6, con Messi actuando como si fuese Cruyff. La goleada supuso un golpe en la mesa en un campeonato que no veía un título del Barça desde finales de los 50. Pero curiosamente su impacto fue esa única temporada. Ganaría una Copa del Rey en 1978, y dejó un puñado de goles históricos, como el taconazo sobre Reina en un partido ante el Atlético de Madrid. Eso sí, echó raíces en la Ciudad Condal: bautizó a su hijo con el nombre de Johan Jordi (San Jordi es el patrón de Catalunya). Un Jordi Cruyff que también haría carrera en el mundo del fútbol: primero como jugador, luego trabajando como director deportivo en varios equipos.

El coche Cruyff

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Cruyff se compró una casa en El Muntanyà, al lado de otra cuyo dueño era Armand Caraben (1931-2001), economista y gerente del Barcelona de 1970 hasta 1973, y hombre clave en la gestión de su fichaje, que explicó detalles menos conocidos en un documental de Televisión Española: “La operación financiera se concretó finalmente en un total de 120 millones de pesetas (720.000 euros de ahora). Eran un millón de dólares para el jugador por tres años y un millón cien mil dólares de traspaso para el Ajax. En aquel tiempo el dólar estaba a 58 pesetas, si no recuerdo mal. O sea que se fue a los 120 millones de los que hablo. Por los millones que tenía que cobrar Cruyff aquí no había problemas, pero sí por el traspaso, por la cantidad que tenía que recibir el Ajax. La importación de un jugador, de una persona extranjera, no estaba prevista en la legislación española. Los buenos oficios de Manuel Ortínez, entonces director general del Instituto Español de moneda extranjera, que ya no existe, pero que entonces era un departamento del Ministerio de Comercio, que cuidaba de las divisas, nos ayudaron. Él fue el que nos facilitó la fórmula para hacer la importación como si fuera un camión, que en terminología del Ministerio era un semoviente. Entonces Cruyff entró aquí en España como si fuera un coche. Sí, así se resolvió. Y muy bien”.

Expulsado ante el mismo equipo

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Durante su etapa en el fútbol español, Cruyff fue expulsado en dos ocasiones. Curiosamente ante el mismo equipo: el ya desaparecido CD Málaga, y ambas en el mes de febrero. En la primera ocasión, el colegiado Orrantia Capelastegui concedió un gol del Málaga con el linier levantando el banderín por un posible fuera de juego. Pero el colegiado bilbaíno validó el tanto por válido. Cruyff se encendió y empezó a protestar, y a seguir quejándose. El árbitro, cansado le sacó una cartulina para que parase, pero eso enfadó más a Johan, que siguió y siguió… hasta que Orrantia le sacó la segunda tarjeta tres o cuatro minutos más tarde. ¡Expulsado! El holandés se negaba a dejar el césped. Incluso el delegado de campo trató de convencer al ofuscado astro holandés. Pero no había manera. Al final tuvo que sacado por la Policía y escoltado hasta el vestuario… Lo peor fue al día siguiente: árbitros y expedición azulgrana coincidieron en el mismo vuelo de Málaga a Madrid. Orrantia ni se movió de su sitio… Y eso que había sido sancionado la temporada anterior por decir que Cruyff era todo un caballero por su comportamiento: había pitado el 0-5 ante el Madrid…

Había sido sancionado la temporada anterior por decir que Cruyff era todo un caballero por su comportamiento: había pitado el 0-5 ante el Madrid

Orrantia Capelastegui

La segunda vez fue en el Camp Nou, y también ante el CD Málaga. En esta ocasión, los azulgrana ganaron 2-1 a los malacitanos, pero el escándalo era mayúsculo al descanso (1-1). El gol de los andaluces lo había marcado Boquerón Esteban… con la mano. El jugador lo asegura al término de la primera parte: había fichado por el club barcelonista para la temporada siguiente. El rumor llega al graderío y al vestuario. Los jugadores azulgrana, que están en lucha con el Atlético de Madrid por alzar la Liga, salen nerviosos. Y ese nerviosismo va in crescendo con diversas acciones dentro del área malaguista que el colegiado madrileño Melero no convierte en penaltis: una caída de Cruyff, unas manos por allá, un gol anulado por falta previa de Johan que nadie ve… Con el Camp Nou a punto de explotar Melero expulsa a Cruyff, que como en Málaga, se niega a salir del terreno de juego. Saltan espontáneos y uno de ellos agrede al colegiado: le abre la ceja con un puñetazo. Llevado al vestuario, Melero se desmaya allí… Fuera del campo, la afición, iracunda, intenta volcar una ambulancia pensando que sacaban al árbitro de ahí (en realidad iba un aficionado aquejado de una angina de pecho) y queman una Unidad Móvil de TVE. Melero justificará su decisión: en el acta pone que le ha insultado: “Marica, que eres un marica”, a lo que el club responde que lo que había dicho Cruyff es “¡Manolo marca ya!”, indicando que Clares ocupase una determinada zona de juego. A Cruyff le caerán tres partidos sin jugar. Melero se retiró del arbitraje.

Intento de Secuestro

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En 1977, las cosas se empezaron a torcer para Johan y su familia. En septiembre de ese año y cuando todo parecía indicar que Johan iba a ser pieza clave en la fase clasificatoria de Holanda para el Mundial de Argentina-78, la familia Cruyff sufrió un golpe psicológico tremendo: intentaron secuestrar a Johan en la misma casa donde vivían a punta de pistola. Corría el mes de septiembre cuando una tarde, estando toda la familia en casa, alguien llamó a la puerta. Entonces vivían en un bloque de apartamentos. Johan abrió la puerta y se encontró con que un hombre le apuntaba con una pistola y le instigaba a tirarse al suelo bocabajo. Al oír ruido, su mujer, Danny, salió a ver qué pasaba. En un momento de descuido, cuando estaba amarrando a Johan a un mueble, tuvo que dejar la pistola, momento que aprovechó la mujer para coger la pistola y salir corriendo del edificio a la vez que gritaba pidiendo auxilio. Johan se liberó y junto con otros vecinos redujeron al criminal. Ese shock emocional le marcaría de por vida y le hizo renunciar a acudir al Mundial-78.

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Selección Holandesa y el Juego Total del Mundial de 1974

Su aparición en el fútbol holandés provocó que fuese convocado para la selección oranje siendo muy joven. Con apenas 19 años lució la camiseta naranja por primera vez ante Hungría. El partido se jugó en Rotterdam, en el estadio De Kuip, conocido con el apodo de ‘La Bañera’ por su forma. Fue un encuentro clasificatorio para la Eurocopa de 1968. Johan fue el autor de los dos goles de los holandeses. Fue el comienzo de una etapa en la que jugaría 48 encuentros con la selección holandesa, en la que marcó 33 goles. Sus dos primeros goles le convirtieron en todo un símbolo del Fútbol Total que comenzaba a aparecer en el país de los tulipanes. Pero también apareció su primer revés: en su segundo encuentro internacional, un amistoso ante Checoslovaquia, fue expulsado con roja directa en el descanso por el colegiado alemán Rudolf Glöckner. Éste le acusó: “Me miró con intención de agredirme”. Cruyff se defendió: “No tiene sentido del juego. Me han dado muchas patadas y no ha parado el partido”: se convertía así en el primer jugador holandés en ser expulsado en un partido internacional. Pero con la selección oranje dejó momentos estelares: sólo acudió a un gran torneo, el Mundial de Alemania-1974 (al que curiosamente estuvo a punto de no ir por un motivo relacionado con los patrocinios de las marcas comerciales: Johan tenía contrato con la marca Puma, mientras que para este Campeonato, la Federación holandesa había firmado con Adidas, por lo que no podía utilizar los símbolos de la marca alemana. Al final hubo una decisión salomónica: le quitó una banda de las tres a Adidas. Pero su nivel en la cita germana fue colosal: tanto en el campo como fuera. Antes del encuentro, y para evitar rifirrafes entre los jugadores del Ajax y del Feyenoord, (que sumaban una gran mayoría: 13 de los 22 jugadores), Cruyff (ya como jugador del Barcelona) los reunió a todos y les espetó: “Aquí hay jugadores de varios equipos. Pero ahora somos una selección. Si alguno quiere ir en contra de otro, que lo sepa: no va contra el Ajax o contra el Feyenoord. Irá en contra de Holanda”. No hay que decir que no hubo ni un solo incidente en la concentración germana. Por su parte, él dejó un regate para la historia: “El regate de Cruyff” o “El giro de Cruyff”. El jugador que lo sufrió fue el sueco Jan Olsson, que bastantes años después escribió una carta al diario The Times, en donde explicaba sus sensaciones tras aquella acción: “Me dio mi pequeño momento de historia, le dio a la gente una razón, incluso pasados tantos años, de recordar mi nombre. Fue un honor estar en el mismo campo que él cuando él hizo ese giro que lleva su nombre. El día en el que hizo reír a 20.000 fans holandeses para mí es un recuerdo que siempre apreciaré”.

Nos superaron con un carrusel de movimientos que no habíamos visto nunca. Con este partido se revolucionó totalmente el concepto de fútbol. ¡Ni veíamos la pelota!

Luiz Pereira

Pero no sólo fue esa jugada. En la segunda fase, los holandeses fundieron a Argentina (4-0), a Brasil (2-0) y a la RDA (2-0). El encuentro ante los brasileños está considerado como uno de los mejores en la historia de los Mundiales por el baile de los tulipanes a los brasileños. (“Los holandeses nos tuvieron respeto en la primera parte porque éramos la campeona del mundo. Fue un choque muy duro. Pero en la segunda mitad nos superaron con un carrusel de movimientos que no habíamos visto nunca. Con este partido se revolucionó totalmente el concepto de fútbol. ¡Ni veíamos la pelota!», diría Luiz Pereira, expulsado en aquel partido por una dura entrada a Neeskens). Sólo les faltó suerte y trabajo en la final. Y eso que en el último partido, los holandeses arrancaron cono un tiro seco: una jugada de 16 toques seguidos (sin que ningún jugador rival tocara el balón) que acabó en un penalti de Berti Vogts sobre el propio Johan; éste había arrancado casi en el centro del campo, y fue cambiando de ritmo hasta que el defensor le derribó. Luego los teutones le dieron la vuelta al marcador.

También dejaría otra perla con la camiseta oranje en Bélgica: en una carrera por la banda izquierda, y con tan sólo tres toques, elevó una vaselina perfecta que batió a un sorprendido Pfaff. Poco después dejaría la camiseta naranja…

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Su etapa final

En 1978, Johan Cruyff decidió retirarse. Se veía cansado y estaba en guerra con Núñez, que acababa de llegar a la presidencia. Pensó en colgar las botas y lo propuso. Pero cuando quiso hacer cuentas se dio cuenta de que estaba casi arruinado. Sin saber cómo, había invertido en un negocio de cerdos del que él había puesto todo el montante económico, pero no era dueño de absolutamente nada. Así que tras seis meses de guerras, ideas, pensamientos, decidió empezar de cero en a Liga americana. Fichó por Los Angeles Aztecs de la NASL. El día de su presentación acudieron Pelé, Beckenbauer y Carlos Alberto, otros grandes jugadores. ¿Por qué Los Ángeles? Porque su entrenador era Rinus Michels, su entrenador en el Ajax, en el Barcelona y en la selección holandesa. En su primer año fue elegido Mejor Jugador de la Temporada. Todo le iba perfectamente. Al año siguiente jugó para los Washington Diplomats, pero la experiencia americana no acabó de gustarle: tenía que jugar en césped artificial, acudía a programas para explicar las novedades, era más un showman que un deportista. Lo mejor que extrajo fue la idea del funcionamiento de las Fundaciones. Partiendo de ahí creó su fundación, la Johan Cruyff Foundation: un proyecto que, a través del deporte, ayuda a niños con discapacidades y a jóvenes de todo el mundo que viven en zonas de riesgo de exclusión social  . Regresó al Ajax como asesor técnico. Pero en 1981 volvió a calzarse las botas en las filas del Levante: apenas jugaría 10 partidos (dos goles). Según se contó, esa decena de partidos le costó al club granota seis millones de las antiguas pesetas. Regresó al Ajax, con un convincente plan económico: como no le podían pagar mucho dinero por los impuestos, se trazó que se repartirían las entradas que se vendieran a partir de las 10.000 localidades. En el estadio del Ajax cabían 20.000 personas. La idea era que, a partir de esas 10.000 entradas vendidas, el resto se dividía a partes iguales entre el club y el jugador, que iría a un plan de pensiones. Sin embargo, todo eran problemas y críticas, así que, harto y despechado, aceptó una oferta del Feyenoord. En el conjunto de Rotterdam actuó de líbero… y acabó ganando la Liga con un equipo en el que estaba Ruud Gullit. Pero al término de esa temporada y debido a los achaques físicos, se retiró. Colgó las botas…

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Moldeador del Ajax ganador de los 90

En 1984 decidió retirarse. Prácticamente había estado 20 años jugando al fútbol. Colgó las botas en el Feyenoord. Entró en el organigrama del Ajax como director deportivo. Enseguida trazó un plan a largo plazo, pero que debían de seguir fielmente todos los equipos del conjunto de Ámsterdam. Adaptó y enfocó toda la estructura deportiva hacia la cantera. Volvió a utilizar los preceptos que Jack Reynolds había instaurado en el equipo de Ámsterdam a comienzos del siglo XX: filosofía de juego ofensiva, un sistema táctico basado en el 1-3-4-3, en la que la figura del portero pasaba a tener una importancia vital: el juego de sus equipos debía empezar por él, ordenó situar como recogepelotas a los jugadores que al año siguiente iban a engrosar ese equipo y les ordenaba seguir y estudiar al jugador al que debían relevar en las futuras campañas: así podrían corregir sus errores sobre el mismo terreno de juego. Un año después era nombrado entrenador del primer equipo. Allí coincidiría con una espléndida generación con jugadores como Rijkaard, Van Basten, Menzo, Van’t Schip… Con ese equipo ganaría la Copa holandesa de manera consecutiva. Su gran éxito fue la conquista de la Recopa de Europa ante el Lokomotiv de Leipzig (1-0, gol de Van Basten e hizo debutar a Bergkamp en los últimos instantes del encuentro)… porque fue una especie de bofetón en la cara a la Federación holandesa: a la Federación no le gustó que, pese a que era Cruyff, no tuviera el título de entrenador. Cruyff, que tenía un cuerpo técnico titulado, entrenaba como uno más y la Federación mandaba espías a que le controlasen en los entrenamientos. Ah, y su trabajo como director deportivo también tuvo su éxito: la nueva hornada ajacied, dirigida primero por Beenhakker y luego por Van Gaal, ganaron tres Ligas consecutivas, la Copa de la UEFA en 1992 (al Torino en doble enfrentamiento), la Champions en 1995 (al Milán, 1-0 gol de Kluivert) y perdieron otra final de la Champions en 1996 (ante la Juventus en la tanda de penaltis). Luego la Ley Bosman provocó la estampida de esa gloriosa generación…

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Entrenador del Barça y final Copa Rey 1990

En 1988, los jugadores del Barça se rebelaron contra Núñez y la directiva azulgrana. El motivo fue una disputa por el tipo de contratos que tenían y los impuestos a pagar a Hacienda. Núñez había ideado un plan para que los jugadores cobraran más y le costara menos al club. Consistía en dividir el contrato en dos partes: contrato federativo y por derechos de imagen. Un 60% por lo primero, que tributaba al 53%, y un 40% por lo segundo, que tributaba a un 35%. Así se hicieron los contratos, pero el problema fue que Hacienda dijo no. Llegaron las inspecciones y les exigía el 53% por el total. Los jugadores acudieron a Gaspart, vicepresidente deportivo, exigiendo al club que convenciera a Hacienda de la validez del montaje o, en caso contrario, que pusiera la diferencia. Pero la directiva fue alargando el tema hasta que los jugadores se plantaron. Alquilaron un salón del Hotel Hesperia, cuyo dueño era el mismo Gaspart, llamaron a la prensa y allí los capitanes, con Luis Aragonés como entrenador, y resto de jugadores, salvo las ausencias de Lineker (estaba con su selección en Hungría), Schuster (ya iba por libre sabiendo que se iba al Madrid) y López López, operado de estómago días antes, rajaron de lo lindo; sacaron una lista con puntos y peticiones, provocando un gran revuelo en la Ciudad Condal. Cuatro días después, el Barça recibía al Madrid en medio de una crisis entre la directiva (y parte de la afición) y los jugadores. Pero la crisis duró apenas una semana: Núñez se cargó a Aragonés, y en un golpe de mano, fichó a Cruyff como entrenador. Era año de elecciones y el holandés era el candidato de la oposición. De esa manera, descabezaba a sus rivales en las urnas y ganaba apoyo entre la afición.

No le servía ganar por ganar. Había que derrotar al enemigo, pero con un estilo propio, atractivo, siendo dominador desde el trato al balón

Johan Cruyff

Desde el primer momento, Cruyff sabía que se le había traído para ganar. Para acabar con la Quinta de Buitre y del Real Madrid que acumulaba Ligas y Ligas. Esa era su máxima exigencia. Pero él tenía otros planes: sí, le servía la idea de ganar. Pero él quería dejar su huella en el Barcelona. No le servía ganar por ganar. Había que derrotar al enemigo, pero con un estilo propio, atractivo, siendo dominador desde el trato al balón, una de sus máximas. Su primera campaña acabó con la conquista de la Recopa de Europa (se ganó a la Sampdoria). La continuidad se la ganó en la segunda: perdida la opción de alzar la Liga, ganó al Madrid en la final de Copa, celebrada en Valencia. Los azulgrana ganaron 2-0 en un encuentro brusco, que acabó con la expulsión de Hierro, mientras que a Amor se le perdonaba una segunda cartulina. De eso se quejarían los jugadores madridistas. Chendo fue contundente. “El partido lo han ganado unos que no se sienten españoles”. Gordillo fue directo: «El árbitro se ha cagado». Míchel también tuvo claro a quién señalar: «Creo que el principal culpable de nuestra derrota ha sido el árbitro, que ha estado francamente mal”. Por su parte, el colegiado, García de Loza, se defendía: “La verdad es que tengo la conciencia muy tranquila y mi única duda estriba en si no me equivoqué al no enseñar la segunda tarjeta a Amor”. Sea como fuere, Cruyff siguió: comenzaba la época dorada del llamado Dream Team…

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El reinado del ‘Dream Team’

Así las cosas, y tras el triunfo en la Copa, Johan se vio liberado para establecer las mismas directrices que había impuesto en el Ajax unos años antes. Aunque tuvo que lidiar con jugadores cuyo OK había dado Javier Clemente, primer objetivo de Núñez para dirigir al Barcelona, les supo sacar el máximo provecho. Jugadores como Bakero, Begiristain, más Alexanko (Cruyff le salvó de la quema del Motín del Hesperia debido a su capacidad de liderazgo en el vestuario) y fichajes como Koeman (fichado por medio de leasing: una empresa le compró por 1.000 millones de pesetas y a su vez lo alquilaba al Barcelona), Laudrup… fueron reestructurando la plantilla. En 1990 Milla, el llamado a ser el pivote organizador del juego, daba la espantada y fichaba por el Madrid, pero Johan ya había visto en Pep Guardiola a su sucesor. Luchó por el fichaje de un búlgaro que le había encantado en un duelo europeo llamado Hristo Stoitchkov, que había igualado los 38 goles de Hugo Sánchez en la lucha por la Bota de Oro, y se lanzó a la lucha por el título de Liga. Con un juego vertical y ofensivo, el Barcelona reconquistó el título de Liga. Ganó 25 partidos (de 38), sumando 57 puntos (entonces las victorias valían dos puntos) y empató otros siete. El segundo fue el Atlético de Madrid, mientras que el Madrid echó mucho de menos la salida de Martín Vázquez, uno de los grandes protagonistas de la Liga 1989-90, que se fue al Torino. En medio tuvo un fuerte susto: a comienzos de 1991,  un ataque cardiaco le dejó KO varias semanas: decidió dejar de fumar. Sustituyó los cigarrillos por chupa-chus.

Mucha más suerte tuvo en las otras tres Ligas: se las arrebató al Madrid en dos ocasiones en el último partido de la temporada (sendas derrotas de los blancos ante el Tenerife) y ante el Deportivo (González, del Valencia, detuvo un lanzamiento de penalti al deportivista Djukic que le privó del título al cuadro gallego). Pero no sería justo centrarse en eso. Durante esas cuatro temporadas, el juego de los azulgrana (velocidad, verticalidad, juego ofensivo, con una mecanismo que parecía asequible para superar a los rivales pero que era de una extremada complejidad al fin y al cabo) mereció ser reconocido en todos los ámbitos. Por eso Joan Gaspart, en un alarde de osadía bautizó a esa época dorada del Barcelona como “El verdadero Dream Team”. Luego se bañó en el Támesis: El Barça había ganado la primera Copa de Europa de su historia…

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Cruyff: 14 momentos del '14' 17

Cara y cruz en la Champions

Tras haber ganado la Liga después de un largo quinquenio de triunfos ligueros madridistas, el Barcelona tenía puesta la mirada en la Copa de Europa: era la campaña 1991-92. En España se iban a celebrar los Juego Olímpicos, precisamente en la Ciudad Condal, aparte de la Exposición Universal en Sevilla, los 500 años del Descubrimiento de América… Y en eso se centró gran parte de sus intereses aparte de intentar volver a reconquistar la Liga: desde las temporadas 1958-59 y 1959-60 no conseguían dos consecutivas. En Champions, el primer sorteo fue favorable. Quedó emparejado con el Hansa Rostock alemán (fue el último campeón de la extinta RDA), al que superó sin problemas. Peor fue en los octavos de final: tras ganar al Kaiserslautern en el Camp Nou (2-0), caía por 3-0 cuando en el último instante, Koeman bombeó el balón, y Bakero, en el segundo palo, remató con la espalda, la cabeza, el hombro… pero el balón acabó dentro de la meta germana, provocando que los azulgrana entrasen en los cuartos de final. Ahí quedó emparejado en un grupo con Sparta de Praga, Benfica y Dinamo de Kiev. En ese momento aparecieron Laudrup y Stoitchkov, que lideraron a los blaugrana hasta la final. Y en Wembley, ante 70.000 espectadores, y frente a la Sampdoria, los jugadores hicieron caso a su entrenador, que en el vestuario les dijo: “¡Estáis en Wembley y vais a jugar una final de la Copa de Europa. Salid y disfrutad!”. Y salieron y disfrutaron, pero el gol no llegó hasta el minuto 112 de partido. Una falta sobre Eusebio cerca de la frontal del área acabó con un potente lanzamiento de Koeman. Pagliuca no pudo hacer nada. A la tercera iba la vencida. Tras las derrotas ante el Benfica (1961) y el Steaua (Sevilla, 1986), los barcelonistas se coronaban por primera vez en su historia como máximos campeones de Europa.

Dos años después, la cara de Wembley se convirtió en la cruz de Atenas. Tras superar al Dinamo de Kiev con una épica remontada en el Camp Nou (habían caído 3-1 en Kiev y le dieron la vuelta a la eliminatoria ganando 4-1). En octavos eliminaron al Austria de Viena, mientras que en cuartos no tuvieron rival ni en el Galatasaray, Mónaco y Spartak de Moscú, ni ante el Oporto en semifinales. Tras ganar su cuarta Liga consecutiva, los azulgrana iban lanzados a por su segunda Champions en tres años. Pero se toparon con el Milán, que desarboló a los de Cruyff con un Desailly estelar: el francés se adueñó del centro del campo, un letal Massaro, un brillante Savicevic… mientras el Barça echó en falta a Laudrup, castigado por Cruyff al saber que no renovaba y se iba al Madrid, y a una condición de favorito que les perjudicó notablemente. La Segunda debía esperar…

Cruyff: 14 momentos del '14' 18

El ‘duelo al sol’ constante con Núñez

Hombres de acusada personalidad, las figuras de Johan Cruyff y el presidente José Luis Núñez estaban destinadas a encontrarse como si fuese un duelo al sol entre dos pistoleros. Son constantes sus críticas, quejas, reproches a lo largo de las ocho temporadas en las que Johan estuvo al frente del banquillo azulgrana. Daba la sensación de que la soga de Johan pendía de los resultados que obtenían los azulgrana. Y éstos no fallaban. Tras ganar la Copa de 1990 al Madrid, el Barcelona entró en una dinámica esplendorosa y llena de triunfos. Pero cuando estos empezaron a agotarse, las crisis volvieron. El Barça perdió las Ligas de 1994-95 (Real Madrid) y 1995-96 (Atlético de Madrid). Fue eliminado de la Copa por el Atlético de Madrid en 1995 (se impuso 1-4 en el Camp Nou en la ida, aunque los barcelonistas vendieron cara su derrota: ganaron 1-3 en la vuelta) y en sus últimos siete encuentros (desde que perdió la final de Copa ante precisamente el Atlético de Madrid, 1-0) sólo pudo ganar al Sporting a domicilio. Su salida fue traumática: fue avisado de su cese a falta de dos jornadas del final del campeonato, aunque todo partió de diez días duros en abril cuando quedó descolgado de la lucha por la Liga, perdió la final de Copa y fue eliminado de la Copa de la UEFA por parte del Bayern de Múnich. Entre el desasosiego, Johan recibió el cálido y cariñoso apoyo de su hijo, Jordi, que también se marcharía del club azulgrana ese mismo verano rumbo al Manchester United. Fue relevado por su amigo y ayudante Carles Rexach tras cerrar al técnico inglés Bobby Robson como futuro entrenador. A Núñez se le agotó la paciencia tras haber ganado sólo una Supercopa de España en dos temporadas. Según el diario Sport tampoco fue para nada amistosa: el mencionado periódico publicó un tenso diálogo entre Joan Gaspart, vicepresidente, y el propio Cruyff:

Ya sé que vienes a cumplir tu trabajo, pero ¿por qué no viene el enano de tu jefe?

Johan Cruyff

“-Cruyff: Hola, Joan.
-Gaspart: Buenos días, Johan
-Cruyff: ¿Por qué me das la mano, Judas?
-Gaspart: Hombre, Johan, no me digas eso, es un momento complicado para mí.
-Cruyff: Ya sé que vienes a cumplir tu trabajo, pero ¿por qué no viene el enano de tu jefe?”.

Días después, era el propio Núñez, quien en una tremenda rueda de prensa explicaba los motivos para su cese: “Un empleado no puede negarse a hablar con el presidente”, dijo, para asegurar “no me daba la lista de fichajes y vendía la información a la prensa”. Y también ventiló que “no quiso a Suker ni Mijatovic porque pagar 1.200 millones era una barbaridad” (ese verano fichó a Ronaldo por 2.500 millones de pesetas). Cruyff dejaba el Barça, pero su legado no terminaría ahí… Su gran continuador es Pep Guardiola mientras que en el futuro aparece Xavi Hernández en el horizonte… 

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Un dorsal histórico

Johan Cruyff es recordado por el dorsal 14 que lució con la camiseta de Holanda. Y la verdad es que hay varias leyendas: la primera vez que vistió una camiseta con el dorsal 14 fue el 30 de octubre del 1970, antes de un partido ante el PSV. Existen varias versiones sobre el porqué lo eligió: la primera apunta a un enfado porque le dejaron sin el ‘9’ tras una lesión y se lo dieron a Gerrie Mühren. La otra, contada por el propio Mühren, dice que Johan entró el último al vestuario y sus compañeros ya se habían repartido las camisetas del uno al once, así que agarró el ’14’ del cesto de las camisetas de los suplentes. Como el Ajax ganó por la mínima y Mühren marcó ese día, Cruyff, supersticioso donde los hubiera, le dejó al partido siguiente el ‘9’ “porque nos fue bien el otro día”. Sea como fuere, su decisión de mantener para siempre el número que le acompañaría en su camino hacia la gloria llegó tres semanas después cuando Johan marcó seis goles en una espléndida actuación ante el AZ’67 : los aficionados le sacaron a hombros del viejo De Meer. El propio Johan, aficionado a numerología, cuenta en su biografía que le gustaba el 14 porque se casó con su mujer el segundo día del duodécimo mes del año (2 de diciembre): 2+12 suman 14. El año era 1968: si se suman las dos últimas cifras (6+8), también da 14. Un número mágico. Un dorsal histórico. Un futbolista genial. Johan Cruyff.

Todos sus números

COMO JUGADOR

COMO ENTRENADOR

PALMARÉS



Fuente: As.com

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