Brawn GP, el equipo que casi sin sponsors y con una avivada técnica fue el campeón menos pensado de la Fórmula 1


La historia del deporte se caracteriza por mostrar casi siempre en los lugares de dominio a los que poseen un mayor potencial económico. Cuanto mayor es el nivel de recursos, más fácil es para los grupos de trabajo o los deportistas aspirar a cumplir los objetivos y mejorar su rendimiento temporada tras temporada. Pero existen casos que remiten a la historia de David y Goliat. Epopeyas y hazañas que enaltecen el esfuerzo y llevan a pensar que los recursos y el dinero no son la única herramienta que se debe tener en cuenta al momento de competir. El equipo Brawn GP es uno de esos.

En la Fórmula 1​ hay una premisa que parece estar marcada a fuego: sin mucha plata es imposible ganar. Esa frase tuvo su excepción en la temporada 2009, cuando el equipo comandado por Ross Brawn se coronó campeón en el autódromo de Interlagos (San Pablo) de la mano de Jenson Button a bordo del BGP 001.

Brawn, Button y Barrichello, el trío que llevó a la Cenicienta de la F1 a conquistar el campeonato mundial (Foto:AP).

Brawn, Button y Barrichello, el trío que llevó a la Cenicienta de la F1 a conquistar el campeonato mundial (Foto:AP).

¿Como hizo el ex director técnico de Ferrari para llevar a un equipo desconocido a lo más alto del mundo motor? Y, ¿por qué tras once años de su victoria el equipo no continuó en la F1? El surgimiento de Brawn GP se dio en un contexto de incertidumbre, ya que la nueva escudería tomó el lugar que dejó Honda en 2008, luego de que los nipones se declararán con problemas económicos para encarar el siguiente año.

Jorg Zander y Loic Bigois (responsables del diseño del auto) recibieron la noticia por parte de Ross Brawn, quien en ese momento era el director del equipo oriental. El comunicado fue un baldazo de agua fría, principalmente porque se dio a conocer unos días antes de Navidad e impactó, de forma negativa, en el trabajo de 700 empleados de la empresa. El diseño, las mejoras y el plan para 2009 se encontraban en marcha, pero todo indicaba que sería en vano.

La incertidumbre perduró hasta marzo, al punto de que en la pretemporada del invierno europeo surgieron nombres de posibles patrocinadores para salvar al equipo de trabajo de Honda, el cual también debía encontrar una resolución para los empleados de Super Aguri, segunda escudería del gigante japonés.

Bernie Ecclestone (director comercial de la F1 en ese momento) presentó una oferta de 100 millones de euros para salvar al equipo. “Los traté de ayudar con la compra, ellos debieron haber aceptado la oferta, la cual era bastante buena para todas las partes involucradas. Les daba una completa libertad para que pudieran trabajar por cuenta propia. Ahora solo queda esperar y rezar, nadie sabe lo que pasara con Honda”, manifestó ante el rechazo de Ross Brawn.

Ecclestone buscó adquirir el equipo, aunque la propuesta no fue suficiente para Ross Brawn (Foto:EFE).

Ecclestone buscó adquirir el equipo, aunque la propuesta no fue suficiente para Ross Brawn (Foto:EFE).

Otros protagonistas que se vincularon al salvataje fueron David Richards, Richard Branson, Vijay Mallya (fundador de Force India) y Carlos Slim, magnate mexicano que posteriormente apadrinó a Sergio Checo Pérez. Sin un rumbo claro y con el inicio de la competencia golpeando la puerta, Ross Brawn se planteó que debía ser él el salvador de un trabajo que parecía estar condenado al fracaso rotundo.

Luego de tantas vueltas, Brawn adquirió la plaza de Honda y el equipo de trabajo por una libra esterlina, un valor simbólico. A cambio de eso, el nuevo dueño recibió, por parte de los japoneses, 200 millones de dólares (92 en efectivo), la maquinaria y la infraestructura necesaria para trabajar a contrarreloj de cara al inicio del campeonato en el Gran Premio de Australia.

La cara del éxito. Brawn le dio vida a un equipo que estaba en las ruinas tras la temporada 2008 (Foto:AP).

La cara del éxito. Brawn le dio vida a un equipo que estaba en las ruinas tras la temporada 2008 (Foto:AP).

La maniobra de Brawn aseguró los 700 puestos de trabajo, aunque el personal y los recursos no estaban a la altura de Ferrari, Mclaren o Red Bull. Pero aquí es donde las buenas decisiones y el correcto uso de los recursos juega un papel fundamental, ya que aquella temporada 2009 presentó los cambios más drásticos desde 1998 con la reducción del 50% del downforce, la vuelta de las gomas lisas y la llegada del KERS (sistema que permitirá transformar energía cinética en eléctrica) como novedades.

Al momento de leer el borrador sobre la reglamentación, el ex integrante de la Scuderia Ferrari notó que existían algunos vacíos legales dentro de las normas. Allí es donde Brawn GP supo aprovechar la implementación de un doble difusor en la parte trasera de su auto, asegurando un rendimiento óptimo en las primeras pruebas llevadas a cabo en Montmeló.

“Recuerdo volver a los pits y decirle a mi ingeniero, Andrew Shovlin que el auto se sentía bien, pero que los arreglos no estaban del todo bien. “Hay subviraje aquí, la parte trasera se mueve de forma rápida”, le comenté. Él me miró con una sonrisa y le pregunté: “¿Por qué estás sonriendo?”. Él me respondió: “porque en tu primer vuelta fuiste seis décimas más veloz que el resto”. En ese momento el equipo dijo que dejamos de correr con poco combustible y así lo hicimos por el resto de la prueba, pero al final terminamos el día siendo un segundo más rápido que el resto, así que fue un gran shock para todos”, confesó Jenson Button en Beyond The Grid, podcast del canal de Fórmula 1.

Las quejas de Ferrari y Mclaren por el difusor no surtieron efecto ante la FIA, eso planteó un panorama perfecto que desembocó en siete victorias en las primeras doce carreras. Button se afirmó como uno de los candidatos al título, mientras que Rubens Barrichello y Sebastian Vettel aspiraban a dar pelea hasta el final. Pero la situación del alemán a bordo del monoplaza de Red Bull no era la misma que la del brasileño, ya que las mejoras de la escudería austríaca dieron sus frutos en la segunda mitad del año calendario.

Brawn GP fue una novedad. Un auto blanco, casi sin sponsors– salvo por Bridgestone (patrocinador de todas las escuderías), la marca de ropa Henri Lloyd y Virgin ( propiedad de Branson)- que volaba en lo más alto de la parrilla. Pero todo no fue color de rosas, ya que los problemas se suscitaron ante el escaso dinero que poseía La Cenicienta del Gran Circo.

La falta de presupuesto y el escaso personal de trabajo fue un problema, aunque no afectó en el objetivo final del equipo (Foto:AFP).

La falta de presupuesto y el escaso personal de trabajo fue un problema, aunque no afectó en el objetivo final del equipo (Foto:AFP).

“Cuando detuvieron la carrera de Malasia paramos en la grilla, sacamos el volante, lo pusimos de cabeza y salió el agua de abajo, ya no servía más. No teníamos uno de repuesto y el auto no iba a andar de nuevo si se reiniciaba la carrera, así que tuvimos suerte cuando la suspendieron definitivamente”, había declarado James Vowles.

Más allá de los contratiempos, el objetivo se cumplió en tierra brasileña tras la llegada de Button en la quinta posición. Lágrimas en el rostro y un llanto desconsolador fueron las primeras imágenes del Brawn, el padre de la criatura, quien en un año pasó de la incertidumbre a tocar el cielo con las manos.

El festejo de Jenson Button al ganar en el GP de Mónaco (Foto:Reuter).

El festejo de Jenson Button al ganar en el GP de Mónaco (Foto:Reuter).

El cierre para el equipo se dio en el GP de Yas Marina (Abu Dhabi), pero dos semanas después la venta del equipo volvería a plantear un nuevo panorama para los ex trabajadores de Honda y Super Aguri. Mercedes Benz había adquirido el 70% de las acciones de la escudería y su llegada a la Fórmula 1 era una realidad, aunque para ese entonces ya era proveedor de motores en Mclaren y Brawn.

“Recuerdo cuando John Owen, uno de los ingenieros de aerodinámica del equipo me dijo ‘Hogd, si hacemos un buen trabajo, Mercedes va a comprar el equipo a final de temporada. Yo me reí y le dije ‘pero si ellos están con McLaren’. A lo que me respondió ‘uno nunca sabe, si pateamos traseros y tenemos una buena temporada, Mercedes será el nuevo dueño del lugar’. Me reí, pero al final de temporada ya era un hecho”, afirmó Peter Hodgkinson, encargado del ensamblaje de los autos, a Espn.

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Ross Brawn vendió por 100 millones de euros el equipo que había adquirido por 1 libra, mientras que Michael Schumacher ocupó el lugar de Jenson Button y Nico Rosberg tomó la plaza de Rubens Barrichello. Pero la “vieja guardia” que trabajó bajo las órdenes del británico fue parte de la nueva metamorfosis. Gran parte de aquellos ingenieros son los que hoy en día forman parte del grupo de trabajo que impulsó a Lewis Hamilton a ser cinco veces campeón del mundo, y a posicionar a la marca alemana en la vanguardia de la máxima categoría del mundo motor.

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Fuente: Clarin.com

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