Coronavirus en Argentina: los padecimientos del Ascenso, el eslabón más vulnerable en esta vida sin fútbol


La pelota dejó de rodar y trajo complicaciones. Mucho se habla de la economía de los equipos de la Superliga y de los campeonatos top de Europa. Que reducción de salarios sí; que reducción de salarios no. Y se muestran las nuevas metodologías de entrenamiento, ahora dentro de las casas y seguidas con aplicaciones a distancia. ¿Cómo repercute este nuevo escenario en el Ascenso, el eslabón más vulnerable del fútbol en Argentina? Fuerte, muy fuerte, por las condiciones son muy distintas.

«El Ascenso es muy difícil. Es un esfuerzo muy grande el que tenemos que hacer desde los jugadores y el cuerpo técnico hasta los utileros, los médicos y los dirigentes. Es muy sacrificado. Lo sabemos y estamos agradecidos de tener trabajo, pero nos cuesta mucho sobrevivir día a día. De la Primera B para abajo vivimos al día y cuando dejamos de cobrar un mes, nos cuesta muchísimo a todos«, relata Pedro Monzón, ex jugador de la Selección y entrenador de Argentino de Quilmes, de la Primera B Metropolitana​​, a Clarín.

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En las categorías más bajas, se trabaja a pulmón. Lejos de manejar fortunas, quienes lo integran viven con el mango justo. El miedo de no poder cobrar está a la vuelta de la esquina y la gran mayoría de los jugadores, a los que nadie les quita el amor al deporte, suelen tener otra ocupación para poder llevar el pan a sus familias.

«Nosotros tenemos unos chicos en Argentino de Quilmes que son recolectores de basura con mucha dignidad», cuenta Monzón. Ahora, con los campeonatos frenados, las instituciones manejarán menos presupuesto del habitual y crece el riesgo a no poder pagar los sueldos crece.

Pedro Monzón, entrenando a Argentino de Quilmes.

Pedro Monzón, entrenando a Argentino de Quilmes.

Juan Carlos Horvat, jugador de Berazategui, de la Primera C, habla sobre el tema salarial, sobre todo de marzo y abril. «Creo que la AFA, por ingresos de la TV, iba a depositar el dinero», aseveró mientras explica que espera una notificación del club.

«En mi caso, mi señora también trabaja y desde la computadora trata de hacer lo suyo. Así vamos llevándola. Pero se hace difícil. La llevamos, lo sostenemos y tratamos de salir adelante, como la mayoría de los chicos del Ascenso y de las categorías menores”, expresa.

Monzón, quien tiene la suerte de estar al día, al igual que sus dirigidos, se suma a la reflexión sobre este problema. «Se nos hace muy difícil en lo económico con este parate en el fútbol. Cuando se decretó la cuarentena, casi en ningún club del Ascenso se habían podido cobrar los haberes y ninguno se pudo mover de sus casas para ir a los clubes y pedir algo de plata -comenta-. No tenemos tarjeta o una cuenta para que nos depositen. Estamos acostumbrados a ir al club y a medida que vamos llegando al día estipulado, cobramos»-

Si el parate se extiende mucho más, la situación se hará irreversible para los clubes, que deberán recibir una ayuda externa. “¿De dónde van a sacar la plata los clubes? Yo creo que si la AFA no le da la espalda al Ascenso y le otorga el aporte que habitualmente se le da, no van a haber muchos problemas. Si esto no ocurre, será una complicación grandísima para todas las familias del Ascenso. Ojalá que la AFA pueda y tenga para poder solventarlo«, dice el ex subcampeón del mundo en 1990​ a modo de súplica.

Otro tema del que tienen que tomar nota todos los cuerpos técnicos es el físico de sus jugadores. Y hay dos componentes importantes: el espacio y los elementos para entrenarse. Los futbolistas del Ascenso no viven en countries. La gran mayoría lo hace en departamentos. Tampoco tienen un gimnasio en su casa. Con suerte tienen un par de pesas. Y esto es una piedra más en el camino para cuando la pelota vuelva a rodar.

Rodolfo Barraza, preparador físico de Deportivo Merlo.

Rodolfo Barraza, preparador físico de Deportivo Merlo.

Rodolfo Barraza, preparador físico de Deportivo Merlo, equipo que se encontraba en la cima de la Primera C​ hasta el parate del fútbol, explica los inconvenientes a los que se enfrenta en el día a día.

«A los jugadores les hacemos llamados diarios para ver cómo están y si necesitan algo. El seguimiento no sólo es en lo físico sino también en lo afectivo, porque considero que en esta situación necesitan un apoyo. Hay uno que me dice: ‘Profe, tengo un departamento de seis metros, ¿qué hago?’ Las realidades son completamente distintas. Los accesorios que tienen al alcance para hacer cosas, también”, reconoce.

Y amplía: “Todo lo que se pudo haber ganado en la pretemporada se pierde después de un parate de tres o cuatro semanas de lo que es un estímulo correcto y real en la parte aeróbica. La parte física va a caer bastante, porque al no poder trabajar en espacios amplios, la capacidad aeróbica se va perdiendo”.

A su vez, explica que se necesitan 10 o 15″ de trabajo normal para la recuperación física y técnica, porque entrenando en sus casas «pueden hacer jueguitos con la pelota, pero no un remate».

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Cristian Ferlauto, director técnico de Sportivo Barracas, de la Primera D, se suma a describir la realidad vivida en las categorías menores, que ya fue reflejada por Julio Gauna y Sebastián Ferrario, de Deportivo Paraguayo, en una carta abierta.

“Hay limitaciones para entrenar. La realidad es que nosotros podríamos mandarles videos a los jugadores con movimientos o jugadas, pero si vos no lo tenés en el día a día, en una cancha con sus compañeros, es medio innecesario. Hay muchos que viven en un departamento. ¿Qué más pueden hacer? La prioridad es que ellos estén en su casa y que se cuiden», comenta.

Y también plantea su preocupación sobre el estado físico de sus dirigidos: “Nos vamos a encontrar con los jugadores en el nivel de como cuando vuelven de las vacaciones, con la diferencia de que ahí vienen renovados de la cabeza por estar con su familia y poder despejarse. Ahora venimos de otro tipo de situación».

Cristian Ferlauto, entrenador de Sportivo Barracas.

Cristian Ferlauto, entrenador de Sportivo Barracas.

Horvat remarca la importancia de tener espacio para hacer las rutinas que le dieron desde el club. “En nuestro caso, a veces se hace complicado por diferentes motivos. No todos tienen espacio en su casa y se les hace imposible en estos momentos que estamos viviendo. Cada uno tendrá su espacio disponible y el que no, lo puede reemplazar con otra cosa. Yo tengo una cinta de correr y la uso bastante», reconoce.

En cuanto a los trabajos físicos que hace, agrega: “El profe trata más que nada de que hagamos todo lo que es fuerza media, que serían los abdominales, flexiones y espinales. Correr se hace difícil por un tema de espacio. Yo por ahí meto 25 minutos continuos en un ritmo más de resistencia. Con respecto a la fuerza, trato de suplantar las barras con cualquier peso y hacer los movimientos que nos piden”.

Juan Carlos Horvat, previo a disputar un partido con Berazategui.

Juan Carlos Horvat, previo a disputar un partido con Berazategui.

Y en cuanto a la alimentación, otro factor crucial para el cuidado del jugador, Ferlauto cuenta que les dieron un plan de alimentación a los jugadores, «especialmente para los que tienen tendencia a engordar». En cambio, tanto Deportivo Merlo como Berazategui no tienen nutricionista. «Tratamos de darles consejos en base a nuestra experiencia», dice Barraza.

El cierre es para Horvat, que a su vez es cocinero: «Cada uno es responsable de lo que hace. Creo que todos nos cuidamos como debemos, porque si vos no sos inteligente en estos tiempos, sabés que después te puede perjudicar«.

HS



Fuente: Clarin.com

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