Christian Martin, el periodista argentino que triunfa en Inglaterra y culpa al PAMI por la muerte de sus padres


Informar es dar forma, le dice Ezequiel Fernandez Moores a Carlos Ulanovsky en una charla de maestros del periodismo en el Canal de la Ciudad. Y eso es lo que hace habitualmente “El Vikingo” Christian Gonzalo Martin con su manera atractiva y espontánea de contar las cosas desde cualquier lugar del mundo, ya sean risueñas o dolorosas. En el umbral del medio siglo (en octubre cumplirá los 50 años) de una vida intensa y diversa, este apasionado del rugby y de la comunicación, desgrana la vida de un todoterreno radicado en Europa desde 1995, que actualmente trabaja para la BBC, Torneos (en ESPN porque lo compró Disney), La Nación + (Juan Cruz Avila se lo llevó de América TV), en La Nación de Paraguay, en la FIFA (desde su primer Mundial en 2002; ya lleva 5 Copas del Mundo) y para la UEFA (siguiendo a la selección de Italia).

Descendiente de galeses, sus bisabuelos emigraron cuando se acabó la producción de carbón y se instalaron en la Patagonia (primero en Puerto Madryn y luego en Gaiman). Vive en Hampshire, entre Londres y Southampton, en el Sur de Inglaterra. “Acá, en el campo, logramos comprar una casa con la tierra incluida, algo que muchas veces no te venden. Esto pertenecía al Duque de Wellington, que fue el que le ganó Waterloo a Napoleón”, dice con orgullo. Su mujer se llama Helen y es francesa: “¡Es una santa! Nos fusionamos las dos culturas… Comer y acostarse temprano, decir gracias, por favor… Cosas que en Argentina no son comunes. No somos religiosos, pero nos casamos. Y tengo dos hijos: Edward, que le decimos Teddy (16), y Victoria (11), ambos nacidos en Inglaterra. Edward juega de medio scrum; me pregunta ‘¿cómo gambeteo?’ y no sé que decirle porque yo nunca gambetee a nadie. Es como si a (Oscar) Ruggeri le naciera un número 10…”, cuenta risueñamente.

Christian Martin con Leo Messi en un partido de la Champions League.

Christian Martin con Leo Messi en un partido de la Champions League.

-¿Empezaste a hacer un balance de estos (casi) 50 años?

-Es tal la vorágine del trabajo y estar 12/14 horas en la calle que no te permite parar y pensar mucho. Pero siempre tuve el sueño de dar la vuelta al mundo en barco cuando llegara a cumplir mis 50, en tiempos normales… No sé si lo voy a poder hacer. El balance tiene que ser muy bueno. Yo viví en San Isidro, que en esa época era como una burbuja. Mi mamá fue maestra y después cocinera. Mi viejo fue comisario de la policía y siempre me crié con mucha curiosidad. Pasar la General Paz era una odisea, como ir a ver a los monstruos… A medida que se acerque el 7 de octubre –el día de su cumpleaños- recordaré que pude plasmar los sueños que tuve de chico, leyendo la enciclopedia “Lo sé todo” que me compraba mi mamá, que era una manera de viajar porque no existían los videos, los VHS, Internet y las películas se veían en el cine. Mi salida favorita era leer la enciclopedia e ir a las bibliotecas. Y muchas de las cosas que leí las pude conocer. Pude jugar en la Primera del CASI, estar en una preselección de Los Pumas, formé una familia… Mi mamá y mi papá me enseñaron a romperme el lomo, a prepararme, a respetar el trabajo y a la gente. Y, encima, todo eso me permitió jugar al rugby.

Londres-Rugby por la paz. La fundacion Rugby sin fronteras convocó a un partido con ex combatientes argentinos e ingleses de Malvinas y all{i estuvo Christian Martin (el primero a la izquierda), en Surrey, un 21 de septiembre de 2015.. Foto: AFP/Ben Stansall.

Londres-Rugby por la paz. La fundacion Rugby sin fronteras convocó a un partido con ex combatientes argentinos e ingleses de Malvinas y all{i estuvo Christian Martin (el primero a la izquierda), en Surrey, un 21 de septiembre de 2015.. Foto: AFP/Ben Stansall.

-¿Qué te dejó el rugby?

-Empezar a ganar dinero por jugar y a viajar. Yo fui el primer argentino con contrato en Europa en 1995 en el Saracens, de Londres. Me enteré en un kiosquito de Acassuso que el rugby se convertía en profesional. Yo no me considero un Puma porque en mi puesto (hooker) había muchos y muy buenos. Jugué cinco años profesionalmente, me invitaron a jugar en Inglaterra, en Gales, en Francia. Aprendí a hablar en inglés y francés. Conocí a mi mujer. Todo gracias al rugby, donde jugué durante 5 años pero nunca dejé de trabajar en los medios. El deporte me permitió entrar en «EuroChammpions», una empresa productora de contenidos, y después entré en la BBC, en Gales. Eso me abrió muchas puertas. Porque el rugby profesional estaba muy verde, la preparación física era salvaje y mi rótula de la rodilla derecha siempre me hizo sufrir.

Christian Martin jugando al rugby.Fue hooker en Casi y en una preseleccionado de Los Pumas. .

Christian Martin jugando al rugby.Fue hooker en Casi y en una preseleccionado de Los Pumas. .

-¿Y cómo fue tu conexión con los medios?

-A los 6 años ya tenía mi propio diario y repartía 100 ejemplares mensuales. Le trabajaba de cadete al imprentero para que me lo imprimiera y con los avisitos que les sacaba a todos los boliches el barrio subsistía. Mi abuela me acompañaba a Puente Saavedra a hacer los “master” (la plantilla de impresión) y tuve un llamado del Director del Marín cuando publiqué sobre los charcos que había en la entrada a mi colegio. Ahí ya comprobé el poder que tenían los medios. A los 8, vendía revistas usadas (Gente y El Gráfico) por el barrio. Y cuando me retiré del rugby, en el 2000, empecé como corresponsal de Torneos para Fox Sports en Europa, porque tenían la Premier League. Había empezado a estudiar Comunicación Social en la Universidad de El Salvador y terminé acá, en la Universidad de Cambridge.

Christian Martin en una cobertura en la oficina de la Federación Francesa de Fútbol. Foto: Archivo Clarín. .

Christian Martin en una cobertura en la oficina de la Federación Francesa de Fútbol. Foto: Archivo Clarín. .

-¿Qué aprendiste?

-En la BBC, que es un canal público que no tiene comerciales sino que la gente paga una licencia, hice cursos formativos. Ya hablaba tres idiomas y eso me ayudó mucho. Aprendí la rigurosidad de la noticia, el respeto, prepararse, ser conciso, informar sin opinar u opinar lo mínimo, digerir una idea y “mostrársela” al público que te escucha. Y reforcé otras tantas cosas que había aprendido en la Argentina. Cuando mi rótula dijo basta, empecé como asistente de exteriores, cadete, productor y lo básico de cámara, sonido, iluminación… Hice de todo, la verdad… No podía seguir infiltrándome yo mismo u ocultando lesiones para estar «available” (disponible) y cobrar seguro el 50 por ciento del sueldo. Con tres operaciones no pude cumplir mi sueño de volver al CASI y retirarme allí.

Christian Martin con la Copa Libertadores. Es hincha de River y se peleó en Lisboa, con unos simpatizantes de Boca. "¡Ustedes no necesitan vacuna muchachos! Ya recibieron triple dosis en Madrid, ¿no? ¡Abrazo a todo el pueblo boquense de un hincha del gran River Plate!", esceribió luego en su twitter.

Christian Martin con la Copa Libertadores. Es hincha de River y se peleó en Lisboa, con unos simpatizantes de Boca. «¡Ustedes no necesitan vacuna muchachos! Ya recibieron triple dosis en Madrid, ¿no? ¡Abrazo a todo el pueblo boquense de un hincha del gran River Plate!», esceribió luego en su twitter.

-¿Te siguen llamando “Vikingo”?

-No. Mi apodo juvenil es “asco” porque era medio sucio jugando al rugby. Mi dirección de twitter es “@askomartin” y me la creó Juanjo Buscalia. Mi mamá me decía “Aky” por “Oaky”, el nene travieso de Hijitus, que creó (Manuel) García Ferré. Siempre fui buen estudiante, pero me portaba mal: así el Oaky se transformó en Aky y cuando me veían jugar al rugby quedó el “Asko”. ‘Vos sos un asco jugando! Los pisaste a todos los tucumanos…”, me decían mis compañeros.

Christian Martin junto a Pep Guardiola. "Me dicen 'asco' porque era sucio cuando jugaba al rugby", dijo.

Christian Martin junto a Pep Guardiola. «Me dicen ‘asco’ porque era sucio cuando jugaba al rugby», dijo.

-¿Sos el productor de tus contenidos? ¿Fuiste camarógrafo y periodista a la vez?

-Una vez se enfermó el camarógrafo y teníamos cerrada una nota con Thierry Henry. En realidad, se había emborrachado y nunca se levantó. No lo podía mandar al frente y me largué solo. No dije nada, fue una imprudencia. Agaché la cabeza y fui para adelante, como me enseñaron en el rugby. Me presenté solo en el Arsenal. Filmé la entrevista. Me salió muy bien. Y cuando fui a la BBC entregué el tape y no dije nada. Pero el camarógrafo llamó para avisar que no podía ir y el director me llamó para decirme: “Es la primera vez en la historia de la BBC que alguien hace “selfshotting” (autofilmarse). Además, el gremio no lo permite. Pero estoy sorprendido porque hiciste un laburo bárbaro”. Nunca se me cayeron los pergaminos para ayudar, para estar delante o detrás de cámaras, hacer sonido, sé iluminar bien. La tecnología se hizo más fácil ahora y los sindicatos ya dejaron de meterse en todo como antes. Fui de los primeros en usar el FTP para comprimir y enviar materiales. Soy todoterreno porque se fue dando, no lo concibo de otra manera.

Christian Martin con Juan Martin Del Potro. Cubrió cinco Mundiales y muchos torneos de tenis y otros deportes.

Christian Martin con Juan Martin Del Potro. Cubrió cinco Mundiales y muchos torneos de tenis y otros deportes.

«Lo de Emiliano Sala era una tragedia evitable»

-Lamentablemente, te hiciste muy conocido con la trágica muerte de Emiliano Sala. ¿Cómo sigue la causa, cuando será el juicio y que pensás que va a suceder?

-Lo de Emiliano Sala me dio la posibilidad de mostrarme en un canal de deportes haciendo algo que no estaba relacionado al deporte, con un futbolista que era amigo mío. Mi suegro es hincha del Nantes y mi mujer es de esa región. Había que romper una barrera idiomática, cultural, legal, y -además- explicar reglas de aviación, políticas en el Canal de la Mancha que es semi autónomo del Reino Unido, y tratando -a la vez- de ayudar a la familia… Fue un tema que me permitió mostrarme a la gente que no sigue el deporte. Nadie lo cubrió desde el primer día, minuto a minuto, como lo hice yo. Torneos me bancó, creyeron en mí, nos metimos en el Canal de la Mancha, alquilamos aviones, arriesgamos la vida en las correntadas, hicimos de nexo entre la familia y las autoridades explicándoles que en la Argentina no creían –como acá- en las autoridades y querían ir a buscarlos ellos, con tres amigos que vinieron de su pueblo. Yo intenté «llevar» a la gente que nos veía al Canal de la Mancha y que buscara a Emiliano Sala junto a nosotros. Creo que lo logramos…

Christian Martin en el Canal de la Mancha cubriendo la trágica muerte de su amigo Emiliano Sala para Fox Sports.

Christian Martin en el Canal de la Mancha cubriendo la trágica muerte de su amigo Emiliano Sala para Fox Sports.

-¿Y lo legal?

-Fue una tragedia evitable. Un vuelo ilegal, con un piloto irresponsable y sin licencia, con un avión sin los services ni los permisos al día, algo que todos piensan que no puede ocurrir en Europa. Pero pasa… Ese avión podía haberse caído sobre mi casa, por ejemplo. Es como si yo te dijera que un taxi a Córdoba vale 200 pesos y vos sabés que no cuesta eso. Y si te paso a buscar con un Fitito y te digo ‘te lleva mi amigo Carlitos, que es un fenómeno como maneja’, pero el Fitito en la autopista no llega. Algo así pasó. Esto muestra la falta de escrúpulos de los representantes y/o intermediarios que pagaron 2 mil libras algo que costaba 12 mil, cuando se llevaban un millón y medio de libras de comisión.

-¿Y ahora?

-Hay dos causas que lleva adelante la familia. La forense para establecer por qué pasó el accidente. Y la otra, de quién fue la culpa e involucra lucro cesante, daños y perjuicios… La familia le inició acciones a todos. Al club que lo vendió, al que lo compró, y también al que le ofreció el vuelo ilegal que era el apoderado del club vendedor, por eso el club comprador no pagó el pase.

-¿Terminó no pagándole el pase el Cardiff al Nantes?

-El Cardiff no pagó la transferencia. Hizo un fideicomiso para la familia, como un gesto de buena voluntad. Pero la familia -te dije- le inició juicio a todos: clubes, intermediarios, al dueño del avión Piper Malibú, a los pilotos, a todos… El vuelo fue ilegal por eso los seguros no cubren la negligencia. El piloto (por David Ibbotson) juzgó mal la situación porque no tenía la experiencia ni el entrenamiento para este tipo de vuelo. Le agarró desorientación espacial; se metió en una nube, se perdió, nunca reportó problemas a la torre de control y hubo filtraciones de monóxido de carbono -que te hace dormir- en un avión que no tenía un detector para avisarle. El tipo se durmió, se desorientó y se la pegó en las cercanías de la isla de Guernsey.

-¿Cuándo se hará el juicio?

-Esperamos tener noticias para mediados o en la segunda mitad del año. Son dos causas legales muy complejas y –además- están frenadas por la pandemia por el Covid. La familia tiene representantes legales en Inglaterra y en la Argentina. Esto puede terminar hasta en la Corte Suprema (del Reino Unido, de Francia y de la Argentina). El avión era norteamericano operando en espacios aéreos europeos piloteado por alguien que tenía una licencia amateur. Hay muchos intereses creados y el alto perfil del caso mostró las falencias de la UK Civil Aviation Authority, la autoridad que regula la aviación civil en el Reino Unido. Hubo diez vuelos ilegales con las mismas circunstancias antes del que mató a Emiliano. Los mismos operadores, los mismos aviones, los mismos pilotos…

-¿Qué pasó con el piloto “titular” del vuelo, David Henderson?

-Le ofreció de canchero el vuelo a Emiliano sabiendo que tenía el fin de semana libre y que había dejado su perro en la perrera. Y llamó a un amigo que no podía hacer el trabajo. Y éste le pasa el laburo a otro amigo suyo, que ¡era plomero y disck jockey! Además de ser un piloto amateur…

Christian Martin hablando con el brasileño  Neymar para Fox Sports.

Christian Martin hablando con el brasileño Neymar para Fox Sports.

DEL DEPORTE A LAS PRIMICIAS SOBRE LAS VACUNAS CONTRA EL COVID

-Del deporte y la tragedia a la pandemia. Al principio, algunos se burlaban de las noticias que dabas sobre la vacuna de Oxford AstraZeneca. ¿Cómo lo tomaste?

-Muchos se burlaron por ignorancia. Porque no conocen. No consultan… En la Argentina está la costumbre de sacarle crédito, agredir o faltarle el respeto al otro en lugar de preguntar o chequear. La televisión y los medios argentinos, en general, se manejan con opinología. Son periodistas de escritorio, de teléfono y computadora. Y yo soy un tipo que labura en la calle. No me conocían y –además- sabemos que también hay intereses creados en los medios a través del grupo al que pertenezcas. Lo de la pandemia se fue dando naturalmente. Al salir Fox Sports del aire, enseguida Juan Cruz Avila –que es mi amigo- me ofreció entrar en Amèrica, junto a un periodista de Brasil y otro desde Estados Unidos. Él tuvo el mérito de ver que la situación se iba a complicar cada vez más en esos tres países. Y terminó pasando. Gracias a los contactos del rugby hice relación con la Universidad de Oxford y con el laboratorio AstraZeneca, que terminaron generando esta vacuna revolucionaria en tiempo récord. Al final, todos esos que se burlaban terminaron viendo que yo era el mensajero, que no estaba inventando una noticia. Entrevisté, y lo sigo haciendo, a científicos siguiendo el procedimiento de la producción, los testeos y los ensayos de la vacuna que empezó a hacerse el 20 de abril de 2020.

Christian Martin en el Laboratorio de Oxford.

Christian Martin en el Laboratorio de Oxford.

-Y tu manera espontánea de contar el tema le llegó a muchísima gente, no solo del deporte, sino en general…

-En televisión tengo audio y video, no puedo manipular información, ni “robar” o sacar de contexto de otro lado. Desde Jorge Rial, que me llamó y me sacó al aire pidiéndome perdón, diciéndome que se había manejado de manera irónica, hasta otros colegas de ese canal y de otros canales. No podían creer que un periodista que no era del palo de ellos estaba dando semejante información. La realidad es que yo soy del palo de ellos, pero trabajo en otro territorio. El trabajo del corresponsal y del tipo que trabaja en la calle, está bastardeado en Argentina. Está menospreciado. Todos se “roban” información y opinan tomando mate y café calentito en el estudio y yo trabajo en el frío, en hospitales, en hogares de ancianos, hablando con los paramédicos, con los conductores de ambulancias, con la muerte alrededor… Estuve en centros de vacunación y en laboratorios. Y lo que pasaba acá, pasaba más tarde en Argentina. Por eso la noticia se convirtió en más relevante porque era como ver el diario del lunes. Fue una seguidilla de 15 o 20 primicias para Argentina porque los pasos se fueron dando.

-Por tus charlas con los científicos, ¿podés pronosticar cuándo será el fin de esta pandemia?

-No. Aparecieron las mutaciones, que anticipamos. La información que manejamos es que vamos a tener que aprender a convivir con este virus. Habrá nuevas olas y será una carrera entre las mutaciones y las vacunas. Cada país tiene una estructura de salud y seguridad que quedó expuesta con esta pandemia. Habrá que ponerse a tiro y empezar a prever y a preparar lo que se viene en el futuro. Este virus, por lo que me cuentan los científicos, va a terminar convirtiéndose en algo como la gripe o como otras enfermedades que van a ser vacunables. Pero que son contagiosas y transmisibles de manera exponencial de humano a humano. Es decir que todo conduce que habrá virus por mucho tiempo, pero que las nuevas olas serán más leves porque habrá testeos, vacunas y cierto tipo de restricción para combatirlo. Lo que en el Siglo XVII tardaba 200 años en pasarse de uno a otro en todo el mundo, con la globalización y las conexiones se terminó transmitiendo en dos días…

-¿Vos creés la historia del murciélago o la de que este virus se escapó de un laboratorio chino?

-La verdad la sabremos más adelante. Yo creo que recién en 20 años. Sabemos que la información que viene de China siempre te hace desconfiar porque hay censura y manipulación del gobierno. Acá hay un servicio de inteligencia que se llama MI6, que maneja la inteligencia exterior en el cual siempre se ha confiado. Todos pensamos que estaban trayendo información de China de primera mano sobre lo que pasaba en Wuhan. O no lo hicieron, o no la encontraron o el Gobierno británico -en su momento- la ignoró. Acá siempre se manejaron muy bien en situaciones límites. En España, desde el 12 de octubre de 1492, cuando zarpó (Cristóbal) Colón, hasta el día de hoy erró en todo. ¡Todo, eh! Tanto la monarquía como el gobierno español. En las guerras mundiales, en las guerras civiles, en la explotación del nuevo mundo. Y, en cambio, los británicos -paralelamente- acertaron en casi todo. Teníamos la esperanza de que lo frenaran y no fue así: tenemos el índice de mortalidad más alto de Europa y uno de los más altos del mundo. Hay una Organización Mundial de la Salud (OMS) que tendría que liderar esta crisis en el mundo y no lo hizo. Porque no transmitió las cosas como correspondían, teniendo gente propia en China. Toda su reputación ahora es muy cuestionable.

-¿Por qué los países a los que les sobran vacunas no las mandan a los más pobres o del Tercer Mundo, como la Argentina?

-En los países pobres y del Tercer Mundo tienen muchísima responsabilidad quienes los manejan. Echarle la culpa a Estados Unidos, el Reino Unido o a los alemanes es injusto. Primero hay que mirar que se hizo en el país de uno para tener las vacunas. Lo que pasa en la Argentina es responsabilidad de las autoridades argentinas. Cada Gobierno tiene que apuntar a tener lo mejor para su gente. A pesar de los errores cometidos en el arranque de la pandemia, nosotros aquí nos sentimos protegidos, representados y cuidados. El tema de las patentes acá hay gente que trabajó mucho tiempo y que tiene una ciencia de vanguardia. En la Argentina está lleno de científicos que me han criticado por radio o televisión; uno de apellido polaco y otro llamado (Fabricio) Ballarini. Gente que si realmente son científicos tendrían que estar buscando vacunas y ayudando a la ciencia, no estar en los medios de televisión.

-¿Y liberar las patentes?

-Por el momento, Alemania y el Reino Unido se oponen; cosa que no hacen Italia, España o Francia, los países latinos, porque ellos no fabricaron vacunas. Hay una cierta reticencia en proteger la propiedad intelectual. Mucha gente me dice (en las redes), “a vos te paga AstraZeneca” , y la verdad que no. Cuando tuve que criticarlos o que se equivocaron, lo hice. Ahora están apareciendo más casos de trombosis. En Gran Bretaña se aplica solo en mayores de 40 años. Pero se hizo un trabajo histórico en tiempo record. Y Pfizer y AstraZeneca hablaron con los gobiernos, no con privados, cosa que saca del medio a los intermediarios que aparecen siempre para lucrar. Con complicidad o no de los gobiernos, no lo sé…

-Pero acá se firmaron contratos y se pagaron vacunas que nunca llegaron…

-Argentina trabaja en producir la vacuna entera. Hizo un gran trabajo Hugo Sigman en producir el antígeno. Ahora en México se retrasaron con el envasado, pero entiendo que van a llegar a fin de mes. Estados Unidos colaboró. Pero no es un tema de que los grandes países no quieren dar las patentes. Es responsabilidad de los gobernantes de cada país, repito.

-¿Cómo ves el manejo de la pandemia desde allá con ojos argentinos?

-En Argentina no hay salud pública, educación pública, no hay seguridad pública desde hace décadas. No es de ahora. Mis padres confiaron en Gustavo Posse, el hijo de Melchor, un intendente histórico de San Isidro, y junto al tenebroso Pami se cobraron la vida de mis padres, quienes murieron en 2017. Y yo no olvido, ni perdono… Lo viví en carne propia, junto a ellos: no hay una estructura decente para la gente mayor. Cuando fui a cerrar el departamento de mis viejos, fui a pagar unos impuestos y era un safari de 300 metros bajo la lluvia. Veredas rotas, llenas de agua, pozos, baches, todo inundado. ¡Y en San Isidro!  La estructura publica en la Argentina es muy mala e injusta para con un policía que fue incorruptible, como mi viejo, y para una maestra que fue de voluntaria a enseñar a la villa de La Cava, como mi vieja. No tuve los contactos para que vayan al Hogar del Colegio Marín, donde estudié, y terminaron en San Martín. Ellos tenían demencia senil y necesitaban un lugar con asistencia psicológica y no lo tuvieron. Cuando murió mi mamá no fui de la bronca y es el día de hoy que me arrepiento y me duele el corazón de no haber ido a despedirme de ella… Preferí honrar a mis viejos laburando, como ellos me enseñaron.

-Cerremos la entrevista con una sonrisa. ¿Seguís participando de los Highlands Games tirando troncos en Escocia?

-Fui varias veces cuando me dejaba la rodilla… Los ingleses le prohibían a los escoceses entrenarse con armas en la la Edad Media y los escoceses crearon unos eventos tirando piedras o troncos para alistarse para las batallas cuando les tocaba. Los Highlands Games dieron origen a muchos deportes olímpicos y me encantó ir, pero ya no lo hago más. Ni eso, ni los deportes de fuerza como “el hombre más fuerte de Gran Bretaña”. Nunca salí campeón; terminé 13 entre 85 tipos y estaba ahí la Reina Isabel, que nos saludó a todos en general. Tuve la suerte de conocer a varios miembros de la familia real, se asombraban de que fuera argentino. Pero no conocí a Lady Di, la princesa de Gales.

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Fuente: Clarin.com

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