Atlético | Simeone se reinventa


El Atlético domina LaLiga y contra el Sevilla dio un paso de gigante consumando el campeonato invernal pese a haber disputado dos jornadas menos que Real Madrid y Barcelona, sus primeros perseguidores. Un equipo dirigido desde hace más de nueve años por un Simeone que, lejos de haberse instaurado en el inmovilismo, está más innovador que nunca.

El Cholo, junto a Nélson Vivas como segundo, ha llevado a la práctica el el refrán ‘renovarse o morir’ y lo ha hecho con un estilo atrevido y hasta el momento con unos resultados inapelables. El Atlético comenzó la temporada con su tradicional 4-4-2 que tantos años lleva acompañando al técnico (el sistema favorito desde la temporada 2012-13, con la dupla arriba de Falcao y Diego Costa), pero ya con ciertas modificaciones. Ante el Granada, en un partido cerrado con goleada por 6-1, Koke pasó a jugar al doble pivote, algo que venía haciendo esporádicamente todos los años, pero sin regularidad, ya que el capitán acababa siempre tirado a banda. Un mediocentro con Saúl que permitía situar a dos jugadores verticales y muy ofensivos en los costados (Correa y Carrasco), con João Félix con libertad total de movimientos y Costa en punta. Un sistema que potenciaba al portugués, a costa de perder músculo en el medio, y a un equipo que buscaba el gol con ahínco, dejando atrás a Savic y Felipe y en los laterales a Trippier y Lodi

Escudo/Bandera Atlético

En aquel encuentro esperaban desde el banquillo Luis Suárez, recién llegado al equipo, Llorente y un Thomas cuyo futuro se mantenía en el aire. Sin embargo, los dos pinchazos ante Huesca y Villarreal llevaron a Simeone a su primera vuelta de tuerca. Ya sin el ghanés en el club, el Atlético visitaba Balaídos con su defensa clásica de cuatro atrás (Manu Sánchez de gran novedad), de nuevo Koke en el doble pivote, en esta ocasión junto al debutante Torreira, Correa y Lemar en los costados y dos puntas clásicos arriba, Suárez y Costa. Un experimento que salió bien hasta que el hispanobrasileño se rompió. Menos juego entre líneas sin João, pero dos referencias arriba para que uno bajase a recibir y tocar de cara y el otro tirase el desmarque al espacio. No volverían a coincidir sobre el campo en un once hasta la salida de Costa.

Múnich, antes y después

El equipo generaba ocasiones, siempre con la clara misión de suministrar balones a Suárez en el área, el gran propulsor del cambio de estilo, pero con la primera gran piedra en el camino llegó el batacazo. La visita al todopoderoso Bayern, que no perdona las ocasiones que tiene y que destrozó con su definición a un Atleti que generó peligro pero no materializó sus oportunidades. Un 4-0 muy duro, pero que probablemente sirvió a Simeone para dar el paso y tomar una decisión: situar una línea de tres centrales con dos carrileros. Algo que permitía mayor escudo para seguir apostando por Koke en el medio, un jugador que da muchísima fluidez al juego y rigor táctico y que ha potenciado por completo a jugadores como Hermoso o Trippier. El inglés, acostumbrado a jugar de carrilero con su selección, se encuentra más cómodo que nunca, aportando muchísimo en ataque y teniendo siempre por detrás a Savic vigilando su espalda.

Con Hermoso, se gana una gran salida de balón desde atrás y se le expone menos al cuerpo a cuerpo con el punta rival, donde sufre más que sus compañeros Giménez, Felipe y Savic. Potenciar sus virtudes y esconder las fases de juego que le pueden costar más. Además, el madrileño posee una polivalencia que le permite jugar como lateral izquierdo cuando el partido lo requiere. Todo ello potenciado por el total compromiso defensivo mostrado por Carrasco, que no para de trabajar la banda izquierda. Su gran recompensa llegó contra el Barcelona, donde hizo el gol del triunfo. Un cambio de sistema que también ha conllevado el mejor Herrera desde su llegada al Atleti. En el otro lado de la balanza, jugadores como Lodi o Saúl han sufrido una perdida de protagonismo y Torreira o Kondogbia mayor dificultad para entrar en los esquemas

Lemar condiciona el nuevo once

Sin embargo, cuando Simeone parecía haber encontrado su once ideal con Savic-Giménez-Hermoso formando una línea de tres atrás que libera a los pivotes y a Trippier y Carrasco de carrileros en ataque, con Koke en el medio junto a un acompañante más posicional entre Saúl, Herrera, Torreira o Kondogbia, Llorente por delante, João Félix o Correa como segundo punta y Luis Suárez arriba, ha llegado una nueva modificación en el sistema, donde se junta un bajón en el rendimiento de João Félix, con problemas en el tobillo, con la explosión de juego de Lemar

Simeone siempre ha dicho que no se casa con nadie y que jugará quien mejor rendimiento pueda ofrecer, algo que ha quedado claro con las últimas suplencias de jugadores del peso del portugués o de Saúl. Lemar dio un paso adelante en el único lunar del Atlético en Liga, cuando se vio sobrepasado por el Madrid en el derbi y su entrada fue uno de los pocos focos de luz del equipo en la segunda mitad. Desde entonces, cada vez es más protagonista. Suma cinco partidos ligueros consecutivos en el once, en una posición más interior que ha provocado que el Cholo haya modificado su esquema para ver el mejor nivel del francés, más parecido que nunca al que se fue a buscar al Mónaco.

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Para que Lemar pueda ocupar ese puesto como mediapunta con libertad de movimientos, Koke ha bajado su posición hasta el pivote, el jugador con mayor responsabilidad en la salida de balón, pero también defensivamente con la gran misión de evitar que se parta el equipo. El capitán pisa menos área, pierde su último pase, luce menos, pero ofrece un rigor táctico y un trabajo oscuro impoluto. También Llorente debe retrasar su puesto, ahora en defensa más cercano al doble pivote en el que tanto vivió antes de explotar con Simeone como jugador ofensivo. Eso sí, sin perder sus diagonales al espacio que tanto daño hacen a los rivales. Por su parte Lemar ofrece muchísimo despliegue para ser el primero en acudir a la presión y a tapar cualquier boquete, principalmente en la banda izquierda doblando en trabajo a Carrasco.

Pero además, Correa ha entrado por João Félix para situarse más pegado al costado derecho, algo que abre espacios por dentro y aporta muchísimo trabajo ante equipos poderosos como el Sevilla. El argentino ofrece mayor despliegue físico, ida y vuelta y rigor defensivo y compone un equipo donde todos se sacrifican y que, con el marcador a favor, se convierte en una fortaleza prácticamente inexpugnable. En ataque, el 10′ tiene total libertad para moverse por dentro con Trippier siempre llegando hasta línea de fondo.

Ahora, el Cholo está obligado a agitar de nuevo su plantilla, ya que pierde para Ipurua por sanción a Koke, quizás el jugador más importante sobre el campo, y Hermoso sufrió un esguince de tobillo que le convierte en duda. Además, la llegada de Dembélé ofrece una nueva alternativa para Simeone. Un punta veloz, con capacidad para correr al espacio y que puede potenciar el contragolpe. Superada la transición, se está viendo a un Atlético nuevo, muy rico tácticamente y que no renuncia a nada gracias a una plantilla cuya competencia interna marcará cual es el techo del equipo.



Fuente: As.com

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