Arranca el US Open más extraño de la historia, y no solo por el coronavirus


Este lunes 31 de agosto comenzará el US Open más convulsionado de los últimos años. Y no solo por el coronavirus. A la amenaza de la pandemia, que obliga a armar una estricta «burbuja» en Flushing Meadows, a puertas cerradas, se le sumó la novedad de la creación de un nuevo sindicato de jugadores, separado de la ATP, con Novak Djokovic a la cabeza. Rafael Nadal, por la crisis sanitaria, y Roger Federer, en rehabilitación, no estarán presentes.

Serán condimentos extraños para el comienzo del primer Grand Slam de la nueva normalidad del tenis, en el que el serbio, máximo favorito entre los hombres, y Serena Williams, tercera preclasificada entre las mujeres, intentarán aprovechar las ausencias de varias estrellas para agrandar sus leyendas.

El Billie Jean King National Tennis Center, escenario habitual del «grande» norteamericano, regalará postales muy diferentes. Como se pudo ver la semana pasada, cuando el complejo albergó el certamen de Cincinnati, que se mudó allí solo por esta edición, no habrá público en las tribunas, como parte de las medidas para prevenir los contagios. 

«Es un ambiente bastante triste», comentó el escocés Andy Murray, luego de haber jugado ese Masters 1.000 sin espectadores. Muchos de sus colegas coincidieron. Aunque tal vez durante el US Open, las sensaciones serán distintas. Porque la USTA, ESPN y la empresa de tecnología IBM trabajaron para generar efectos de sonido a partir de grabaciones de las multitudes de años anteriores, que se reproducirán durante los partidos.

Tribunas vacías y tapabocas para todos. Así se verá el US Open. 
Foto Reuters

Tribunas vacías y tapabocas para todos. Así se verá el US Open.
Foto Reuters

Las canchas tampoco lucirán iguales. No habrá jueces de línea -se utilizará en todos los courts el sistema de Ojo de Halcón- y se desplegará un número menor de ball kids, que deberán utilizar barbijos y no podrán alcanzarles las toallas a los jugadores; solo las pelotas. El uso de tapabocas será obligatorio para todos, incluso los tenistas, salvo cuando estén entrenando o jugando.

Quienes ingresen o hayan ingresado a la «burbuja» serán testeados con regularidad. Un positivo, aunque sea del entorno del jugador, puede implicar la descalificación, como comprobó Guido Pella, quien se quedó sin el torneo de Cincinnati por un «falso positivo» de su preparador físico. Y si los jugadores abandonan la «burbuja» sin autorización -solo pueden moverse entre el complejo y el lugar donde se hospedan-, serán dados de baja automáticamente.

Claro que tantas medidas de seguridad no garantizan un riesgo nulo de contagio. Lo comprobó Benoit Paire, que este domingo fue borrado del cuadro de singles tras dar positivo en uno de los controles que le realizaron, según aseguró el diario L’Equipe. La organización comunicó el positivo sin identificar al jugador, pero el español Marcel Granollers ya ocupa el lugar del galo.

El francés, que es asintomático, fue aislado y se comenzó el estudio de la cadena de contactos, para determinar si otro tenista deberá realizar también la cuarentena de 14 días, por lo que podría haber más bajas en las próximas horas. 

El marco raro que genera el protocolo se hizo aún más peculiar el sábado, cuando un grupo de estrellas del circuito masculino, encabezado por Djokovic, anunció la creación de un nuevo sindicato de jugadores -la Professional Tennis Players Association (PTPA)- y abrió una nueva polémica

El serbio renunció a su posición como presidente del Consejo de Jugadores de la ATP y sigue su propio camino. «Esta no es una idea nueva. Ha sido un proyecto para jugadores y generaciones diferentes durante los últimos 20 años. Es el paso correcto para los jugadores, porque creo que los unifica. Les permite tener una plataforma para tener una asociación a través de la cual podrán expresarse mejor, donde podrán hablar sobre las ideas, los intereses y las cosas que se relacionan con ellos», aseguró Nole.

El estadounidense John Isner, primera raqueta de su país, el canadiense Vasek Pospisil, 92° del ranking y otro ex miembro del Consejo de la ATP, y un gran número de jugadores, entre ellos Diego Schwartzman y Pella, apoyaron la creación de la nueva organización, que abrió une grieta entre Nole y Rafael Nadal y Roger Federer, contrarios a la iniciativa.

«Es hora de la unidad, no de la separación. Todos tenemos que trabajar juntos. Tenemos un problema mayor y la separación y la desunión definitivamente no es la solución», escribió el español, ausente en Nueva York, en su cuenta de Twitter, respaldando la dirigencia de la ATP.

Federer, que tampoco jugará en Flushing Meadows, lo avaló: «Estoy de acuerdo con Rafael Nadal. Estos son tiempos inciertos y desafiantes, pero creo que es fundamental para nosotros estar unidos como jugadores y como deporte para allanar el mejor camino a seguir».

Dominic Thiem y Andy Murray también se separaron de la posición de Djokovic. El escocés avisó que no firmaría la carta de fundación, porque creía que había que darle tiempo a las autoridades de la ATP, que asumieron en enero, para trabajar. Y además destacó: «Estaría más entusiasmado con el concepto si las mujeres estuvieran involucradas. Enviaría un mensaje mucho más poderoso que solo con los hombres».

Esa crítica a la falta de representación del circuito femenino llegó a oídos de los miembros del nuevo sindicato. «Hay un diálogo activo y constante con las jugadoras y reconocemos la importancia de las mujeres y su participación. La PTPA está en pañales… Y solo crecerá de aquí en adelante», respondió Pospisil.

La ATP, la WTA y la ITF, los órganos rectores del tenis mundial, emitieron un comunicado pidiendo «unidad» para salir «de la crisis» posterior a la pandemia. «Es nuestra responsabilidad garantizar que nuestro deporte salga de esta crisis con bases sólidas sobre las que podamos construir. Es el momento de una colaboración aún mayor, no de división; un momento para considerar y actuar en el mejor interés del deporte, ahora y en el futuro», aseguraron.

Djokovic y Serena, por la gloria

Djokovic, campeón del Masters 1.000 de Cincinnati, irá por su 18° Grand Slam.
Foto EFE

Djokovic, campeón del Masters 1.000 de Cincinnati, irá por su 18° Grand Slam.
Foto EFE

Con el clima enrarecido por el coronavirus y la tensión generada por la creación de la nueva PTPA, que amenaza con dividir al circuito y complicar la relación de algunas grandes figuras con la ATP, el US Open promete tener emociones de sobra afuera de la cancha. Aunque también en lo estrictamente deportivo, con Djokovic y Serena Williams como grandes protagonistas.

El número uno del ranking ATP quiere sumar en Nueva York su 18° título «grande», para quedar a uno de los 19 que acumula Nadal y a dos del récord de 20 de Federer, máximo ganador de la historia en esta categoría. Y tiene razones de sobra para ilusionarse.

Nole se coronó en cinco de los últimos siete Grand Slam disputados, incluido el Abierto de Australia en enero, poco antes de la suspensión del tour por el Covid-19. Y el sábado levantó el trofeo de Cincinnati, con un triunfo ante el canadiense Milos Raonic.

En el que fue su primer torneo desde fines de febrero, consiguió su 35° Masters 1.000 (quedó empatado con el mallorquín) y extendió su racha invicta en este 2020 a 23 victorias en el mismo número de presentaciones.

Novak Djokovic, campeón del Masters 1000 de Cincinnati.
Foto EFE

Novak Djokovic, campeón del Masters 1000 de Cincinnati.
Foto EFE

A las credenciales propias que posicionan a Djokovic como máximo candidato a gritar campeón, hay que sumarle las ausencias de Nadal y Federer. El español, número dos del mundo y campeón defensor, eligió no viajar a Nueva York por la crisis sanitaria. Y el suizo, cuarto del ranking, cerró su temporada durante el parate tras operarse la rodilla derecha.

Aunque el serbio no debería confiarse. Primero porque durante el torneo de Cincinnati luchó con una molestia en el cuello, que lo complicó en la semifinal ante el español Roberto Bautista Agut -muchos criticaron que hubiera aprovechado la lesión para enfriar el partido y cortarle el ritmo a su adversario- y también la final.

Djokovic no tendrá mucho tiempo para ponerse al cien por ciento físicamente, porque debutará en el Grand Slam este lunes por la noche. Jugará a las 20 de la Argentina ante el bosnio Damir Dzumhur.

Más allá de las bajas de Rafa, Roger, el francés Gael Monfils, el italiano Fabio Fognini y el suizo Stan Wawrinka, hay otros grandes tenistas que podrían sorprenderlo, como el austríaco Thiem (2°), el ruso Daniil Medvedev (5° y finalista el año pasado) y el griego Stefanos Tsitsipas (4°).

Serena Williams buscará igualar el récord de 24 "grandes" de Margaret Court. 
Foto AFP

Serena Williams buscará igualar el récord de 24 «grandes» de Margaret Court.
Foto AFP

Serena buscará su 24° Grand Slam para igualar el record de la australiana Margaret Court. Y parece tener un poco más abierto el camino. Seis de las primeras diez del ranking WTA se bajaron del torneo por la pandemia: la australiana Ashleigh Barty (1ª), la rumana Simona Halep (2ª), la ucraniana Elina Svitolina (5ª), la canadiense Bianca Andreescu (6ª y campeona en 2019), la neerlandesa Kiki Bertens (7ª) y la suiza Belinda Bencic (10ª). 

La estadounidense, que enfrentará el martes a su compatriota Kristie Ahn (96ª) en la primera ronda, sumó su último grande en 2017, cuando ganó Australia estando embarazada de su hija Olympia. Fue finalista en Wimbledon y el US Open, en 2018 y 2019. Viene de caer en octavos de final en Cincinnati ante la griega Maria Sakkari.

La checa Karolina Pliskova (máxima favorita), la estadounidense Sofia Kenin (2ª) y la japonesa Naomi Osaka (4ª) son sus máximas rivales. También la bielorrusa Victoria Azarenka, ex número uno y ganadora del título en Cincinnati.

Tres argentinos a la cancha

Diego Schwartzman debutará al mediodía de Argentina ante Cameron Norrie. 
Foto AFP

Diego Schwartzman debutará al mediodía de Argentina ante Cameron Norrie.
Foto AFP

La primera jornada de acción en Nueva York tendrá a tres argentinos en las canchas. Diego Schwartzman, Juan Ignacio Londero y Federico Coria buscarán arrancar con el pie derecho para meterse en la segunda ronda del certamen estadounidense.

El Peque, noveno favorito, enfrentará en el primer turno de la cancha 5 -desde las 12 de nuestro país- al británico Cameron Norrie, 77° del ranking. A la misma hora, Londero, 62° del mundo, enfrentará al ruso Evgeny Donskoy (114°) y Coria (103°), al taiwanés Jason Jung (120°).

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HS



Fuente: Clarin.com

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